Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen V. Número 9. Julio-Agosto 2015
 
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Imagen y concepción corporal de las personas trans desde una perspectiva de género

García Rosales David Omar*1, Marrufo Vega Beatriz Anabel*2, Quintero Veloz Ximena*3[1]

 

Resumen

Los estudios de género han contribuido a la interpretación de los mitos relacionados con el comportamiento, la preferencia y la orientación sexual permitiendo el estudio de una amplia gama de expresiones comportamentales de la sexualidad, como son la homosexualidad, bisexualidad y transgénero. El objetivo de este estudio fue analizar la construcción de la imagen corporal de participantes trans desde una perspectiva equitativa de género. Se empleó la metodología cualitativa y se realizaron entrevistas semiestructuradas e interpretación del dibujo del cuerpo de tres personas trans, hombres de nacimiento que asumen la identidad de género del sexo opuesto. Se realizó un análisis categórico del dibujo y de las entrevistas. Este trabajo, permitió vislumbrar un aspecto importante que va enfocado a lo que es la percepción e imagen corporal, tanto de ellas, como hacia los demás. Cuando las participantes se identifican como mujeres, les brinda seguridad y la proyectan ante los demás, expresando inconformidad hacia su cuerpo biológico y a los roles que se asignan culturalmente. Este cambio de cuerpo conlleva un proceso, en donde se ven involucrados factores, tanto psicológicos, como físicos, económicos y políticos, y que a su vez, influyen o se reflejan en los planos personal y social, referente al ser aceptados.

Palabras clave: trans, género, sexo, identidad, imagen corporal, construcción social.

 

 

INTRODUCCIÓN

Durante los últimos siglos de predominio y expansión de la civilización occidental moderna, por medio de instituciones sociales como la iglesia católica, se ha tratado de reducir a la sexualidad a un plano reproductivo, rechazando y castigando el placer, el deseo y el erotismo que puede conseguirse con el ejercicio pleno de la sexualidad. Al mismo tiempo, se han desaprobado y patologizado las identidades sexuales y de género desde una perspectiva bio-médica (Martínez-Guzmán, 2013; Marcial, 2009), y dado que ambas visiones son predominantes y permean distintas dimensiones del contexto sociocultural,  se vuelve fundamental la revisión de constructos sociales en torno al sexo y al género.

El concepto de género permite interpretar las prácticas, la preferencia y orientación sexual, el proceso de construcción social, mantenimiento y refuerzo de los roles sexuales por el que pasan los individuos de una sociedad, lo cual define lo que es ser hombre o ser mujer en un contexto de cultura específica (Maffia, 2003).

 

Por otra parte, el sexo se refiere a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Los roles de género varían de acuerdo a la cultura y están atravesados por factores como la raza, la edad y la clase social de cada persona. De los roles de género, parte la construcción de las feminidades y las masculinidades que abordan una amplia gama de posibilidades de ser hombre y ser mujer (Marcial, 2009). En nuestra cultura impera un sistema binario sexo-género que establece identidades diferenciales desde el momento del nacimiento hasta su muerte, según características corporales, específicamente genitales definidas como masculinas o femeninas (Córdova, 2008 y García, 2009).

Existe una amplia gama de expresiones comportamentales de la sexualidad, las más comunes son la homosexualidad, la heterosexualidad, la bisexualidad, el travestismo, transexualidad y transgénero (Lizárraga, 2003 en Marcial, 2009). Al reconocer esta gama de expresiones y diversidad sexual, se han logrado avances significativos en las últimas décadas en cuanto a congregaciones y organizaciones públicas de personas que cuestionan los valores de las relaciones jerarquizadas, excluyentes, provenientes de la familia patriarcal y que limitan a la sexualidad a la reproducción, abriendo paso al disfrute sexual en cualquier práctica que se manifieste referente al sexo, el género y el placer para configurar identidades de género legítimas y reconocidas por la ley. Uno de los movimientos más reconocidos en este ámbito es el movimiento Lésbico Gay Bisexual Transexual, Travesti, Transgénero e Intersexual (LGBTTTI), quienes se han distinguido por la lucha del reconocimiento de los derechos de los integrantes de esta comunidad, así como de respeto, seguridad, inclusión, equidad y búsqueda de espacios recreativos y diversión (Marcial, 2009).

Las personas que participan en el movimiento LGBTTTI comúnmente usan su cuerpo como medio de expresión para hacer pública no sólo su identidad y orientación sexual, sino también su opinión e identificación con la cultura de una opción alternativa dentro del terreno de las prácticas eróticas, sexuales y de género, además expresan su desacuerdo por la exclusión y discriminación a la que la sociedad los ha sometido por no adoptar las prácticas sexuales y en ocasiones los roles sexuales esperados.

