Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen V. Número 9. Julio-Agosto 2015
 
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RELACIONES DE NOVIAZGO LIBRES DE VIOLENCIA ENTRE JÓVENES. UNA PROPUESTA DE INTERVENCIÓN.

Free dating relationship violence people. A proposal of intervention results.

 

Teresa Fernández de Juan[1]y Alejandra González Contreras[2]

 

Resumen: El presente artículo comparte la metodología y efectos más relevantes del programa experimental piloto “Relaciones de noviazgo libres de violencia”  desarrollado en Baja California en un grupo de jóvenes de14 a21 años que cursaban la educación media superior. Además de compartir este extracto del Proyectomultidisciplinario de Integración Social en su versión juvenil, compuesto por un módulo de 4 sesiones con 4 horas semanales, se pretende destacar la importancia de considerar con mayor profundidad la necesidad de un adecuado abordaje de la violencia en las relaciones de pareja y su posibilidad de hacerlo de forma breve, a través de una metodología que contenga sus conceptos fundamentales y los trasmita de forma experiencial, con un fin tanto educativo como paliativo.

Palabras claves: violencia, noviazgo, jóvenes, intervención,  prevención, Baja California.

 

Abstract:This article shares the methodology and most relevant effects of the experimental pilot "Violence-free dating relationships" developed in Baja California, a group of young people aged 14 to 21 who were enrolled in upper secondary education. In addition to share this excerpt from the multidisciplinary project on Social integration in its youth version, consisting of a 4-session modules with 4 hours per week, is intended to highlight the importance of considering in greater depth the need for a proper approach to violence in relationships of couple and their ability to do so soon,even in brief way, through a methodology that contains its fundamental concepts and convey them in experiential way, a purpose both educational and palliative.

Key words: violence, courtship, abuse intervention program, prevention, Baja California violence.

 

Resumo: Este artigo compartilha a metodologia e os efeitos mais relevantes do piloto experimental "Sem violência namoro relacionamentos" desenvolvido na Baja Califórnia, um grupo de jovens de 14 a 21 anos que foram matriculados no centro superior de educação. Além de compartilhar este trecho do projeto multidisciplinar na integração Social em sua versão de juventude, que consiste de um módulo de 4 sessões com 4 horas semanais, destina-se a destacar a importância de considerar em maior profundidade a necessidade de uma abordagem adequada à violência nas relações de casal e torná-lo rápido, curto, através de uma metodologia que contém seus conceitos fundamentais e transmitir-lhes de forma experiencial, uma finalidade educacional e paliativa.

Palavras-chave: violência, namoro, jovem, intervenção, prevenção, Baja California.

 

Introducción

La violencia en el noviazgo[3], tema al que se prestó atención por primera vez a mediados del siglo XX (Cantera, Vázquez & Estébanez, 2009& Pick, et al., 2010), abarca “cualquier acto, actitud o expresión que genere o tenga el potencial de generar, daño emocional, físico o sexual a la pareja afectiva con la que se comparte una relación íntima sin convivencia ni vínculo marital” (Casique, 2010).

Afecta a un número significativo de jóvenes (Straus, 2004; Gómez, 2007; Rey-Anacona, 2009; Rey-Anacona, Mateus & Bayona, 2010) y se identifica como problema social a partir del estudio de Kanin en 1957, quien encontró que muchas estudiantes eran amenazadas a tener relaciones sexuales forzadas durante el noviazgo (cfr. Riveraet al.,2006). Tipo de maltrato en el que internacionalmente las mujeres suelen aparecer como mucho más victimizadas que los varones (Rey Ancona, 2008), incluyendo investigaciones recientes en colegialas mexicanas (Castro, 2007; Escotoet al.,2007; Fonseca & Quintero, 2008;Saldívar, G., Ramos, L., & Romero, M. P. 2008,Saldívar,Ramos & Romero, 2008, Saldívar& Romero, 2009;Cortaza, Mazadiego & Ruiz, 2011 y Osorio & Ruiz, 2011).

 

Sin embargo, a pesar de la gravedad de esta problemática hacia las féminas, también expuesta en otras publicaciones (Pick et al,2010 y Velázquez, 2011),esta no es la única vía a través de la cual se manifiesta el maltrato en la pareja (Bedevia,2001; Carmona, 2003; Contreras, 2007;Argoff, 2009;Winstok&Straus, 2011;Goinheix´s, 2012).De hecho, la primera encuesta nacional sobre violencia doméstica llevada a cabo en los Estados Unidos, en 1975 (Murray &Gelles,1990 yStraus, Gelles&Steinmetz, 1981) arrojaba resultados similares de victimización tanto para las mujeres como paralos hombres.Su autor la extendió posteriormente a 13.601 universitarios de 32 países (Straus, 2006)para poder demostrar su presencia en ambos sexos (posteriormente ratificada en otros estudios como el deMuñoz-Rivas et al., 2007) y desmitificartanto el hecho de que las mujeres jóvenes eran las únicas víctimas, como el que su actitud agresiva correspondiera únicamente a una respuesta debido a las agresiones masculinas.