Dentro de las diversas expresiones de identidad sexual, encontramos a las personas trans, que son aquéllas cuya identidad o expresión de género difiere de las expectativas tradicionales sobre el sexo físico (mujer u hombre) y el género (femenino o masculino). La Identidad de Género es el sentido interno que uno tiene de ser hombre o mujer, lo cual es comúnmente comunicado a los/as demás a través de la Expresión de Género como la ropa, el corte de cabello, los gestos, entre otras (Maffia, 2003).

El término “trans” parte del latín y significa cruzar o pasar al lado opuesto, se engloban varias entidades dentro de este término, que describe a muchos grupos de personas distintas pero relacionadas que usan una variedad de otros términos para auto identificarse. (Escobar, 2013; Martínez-Guzmán, 2012). 

Las personas trans han constituido un movimiento por la diversidad sexual, de género e identidades, el cual ha derivado en una amplia gama de terminologías identitarias que cuestionan la continuidad y segmentación impuesta entre el sexo biológico y el género cultural.  Iikkaracan y Jolly (2007) y García (2009) distinguen los siguientes:

 

Transexuales: Son quienes sienten que nacieron con el sexo físico equivocado y pueden ser pre-operados/as, post-operados/as y no operados/as. La categoría transexual surge entonces en contextos médicos donde se diagnostican y definen los sujetos, para luego ser sometidos a una compleja transformación corporal con el fin de insertarse en el orden binario masculino-femenino y conformar un modelo que se ajusta a estereotipos corporales, identitarios y sociales. 

Transgénero: Es una persona que se encuentra en una discordancia entre la identidad de género (percepción íntima de sentirse mujer u hombre) y el cuerpo (sexo biológico), es decir, son individuos que tienen diferentes comportamientos a diferencia de los roles de género tradicionales y cuestionan la continuidad impuesta entre el sexo biológico, el género cultural y la estricta segmentación de lo masculino y lo femenino (Maffía, 2003, García, 2009, Marcial, 2009).

Personas intersexuales (anteriormente llamadas hermafroditas): Son personas que nacen con genitalidades y corporalidades ambiguas.

Crosdreseros/as (anteriormente llamados travestis o travestidos/as): Se refiere a las personas que usan la ropa del sexo opuesto con el fin de expresar mejor una identidad interior de crosgénero.

Drag Queens: Son hombres (no necesariamente homosexuales) que se visten como mujeres, exagerando los rasgos femeninos, generalmente en un contexto festivo: espectaculares peinados, vestidos y maquillaje. Es común también que a los atuendos de las drag queens le acompañen implantes y modificaciones corporales, pero sin llegar al cambio de sexo. Muchas de estas expresiones llegan a niveles profesionales en el ámbito del espectáculo (shows), e incluso se crean personajes propios con características definidas por sus creadores.

Drag kings: Son mujeres que se visten como hombres y exageran los rasgos masculinos, generalmente en contextos festivos.

Transformistas: Refiere a hombres o mujeres que representan personajes del sexo opuestos para espectáculos.

 

A pesar de esto Escobar (2013) y García (2013) resaltan que esta clasificación de las personas trans, son  concebidas desde un nivel conceptual e ideológico del modelo biomédico, con un fin científico; proveen un sentido narrativo para el nombramiento tanto personal como  su identificación pública; pero  pueden encontrarse otros términos que surgen en las dinámicas de un contexto cultural dependiendo del país en el que se encuentre, por lo que la definición de trans es difusa.

 

Ahora bien, una persona forja su identidad en aspectos biológicos, psicológicos, sociales y contextuales, en la que se condicionan los valores de lo masculino y lo femenino determinando así las conductas, las actitudes, los ideales corporales, la alimentación, vestimenta, manifestaciones emocionales, etc. Las personas trans tienen una dificultad para cumplir el rol de género que se les asigna dependiendo de su sexo determinado de nacimiento, por lo que al tratar de asumir el rol del sexo opuesto, tienden a desarrollar una identidad estereotipada de un hombre o mujer prototipo. Algunos autores enuncian las dificultades a las que las personas trans pueden enfrentarse, siendo principalmente la incomprensión y rechazo familiar y/o social y la discriminación laboral. A pesar de que en ciertos sectores de México ha incrementado la tolerancia y convivencia con personas de la diversidad sexual, principalmente en las Zonas Metropolitanas, aún constituyen un sector discriminado e invisibilizado de la población (García, 2009; Berguero, Asiain, Gorneman, Giraldo, Lara, Esteva, y Gómez, 2008; González, 2005).

La búsqueda de reconocimiento y aceptación como trans, en sus contextos familiares, generalmente es compleja y requiere múltiples tácticas ya que es común que no las comprendan, que las rechacen e incluso que las violenten al manifestar su condición en la familia cuando aún están en tránsito o mediante el cuerpo ya intervenido.

 

La imagen corporal y el cuerpo individual juegan un papel importante en la construcción de la identidad, misma que se asume en un cuerpo dependiendo de las expectativas e ideales de la sociedad, entendiéndose así, que el cuerpo es moldeado por la cultura en función del sexo en cuanto a formas de vestirse, comportarse, expresarse, etc. Por otro lado, el cuerpo se construye en parte por la percepción que los seres humanos tienen de él; es una construcción simbólica y que difiere según las sociedades y grupos sociales (Pérez-Gil y Romero, 2010).

Raich (2000) y Checa, M. (2003) mencionan que la imagen corporal es un constructo que incluye la percepción que se tiene de un cuerpo completo, como cada una de las partes, del movimiento, de los límites, la experiencia subjetiva de actitudes, pensamientos, sentimientos y valoraciones que hacemos y el modo de actuar resultado de los pensamientos y experiencias que vivimos.

Se distinguen los términos de satisfacción o insatisfacción que se tiene sobre el cuerpo, sobre la que se evalúa la realidad externa del cuerpo real (peso corporal, comportamientos y percepciones de los otros) y la realidad interna (percepción de sí mismo). Aquí se pone de manifiesto que la identidad genérica dependerá de cómo las personas son percibidas por sí mismas y por los demás.

El tema de la imagen corporal en personas trans puede estudiarse desde una perspectiva de género debido a que estudia a mujeres y hombres como sujetos históricos construidos socialmente, dependiendo del sexo es lo que es visto como aceptable o válido, en la que la sociedad instruye a las personas las actividades a realizar dependiendo si son hombres o mujeres, se aprende lo que es permitido y es exigido, lo que incluye una identidad a las personas  (Martínez y Montenegro, 2010 y Cazés, 2000). En base a estas diferencias de género, cabe preguntarse ¿Cómo vive el proceso de construcción de la imagen corporal una persona trans? y ¿Cómo lo reflejan en su cuerpo? Es por esto que el objetivo de este estudio es analizar la construcción de la imagen y concepción corporal de tres personas trans empleando una perspectiva de género.

 

MÉTODO

Para llevar a cabo la investigación se empleó la metodología cualitativa con el fin de recuperar los significados y representaciones de las participantes con respecto de su cuerpo, la reconstrucción de su imagen corporal, de su género y de su historia de vida. Para ello se realizó una entrevista semiestructurada a cada participante, mismas que fueron grabadas y transcritas en su totalidad. La importancia de utilizar el método cualitativo radica en que nos ayuda a conocer la realidad que las personas perciben como importante, además que exhorta el involucramiento subjetivo de los actores y del investigador dentro del contexto y del objeto de estudio elegido. (Taylor y Bogdan, 1996).

A partir de la información recabada por medio de las entrevistas semiestructuradas, fue posible  reconstruir acontecimientos que permitieron la compresión de comportamientos de las participantes en relación de cómo han construido su identidad, sus experiencias y la gama de significados con relación a la adaptación de un género distinto al de su cuerpo biológico; además de que permitió indagar y profundizar temas acerca de las realidades sociales.

Otra técnica empleada fue la de dibujo del cuerpo, con el fin de poder recuperar los significados que las participantes tienen y han tenido respecto de su cuerpo, además de  la construcción sociocultural del género que ha generado en diferentes etapas de su vida. Los dibujos manifiestan el conocimiento del cuerpo, sus observaciones, la memoria, ciertos estereotipos, representaciones gráficas de las vivencias corporales;  por lo que realizar el dibujo del propio cuerpo representa poner en lienzo; además de la imagen corporal, las representaciones subjetivas como los sentimientos, sensaciones y percepciones del cuerpo (Sapién, Córdoba y Salguero, 2010).

 

Participantes

Se entrevistó a tres personas trans, a quienes se les asignaron los siguientes pseudónimos:

OM: Participante que se identificaba como mujer, pero sólo se “travestía” en ocasiones especiales.

YA: Participante que asumía la imagen e identidad de una mujer y recibía un tratamiento hormonal pero no se había realizado una intervención médica.