 

En este sentido, como refleja alarmado Rojas (2013), diversas investigaciones (McDonell, Ott & Mitchell, 2010;Kaukinen, Gover & Hartman, 2012) recalcan que esta perpetración y victimización son tan frecuentes que al menos ocupan una tercera parte de la población joven, dondetambién Molidor (2005), Cornelius & Resseguie (2007), Muñoz-Rivas et al. (2007) y Sears, Biers &Price (2007) encontraron cifras que rebasaban el 80% de ocurrencia entre ambos miembros.

 

Por otra parte, si bien la mayoría de estos estudios procedíaninicialmente de contextos anglosajones (cfrRojas, 2013), sus antecedentes en otras regiones son cada vez mayores (Kaukinen, Govery Hartman, 2012).

 

En el caso concreto de México, el cuestionario realizado por la IMJUVE (Instituto Mexicano de la Juventud)en el 2007 y junto a la SEP,mostró que si bien quienes recibieron mayormente violencia física fueron las mujeres (61.4%), también un 46% de los hombres resultó victimado. A su vez, la ENVINOV 2007 (Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo), realizada en 73% de mexicanos de 15 a 24 años, evidenció que el 75.8% de ellos había sido violentado psicológicamente, 16.5% había vivido al menos una experiencia de ataque sexual y un15.5% algún tipo de violencia física (IMJUVE, 2007).

 

Otro aspecto de gran importancia fue la constatación de cómo esto suele pasar desapercibido tanto para las instituciones como para las parejas. Sobre este punto, Ramírez & Núñez (2010) advirtieron:

 

Las investigaciones indican que la violencia en el noviazgo es vista por los jóvenes como algo natural o normal. No reconocen de forma clara un noviazgo violento, por lo que hay violaciones recurrentes, infecciones de transmisión sexual, ausencia de placer, baja autoestima, deserción y escaso rendimiento escolar, trastornos alimenticios, agresiones físicas, inestabilidad emocional, embarazos precoces, utilización de sustancias adictivas y suicidios.

 

Posteriormente, Velázquez encontró que “el 25% de las mujeres asesinadas por su pareja son novias entre 14 y 25 años que creyeron en el amor romántico y no velaron lo suficiente por su seguridad” (2011).Esta invisibilidad ha derivado en una gran falta de apoyo, tanto institucional como familiar, para los involucrados, ya que primero no las reconocen y luego no saben cómo enfrentarlas.

 

Dada su frecuencia creciente y la gravedad de sus consecuencias (físicas, emocionales y sociales), es indiscutible la necesidad de desarrollar más programas educativos de prevención e intervención en adolescentes, a modo de los iniciados a mediados de la década de los ochenta en Canadá y en los Estados Unidos (Gómez, 2007;Póo&Vizcarra, 2011) y que poco a poco se han generado en México de manera incipiente (SEP,2008;SEP/OEI, 2009).Urge implementar estrategias como las planteadas por la OMS en 2003, entre las que se destacan el fomento a la investigación y recolección de información confiable sobre el tema, la promoción de la equidad de género y el incremento al apoyo y cuidado de las víctimas (Schiavon, Troncoso & Billings, 2007 y Pick et al., 2010).

También hay que sensibilizar a la juventud para lograr un cambio en las conductas, actitudes y normas sociales que reproducen las prácticas y formas de violencia entre hombres y mujeres (Fernández, 2013 y Fernández, 2014). Estas relaciones se vuelven un espacio de práctica de los mandatos de género adquiridos desde la niñez y reforzados cotidianamente dentro de la cultura (CNDH, 2010), por lo que los jóvenes inician la relación del noviazgo con todo lo que significa “ser hombre o ser mujer” en términos culturales y sociales.