ME: Participante que asumía la imagen e identidad de una mujer, tenía una intervención quirúrjica de implantes mamarios y llevaba un tratamiento hormonal.

 

El contacto con estas personas se realizó por medio de la técnica bola de nieve, que inició con un conocido de uno de los investigadores.

Sus edades se comprendían entre 18 y 27 años de edad y trabajaban como estilistas en la zona norte de la ciudad de México.

 

Procedimiento

Se negoció personalmente con cada participante y se les realizó una entrevista en un primer momento, posteriormente, se les solicitó que dibujaran su cuerpo como lo concebían anteriormente en la mitad de la hoja, y en la otra de cómo lo concebían cuando asumen la identidad e imagen de mujer.

 

Resultados

Se sistematizó la información resultante de las entrevistas mediante una categorización presentada a continuación:

1) Concepción corporal esta categoría se definió en 3 aspectos:

Imagen que desean proyectar ante la sociedad: consiste en la imagen corporal que deseaban demostrar, es decir, cómo querían ser percibidas o vistas por los demás.

En general, las participantes deseaban proyectar una imagen muy femenina y atractiva ante los demás, como si fueran mujeres de nacimiento y que nadie se imaginara que alguna vez fueron hombres.

En su caso “YA” comenta:

“...yo quiero pasar desapercibida, ¿si me entienden? O sea, mi propósito mío es que cuando yo me termine de ya de transformar ora sí que completamente, que tú me veas pasar por la calle y que ni por tu cabecita te pase que yo soy… travesti. O sea que tu digas ay qué bonita muchacha... …Sea hombre o sea mujer, quien me vea, que no sepa que yo soy trans, ¿si me entiendes? Esa es mi fantasía.”

Conformidad con su imagen: Es la aceptación de cómo se percibían al momento de la entrevista o con la imagen que tienen de su cuerpo.

Las tres participantes se encontraban conformes con su imagen actual debido a que habían satisfecho las expectativas de su propia imagen, sin embargo, aún querían realizar más cambios para completar su imagen ideal.

“ME” relata: “…me siento contenta porque he hecho muchas cosas, he hecho cosas que he querido y lo he logrado ¿no?”

Inconformidad con imagen anterior: Consiste en la descripción de cómo eran físicamente y las actividades que desempeñaban antes de empezar a cambiar su imagen a mujer.

Las participantes se sentían insatisfechas e incompletas con su imagen corporal y con las actividades que tenían que desempeñar como hombres. Describieron que preferían hacer actividades referentes al género femenino tales como maquillarse, usar vestidos y zapatillas, jugar con muñecas.

“YA describe:

“…a mi no me gustaban las niñas, a mi me gustaban las mujeres, a mi me gustaban, me llamaban la atención las cosas de las niñas ¿no? Jugar con barbies, este ponerme las zapatillas de mi mamá, pintarme, ponerme los vestidos, jugaba con mis hermanas…” “desde chiquito ahora sí que nunca me gustó a hacer cosas de niño, nunca, nunca, nunca, nunca, siempre me ponía a hacer cosas de mujer”.

2) Percepción y apoyo: Se describe cómo creen que ellas son vistos o percibidas por la sociedad. 

Percepción social: Consiste en cómo creen que las demás personas las perciben. 

Describieron que aún existe mucha discriminación a pesar de que haya mayor libertad en cuanto al cambio de imagen. Argumentaban que los hombres las ven con morbosidad, se les quedan viendo en la calle y esto las hace sentir incómodas. Por otro lado, “ME” y “OM” describieron haber encontrado mucha discriminación laboral en cuanto al desempeño de sus labores y a ser contratadas en otras áreas que no sean el estilismo.

Percepción Institucional. Cómo percibían las instituciones y el apoyo o atención que hasta ese momento han recibido.

“ME” reportó que tuvo apoyo médico en una institución de la Condesa (Centro de Especialización Condesa) e incluso de una diputada, ante lo cual se sentía agradecida. 

Apoyo familiar

En general, todas fueron aceptadas y apoyadas muy bien por sus familiares, aunque inicialmente fue un proceso difícil.

“OM” nos comentó:

“Yo salí del clóset estee… hable con mis papás fue difícil fue una situación así muy difícil, así muy en shock… pero ps, valió la pena porque me siguieron apoyando (silencio)…

…y, mis hermanos igual, yo pensé que igual que, mi hermano mis hermanas, pero no, gracias con todos he sentido así el apoyo…”

Apoyo y percepción de amistades: Consiste en cómo las percibieron sus amigos al empezar a travestirse y si recibieron apoyo y aceptación.