 

Por último, debe destacarse ala agresión psicológicacomo la más inadvertida, a pesar de la evidencia de su aparición antes de la ocurrencia de la física(O'Learyy Smith, 2003;Trujano, Tejeda & Gutiérrez, 2006; González, 2007; Muñoz-Rivaset al., 2007;Martínez y Reyna, 2010; Cortaza, Mazadiego y Ruiz, 2011; Escoto, Arias & Amador, 2012;Trujillo et al., 2012). Y en este sentido, resalta especialmente la de tipo verbal (Delabraet al., 2010; Estrada & Rodríguez, 2011; Rojas, 2013), que conlleva al riesgo de que esta conducta se perpetúe y prevalezca hasta en un 88% (Cornelius & Resseguie, 2007).Al respecto, Spinolo, titular de la Secretaría de la Juventud en Querétaro, dio a conocer que“tres de cada 10 jóvenes sufren violencia durante el noviazgo y de ellos, el 70% corresponde a la violencia psicológica. Añadiendo: “este tipo de violencia es preocupante, porque incide directamente en la mentalidad de los jóvenes de 15 a 29 años”. Y destacó: “Lo que estamos midiendo es… ¿Qué tanta información tiene [el joven] al respecto? (cfrPatiño, 2013, s/p).

Esto es precedido (IMJUVE en el 2007Rey-Anaconda, 2008) por antecedentes(incluso en bajacalifornianos: cfrGonzález y Fernández,2010) que evidencian cómo muchos coexistieron en un ambiente de violencia yrepitieron esta conducta en sus parejas. Inclusive la gran mayoría concebía como “naturales” y “merecidos” a muchos de los castigos infringidos. Esta “normalidad” también se refleja en la ENVINOV, realizada por el IMJUVE en el 2007, donde el 62.2% de las mujeres y el  51.8% de los hombres violentados físicamente por su prometido/a no recurrió a nadie,porque “no tenía importancia”[i] y el 9.5% de ellas y el 16.8% de ellos pensaron que “eso es algo normal en un noviazgo”.

 

La necesidad de una labor formativa en este terreno implica un abordaje de género que incorpore este conocimiento a ambos sexos, orientada a uncambio en sus creencias y el desarrollo de actitudesfavorables a la igualdad y a la diversidad (Galván et al., 2012); paralelo a la aplicación de instrumentos de evaluación para medir los resultados de su implementación (que hasta ahora se han enfocado  mayoritariamente, cuando existen, a las mujeres víctimas de violencia y a su atención (Valdez-Santiago et al., 2008).Y si partimos de que en muchas escuelas no existe aún la preparación, disposición o recursos para ofrecer estos talleres de prevención, resulta esencial contar también con estrategias de breve plazo, que permitan cambios en estas conductas.

El programa piloto aquí presentado[4]se enfocó en brindar una información concreta y experiencialpara abordar sus causas y falacias fundamentales y promover cambios actitudinales con la asertividad necesaria, al reconocer que la violencia de pareja existe de muchas maneras y que puede ser recíproca.Sensibilizarlos en esta trama y brindarlesla información adecuada incluyóla capacidad de reconocer el abuso desde el primer síntoma de agresión para poner límites, alejarse, y/o buscar asistencia profesional. Y desmitificar a la víctima como laculpable de esta conducta y de sus consecuencias, quien por lo tanto no es la persona indicada para “ayudarlo”(cfrTrejo,2001).Es un estudio experimental de intervención educativa dividido en 4 sesiones con un total de 16 horas presenciales, que tuvo como objetivo general evaluar la pertinencia de un programa de intervención breve en un grupo seleccionado con evidentes problemas de violenciaen el noviazgo para conseguir, a través de un aprendizaje significativo, un cambio en sus relaciones y un trato equitativo y armonioso.

 

Muestra:

Esta muestra experimental de 22 alumnos fue seleccionada de las 250 encuestas exploratorias previas realizadas en la escuela preparatoria del Centro de Estudios Tecnológicos del Mar No. 11 (CETMAR) en el Sauzal, Ensenada[5]durante un periodo de dos meses por parte de la Lic. Mancillas, psicóloga-tutora del plantel. Estos resultaron los estudiantes diagnosticados con mayores problemas en esta área, y contaban con edades que oscilaban entre los 14 a los 21 años, con un promedio de 17 años y un nivel socioeconómico de bajo a medio. Todos cursaban la educación media superior en ese plantel, y 14 fueron mujeres y 8 hombres.

El estudio completo constó de diagnóstico, intervención y evaluación. Y para su ejecución se antepuso una adecuada comunicación con la población de estudio, con el objetivo de lograr una buena participación con un consentimiento informado. Del mismo modo, como requisito ético, toda la información utilizada en se conservó bajo los principios de máxima confiabilidad. El uso de la misma ha sido usado únicamente con fines científicos (Cfr. Rodríguez; Louzado, Espinola & Rodríguez, 2010).

Fundamentación:

Propuesta teórico-práctica de intervención piloto de corta duración, de tipo cuali-cuantitativa, un fin preventivo y paliativo con una pre y post evaluación para ratificar su efectividad actual y réplica posterior en otros planteles educativos. Centrada en la no violencia, se basó en dinámicas dirigidas a fortalecer la autoestima y ofrecer tanto una información vivencial como soluciones asertivas a los conflictos. Esta metodología es coincidente con los postulados de L. S. Vigotsky (cfr González, F & Macari. A, 2011) y de Paulo Freire (2004), quienes promulgan que el proceso educativo debe recrearse en un ambiente de interacción real para posibilitar su construcción propia.

Su planificación partió del necesario conocimiento previo de las demandas de este grupo etarioy dela comunidad de estudio (Cfr. Gumucio, 2011); en este caso, de la región vitivinícola El Sauzal, delValle de Guadalupe.

 

Instrumentos y técnicas empleados:

Además de aplicar una decantación de base con el cuestionario de la psicóloga del plantel, previamente revisado por el equipo de trabajo y un consejo de expertos, primó una evaluación de tipo cualitativa, a través del análisis diariode los Diarios de Sesionesde dos observadoras no participantes previamente entrenadas, que también contaban con fotografía y video. Pero esto fue reforzado, como soporte cuantitativo, con la aplicación pre y post taller del “Diagnóstico para la evaluación de conocimientos y detección de violencia en las relaciones de noviazgo” (para su accesocfrGonzález & Reyes, 2009, González, A. 2011 y Fernández, T.2012a).Este fue diseñado en el 2009 y validado por la Procuraduría de los Derechos Humanosy Protección Ciudadana deBaja California(cfr González y Reyes, 2010) y consta de 12 items, con 5 preguntas abiertas y 7 opciones cerradas de respuesta.

Además, como evaluación de seguimiento final fueron desplegados un Sondeo Rápido sobre los resultados del taller y un Cuestionario abierto para destacar aquellos elementos que produjeron el mayor cambio social y una repercusión inmediata.

Separadamente y con un finauto-evaluativo-educativo, se aplicó también el “Test de Auto detección de violencia en el noviazgoadaptado por Fernández, T,.sobre la base del de INMUJER (2008), con 35 ítems que recorren los distintos tipos de violenciay que concluye con una calificación individual acompañado de recomendaciones específicas.

 

Procedimiento:

El taller se llevó a cabo los días sábados, de 10 am a 2 pm, en4 encuentros matutinos con un receso intermedio yen espacios previamente seleccionados de CETMAR. En cada sesión se exponían los objetivos y desarrollaban los tópicos, con dinámicas grupales que propiciaron su distensión y posterior abreacción de sentimientos, buscando un aprendizaje significativo de las actitudes y creencias que sustentan y favorecen estas relaciones.La información teórica contó con el soporte de materiales y pruebas de autoevaluación para uso personal y comunitario. Todo ello sumó un total de 16 horas presenciales cuya estructura, con vistas a su posible réplica, detallamos a continuación:

 

Diseño

Sesión uno: Luego de la aplicación previa de la prueba de Diagnóstico para la evaluación de conocimientos, se abordaron Los aspectos fundamentales de la violencia en el noviazgo. Inició con las actividades de presentación, normas de funcionamiento y objetivos del taller. Como distensión se destacaron las dinámicas La pelota preguntona[6] --que permite una rápida identificación de los gustos delos participantes, su contacto físico y rompe tensiones-- y la “Detección de ideas previas”; que a su vez derivaron en actividades de aprendizaje y reconocimiento del concepto de violencia, sus consecuencias, los tipos en que se presenta, su ciclo y la atadura emocional que la encubre, a través del “Ejercicio y análisis de casos”. Se debatió su relación con el maltrato de género y la equidad, con las “Lecturas de casos”, sucedidos de los sociodramas “Aprendiendo a manejar los conflictos en pareja”,dirigidos a desmitificar, de forma lúdica y documentados con experiencias propias, las prácticas y las nociones que continúan su reproducción. Como despedida, se entregóun material discutido con información al respecto[7].

 

Sesión dos: Por ser básicamente de refuerzo, luego de las “Preguntas abiertas de retroalimentación”y la dinámica “La persona que…”, continuó con la“Presentación y reflexión” de videos[8]sobredistintas situaciones de violencia en el noviazgo y de género caracterizadas por la inequidad en el poder, el control en  las relaciones y la vulnerabilidad. La“Reflexión grupal”posteriordioa su vez paso a una “Exposición teórica”para detectar, prevenir  y analizar su estrecha relación con elementos de inseguridad, autoestima y codependencia. Prosiguió con “El Twister del violentómetro”tomado del cartel del IPN (2011) y adaptado por la Lic. Favelaal juego de Hasbro (2002)con vistas a propiciar el reconocimiento en sí mismos --y no sólo en sus  relaciones más cercanas--delas consecuencias y grados de la violencia vivida, aun cuando antes se considerara algo típico del ámbito familiar. Al finalizar,“el Test de Autodetección de violencia en el noviazgo” les permitió profundizarlo aprendido de forma anónima, lo cual favoreceel reconocimiento y posterior evitación de esta conductaasí como la posibilidad de  compartirlo con otros integrantes. Por último, se repartió  el “Directorio de Atención de centros del área  confeccionado para este fin[9].

Sesión tres:Con el collage grupal “Yo soy mis gustos y mis sueños”, comenzaron a admitir sus nuevas posibilidades, a reconocertambién potencialidades en losotros y a expresarlas de forma adecuada. La “Silueta del aprecio” reforzó este proceso de identificación positiva externo e interno, validado por la afectividad grupal exorsada. Se analizó la “Declaración de Autoestima” y,  luego de “El safari”--masaje lúdico por parejas--, cerró con la exposición “El desarrollo de todas mis posibilidades”para identificartodo lo auto-descubierto a través de las diferentes dinámicas vividas. La segunda parte (“¿Nos reconocemos como personas con todos los derechos?”) dio inicioconel Dibujo Múltiple” --que analiza las diferencias entre las actividades comunes ejercidas por ambos sexos—y continuó con el debate por equipos de“La diferencia entre hombres y mujeres”,queincluyó características, roles y actitudes transmitidas culturalmenteysus limitaciones en las oportunidades de acceso- enlas mujeres al espacio público y en los hombres al espacio privado-. El cuento “El mundo al revés”deliberó sobre las implicaciones de esta división del trabajo, para en la “Reflexión final”proponercambios factibles en los discursos y prácticas sociales, una vez reconocido que todos merecen satisfacer sus necesidades de manera equitativa y que éstas derivan enderechos que deben ser exigidos.

 

Sesión cuatro: Dedicada al cierre,comenzó con “La información saludable y los métodos de resolución no violenta de conflictos”para pasar a “Salir del círculo”,queejercitóla comunicación asertiva.“Selecciona cuidadosamente tus palabras”coadyuvó a la expresión de pensamientos y emociones en el tiempo necesario y de forma honesta, clara y sin recurrir a las ofensas. Luego de la “Información sobre formas de abordar los conflictos”, se propusopor equipos distintas“Soluciones creativasa los problemas”como análisisdelasactitudes grupales y las influencias interpersonales que suelen influir en su solución.Concluyó con la entrega de materiales de obsequio para promover una reflexión constante y la re-aplicación del Diagnóstico para la evaluación de conocimientos y detección de violencia en las relaciones de noviazgo”, para pasar a la muestra de un video final con momentos representativos y a la entrega de diplomas de reconocimiento.

Evaluación:

Los resultados de la aplicación pre y post taller del “Diagnóstico para la evaluación de conocimientos y detección de violencia en las relaciones de noviazgo”;el “Sondeo Rápido” y su“Cuestionario abierto”brindaron una importante información complementaria a los datos diarios recopilados gracias a la observación no participante y el Diario de Sesión. Todos los cuales permitieron finalmente llegar a las conclusiones del trabajo y a sus recomendaciones.

 

Análisis cualitativo de los Resultados

1)    El desconocimiento general acerca de lo que comprendía una relación de noviazgo sana, detectado en la aplicación de la“Dinámica de ideas previas” presentó una diferencia notable con las respuestas finales, muy esclarecedoras, realistas y apegadas a sus experiencias. Del mismo modo, el “Sociodrama para aprender a manejar los conflictos”, donde al principio confesaban:“Se siente incómodo, porque quieres estar con tus amistades y no quieres perder a tu novio”;culminó con el convencimiento de por qué Lo más sano para tener una relación equilibrada esrespetar también tu tiempo a solas, con los amigos y con la familia, aparte de la pareja[las cuales] pues son tus espacios individuales”. Todo lo cual demuestra un visible cambio con respecto los esquemas anteriores de control en la relación.

 

2)    En lo que respecta a la violencia sexual, al finalizar el taller la mayoría de los participantes convino en que “nadie debía ser forzado a tener relaciones sexuales, ni a permitir que lo toquen o acaricien,si no lo desea” y a “no sentirse presionado ni presionar a su pareja para tener contacto físico”. Que a su vez dio paso a que “incluso las pequeñas y casi invisibles agresiones suelen terminar en algo mucho peor”, por lo que“la violencia no es la manera de reaccionar y debe ser evitada a toda costa”. Fue unánime el acuerdo de que“lo mejor es retirarse, terminar la relación y,si fuera necesario, buscar ayuda profesional”.
Con respecto a la equidad, hubo concesión en que “a una mujer no se le pega en ningún caso, pero a un hombre tampoco”.Y ante una novia acosadora, agresora física y emocionalmente, más de la mitad expresó “muchos de estos conflictos se dan por la propia inseguridad”, aunado a que “solemos dejarnos mal-influenciar por las amistades, en lugar de respetar al otro”. Esta nueva forma de concebir la relación demuestra el éxito del aprendizaje proactivo realizado.

 

3)    El nivel de empatía y de autoconciencia logrado se ejemplificaron en la tercera sesión, donde todos los participantes reconocieron abiertamente padecer de violencia en sus relaciones de noviazgo. Esto provocó un gran apoyo grupal, así como el contacto por parte de varios con las instituciones especializadas ofrecidas, para ayudarles a superar lo que--al fin y gracias a este taller--, reconocieron como un problema.

 

4)    Durante la “Información sobre violencia en el noviazgo”, la gran mayoría asimiló nuevos e importantes datos --reforzados conla “Discusión de videos”--sobre las cifras de violencia en el país y frente un caso real, donde la mitad se encontró reflejada.El “Twister del violentómetro” provocó la confesión de cómo todos habían sido víctimas o testigos también de violencia pero esta vez en la escuela, ante acciones como bromas hirientes, chantajes, celos, la ley del hielo, culpabilizar y jalonear, entre otros. Permitió a tal grado el reconocimiento de sus distintas expresionesy la importancia demantenersealertas para no ser ni víctimas ni victimarios, que en el “Sondeo rápido” post-taller aportaron de forma unánime comentarios de lo aprendidoque versaban alrededor de que “cada vez que vemos lo que ya reconocemos como violencia, aparte de mostrarnos alertas individualmente, solemos intervenir ante situaciones familiares y con varias amistades”.

 

Análisis cuantitativo de los resultados:

Los resultados de la aplicación pre y post taller del “Diagnóstico para la evaluación de conocimientos y detección de violencia en las relaciones de noviazgo” demostraron que:

 

a)    Nivel de conocimientos: Al inicio, un tercio de los jóvenes no identificaba el “concepto de violencia en el noviazgo”, sus tipos ni sus acciones, en especial la referida a las agresiones psicológicas. La mitad confundía el acoso con “un verdadero interés” y no percibían los chantajes emocionales como maltrato. Esta proporción cambió a un 86% de respuestas acertadas al finalizar el taller. Del mismo modo, la comprensión del “ciclo de la violencia” (proceso central en el trabajo preventivo) pasó, de sólo un 9% que pudo referirse a su base, la importancia de sus fases y la de su continuidad cíclica, a un 56% final(más de la mitad), logrando su ejemplo concreto en distintas situaciones de vida.

b)    Prevención: Según las respuestas comparadas pre y post taller sobre el tema, el 100% del grupo logró al finalizar un conocimiento básico acerca de las principales alternativas de prevención. Y como la identificación es un puente indispensable para su consecución, se destacó como de gran beneficio el auto-diagnóstico previo realizado, aludiendo a los escenarios de reproducción en su entorno privado como ejecutor o receptor.

De tal forma, en lo que al inicio sólo un 23.5%reconoció ser víctima (muchos del sexo masculino, coincidente con lo encontrado en varios estudios antes nombrados), este porcentaje ascendió a 41.17, lo que implica un nivel de conciencia del problema mucho mayor a pesar del breve tiempo transcurrido.

Que obedeció básicamente al discernimiento e interiorización de los elementos que constituían la violencia psicológica; lo cual reviste gran importancia si partimos, como ya se expresó, que este tipo de maltrato suele pasar desapercibido y que el hecho de que persista su naturalización favorece su vigencia. Esto también denota una nueva conciencia también en los varones de no permisibilidad de amenazas, chantajes y gritos como formas normales de relación con las mujeres, por no constituir un ambiente de respeto y de equidad. Por lo cual, en lo que sólo el 11.7% (de ambos sexos) admitió al principio haber sido violentador, esto aumentó progresivamente hasta abarcar su reconocimiento por parte del 40% de los presentes.

Por último, otro elemento que alude a la invisibilidad por desconocimiento que existía con respecto a la extensión de la violencia psicológica, es que un 60% que había admitido inicialmente ser sólo ejecutor de violencia, reconoció después que también había violentado a su pareja de forma emocional, sin saber que era un tipo de maltrato.

c)    En cuanto a los Modelos parentales (Presencia de violencia en sus familias), cuando se indagó al principio “¿En tu hogar se ha ejercido algún tipo de violencia?”,con desconfianza y/o desconocimiento sólo el 31.8% lo aceptó, pero en la aplicación final, este número se elevó a un 56%. Elemento de gran valor para derrocar la normalización de estas conductas por imitación.

Discusión:

1)    Los resultados hallados en nuestro estudio-práctico, a pesar de no perseguir un fin investigativo general,  sino más bien poseer un corte exploratorio-educativo, coinciden con el alto nivel de violencia entre los jóvenes antes reportado por otros autores, tanto a nivel internacional (Straus, 2004; Gómez, 2007; Resseguie 2007, Muñoz-Rivas et al. 2007, Sears, Biers & Price 2007, Rey-Anacona, 2009; Rey-Anacona, Mateus & Bayona, 2010, Pick et al, 2010, McDonell, Ott & Mitchell, 2010; Velázquez, 2011, Kaukinen, Gover y Hartman, 2012 y Rojas 2013) como nacional (IMJUVE, 2007). Es de recordar que aunque la muestra de estudio era corta, procedía de una decantación en un plantel donde este problema se hallaba generalizado.

 

2)    También fue evidente que estas agresiones no hallaban distinción entre sexos, porque no sólo no fueron las mujeres las que resultaron las más afectadas, como ya habían descubierto otros investigadores (Murray & Gelles,1990,Straus, Gelles & Steinmetz, 1981, Bedevia, 2001; Carmona, 2003; Straus, 2006,  Muñoz-Rivas et al., 2007,Contreras, 2007; Argoff, 2009; Winstok y Straus, 2011 y Goinheix´s, 2012), sino que resaltaron los hombres como los que al finalizar detectaron mayormente el haber sido víctimas de violencia de tipo psicológica, forma más encubierta y expandida de agresión cuya ocurrencia ya habían resaltado otros estudiosos entre ambos sexos (O'Learyy & Smith, 2003;Trujano, Tejeda y Gutiérrez, 2006; IMJUVE, 2007, González, 2007; Muñoz-Rivas et al., 2007; Martínez y Reyna, 2010; Cortaza, Mazadiego y Ruiz, 2011; Escoto, Arias y Amador, 2012 y Trujillo et al., 2012), en especial, como aquí se puso de manifiesto, de tipo verbal (IMJUVE, 2007, Delabra et al., 2010; Estrada y Rodríguez, 2011 y Rojas, 2013 y González H y Fernández, T, 2014).

 

            El alto nivel de desconocimiento acerca de los factores que constituyen violencia, sobre todo en el noviazgo (fuente primaria de su alta extensión en el terreno emocional o psicológico, entre otros), también se pusieron de manifiesto, en concordancia con las advertencias al respecto que ya habían proclamado especialistas como Cornelius & Resseguie en el 2007, Ramírez & Núñez en el 2010 y Velázquez en 2011; Fernández de Juan, Teresa (2014, donde el antecedente de haber coexistido en un ambiente familiar violento también contribuyó en gran medida a su reproducción como algo natural y por lo tanto invisible (ya señalado en investigaciones como la de la IMJUVE, 2007; Rey-Anaconda, 2008 yGonzález & Fernández, 2010).

 

3)    El hecho de la cada vez más alta ocurrencia de violencia entre los miembros jóvenes de la pareja, debido en alto grado a su bajo nivel de conciencia y de conocimiento al respecto, permite que situaciones como esta pasen cada vez más desapercibidas tanto para las instituciones como para las parejas (Ramírez & Núñez, 2010), a pesar de haberse convertido en un grave problema social con consecuencia crecientes. Ello amerita dirigir de forma urgente nuestra atención para brindar de forma institucional el apoyo necesario, para lograr su reconocimiento y entonces enfrentarlas adecuadamente. Lo cual justifica la necesidad de desarrollar más programas educativos de prevención e intervención en adolescentes, que, aunque de corta duración, cuenten con los elementos necesarios para su interiorización ya validada, que implica, como en este programa educativo que ahora se presenta, ofrecer una  información confiable sobre el tema, que incluya la detección de estas conductas, su evitación y resolución saludable, la promoción de la equidad de género y las posibilidades de apoyo y cuidado de las víctimas, antes proclamados por Schiavon, Troncoso y Billings, 2007 y por Pick et al., 2010.

CONCLUSIONES:

No se puede desconocer que muchas de esas costumbres son el resultado de la cultura y de las creencias tradicionales que se trasmiten a través de las generaciones; por lo que la necesidad de una labor formativa en este terreno implica un abordaje de género, que incorpore este conocimiento a ambos sexos y se muestre orientada a un cambio en sus creencias y el desarrollo de actitudes favorables a la igualdad y a la diversidad (Galván et al., 2012:202); paralelo a la aplicación de instrumentos de evaluación para medir los resultados de su implementación (que hasta ahora se han enfocado  mayoritariamente, cuando existen, a las mujeres víctimas de violencia y a su atención (Valdez-Santiago et al., 2008).Y aunque en México poco a poco este perspectiva se han generado, aún resulta su aplicación  incipiente (SEP, 2008; SEP/OEI, 2009).

Si además partimos de que en muchas escuelas no existe aún la preparación, disposición o recursos para ofrecer estos talleres de prevención, resulta esencial contar también con estrategias de breve plazo, que permitan cambios en estas conductas y que logren sensibilizar a la juventud,  es quien está reproduciendo a escalas alarmantes estas prácticas nocivas (Fernández, 2013 y Fernández, 2014).

Por todo lo cual podemos aseverar la efectividad de esta Propuesta de intervención, aplicada en un plazo breve y haciendo énfasis en su correcto conocimiento y en la concientización personal de sus consecuencias como medio educativo de prevención.

Por último, estos resultados demuestran  la necesidad de incluir tanto a las mujeres como a los hombres en estas intervenciones, que precisan un adecuado abordaje sobre la equidad de género, y la posibilidad de brindar la información necesaria también en otros planteles de forma breve ya través de métodos y estrategias sobre cómo mantener relaciones sanas, armónicas y respetuosas. Entendiendo, como diría Mollière[ii], que: “Nunca se entra, por la violencia, dentro de un corazón”.

 

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[1]Dra. en Psicología por la Universidad de la Habana, Cuba, y Especialista en género, violencia, arteterapia y musicoterapia. Profesora-Investigadora Titular del Departamento de Estudios Culturales de El Colegio de la Frontera Norte, AC, Baja California, México. Autora de más de 40 publicaciones arbitradas sobre los temas mencionados. Correo electrónico: teresaf@colef.mx.

 

[2]Lic. en Intervención Educativa por la Universidad Pedagógica Nacional, campus Tijuana. Especialista en violencia en el noviazgo y Asesora técnico-pedagógica en la Coordinación Regional de Educación especial del Sistema de Educación Estatal de Baja California. Correo electrónico: ale_chifa@hotmail.com.

 

[3]Es importante destacar que, al igual que en la bibliografía consultada, el presente trabajo muestra sólo resultados de estudios sobre la violencia en parejas heterosexuales. Por otro lado, salvo que sea imprescindible, usaremos el término sólo en su acepción al masculino para referirnos a ambos sexos, con el único objetivo de no caer en repeticiones constantes  de los artículos la y el, o sea no como una exclusión al género femenino, sino para ayudar a la sintaxis y la lectura

 

[4]El cual a su vez formó parte del “Taller de Integración Social y Autoestima”, desarrollado  en una población mayor y dentro del Proyecto multidisciplinario  “Plan de acción para la innovación y competitividad de los valles vitivinícolas de Baja California” (cfr Fernández, 2012).

 

[5]Por ser este un problema emergente en dicha institución,  escuela técnica principal adonde además acudían los hijos de los trabajadores vitivinícolas del valle de Guadalupe, objeto de la población que constituía el proyecto base.

[6] Las técnicas seleccionadas pueden hallarse en Sanz et als (2005) Lena, Blanco y Rubio (2007), INMUJE 2007, Central Once (2010) y Contreras, A (2011).

[7] Que a su vez puede consultarse enMárquez (2012).

[8]Pueden ser vistos en INMUJE, 2007 y en Central Once, 2010.

[9] Confeccionado expresamente para esta población con vistas a, de ser  necesarioy según la calificación obtenida, conocer a dónde acudir a recibir la atención necesaria  de forma gratuita y calificada.



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