Las tres reportaron aceptación por parte de sus amistades. Sólo “ME” mencionó que había sido rechazada por algunos de ellos.

Por otro lado, sus amistades trans, las motivaron a “salir del clóset” y a vestirse si  ellas así lo querían.

3) Proceso de cambio corporal

Beneficios de travestirse: Contiene lo que consideraban que es benéfico respecto a su cambio de imagen.

El principal beneficio consistía en sentirse bien consigo mismas y realizar las actividades que atribuían al género femenino. 

“ME” afirmó: “pues beneficios más que nada para sentirme más segura ¿no?, más femenina”.

Dificultades al travestirse: Contiene las adversidades que han encontrado.

“OM” reportó el hecho de vestirse como una dificultad al acostumbrarse a la ropa interior, vestirse, maquillarse y ponerse la peluca.

“ME” proponía como dificultad el hecho de hormonizarse, es decir, lo concibe como una dificultad para la salud ya que le provocaba consecuencias en su cuerpo.

“YA” menciona que no ha encontrado dificultades hasta ahora.

Toma de decisión para el cambio de imagen: Describieron cuál fue el momento y las influencias que las impulsaron a cambiar su imagen.

“OM” empezó a vestirse como mujer a los 14 años debido a la influencia de un amigo que se lo propuso, posteriormente siguió haciéndolo. Menciona que era más fácil “ligar” vestido como mujer que como hombre gay.

“YA” empezó a vestirse y maquillarse como mujer desde los 8 años. A los 12 o 13 años empezó a usar pantalones más pegados, usar ropa de mujer y a maquillarse para salir. A los 14 años se vestía y arreglaba totalmente como mujer. A los 16 empezó a hormonizarse.

“ME” empezó a travestirse terminando la secundaria y a hormonizarse a partir de los 15 años. Posteriormente, a los 18 años aproximadamente, se operó la nariz y el busto. En su relato mencionó que aproximadamente a los 8 años jugaba con los juguetes de sus hermanas.

Adaptación de actividades respecto al género proyectado

Las tres expresaron que aprendieron a maquillarse, hicieron cambios en su vestimenta y forma de peinarse, aprendieron a caminar en tacones, depilarse, ponerse uñas.

“OM” decía que había repartición de actividades; su trabajo absorbía gran parte de su tiempo; en este contexto y en las reuniones familiares generalmente no se travestía, sólo en eventos importantes, bailes o cuando iba a antros con sus amigos.

En su caso “ME” nos cuenta que empezó a vestir diferente, posteriormente a maquillarse y por último a hormonizarse.

“YA” nos explica que nunca le gustó hacer cosas de niño, y siempre realizaba actividades destinadas a las mujeres, que lo único que para ella cambio fue que tenía que arreglarse y maquillarse.

4) Sexualidad

Definición sexual: Cómo concebían su sexualidad, ya sea como hombres o mujeres.

“ME” afirmaba que era mujer, mientras que “OM” y “YA” mencionaban que querían ser una representación de una por medio de cirugías. “YA” describía que sólo quería obtener el aspecto de una mujer, no ser una, porque estaba consciente de que su genética es masculina (por ejemplo, no podría tener hijos) y nunca se iba a comparar con una mujer, ella nos comentó:

“¿Cómo me defino sexualmente?... Pues femenina, ser mujer no... pero si ser femenina porque la mujer siempre va a ser la mujer, nunca me voy a comparar con una mujer”.

Conformidad con condición sexual: Se refiere a la aceptación que tenían de su propio cuerpo, imagen corporal y sexualidad.

Todas las participantes argumentaron estar conformes con la forma en que ejercen su sexualidad y en la forma como se visten y proyectan su imagen corporal.

“ME” en su caso también concibe la idea de tener un hijo adoptado.

Relaciones sentimentales de pareja: Describieron los vínculos emocionales que han tenido con otras personas como pareja, ya sea ocasionales o estables.

Todas describieron que en “su ambiente” hay mucha infidelidad, relaciones sexuales ocasionales y promiscuas, sin compromiso sentimental. Y a pesar de tener una pareja de algunos meses, no la consideraban estable debido a las malas experiencias y mentiras de sus primeras parejas.

“ME” comentó: “A veces, por nuestra forma de ser (se le ha dificultado encontrar pareja)… porque en realidad los weyes lo que quieren es tener relaciones y ya, o sea nos ven como que… como un símbolo sexual, no nos ven como una mujer”.

Relaciones sexuales: Se refiere a la manera en que habían ejercido sus prácticas sexuales.

Las tres mencionaron que los hombres sólo los buscan por placer, para satisfacer sus necesidades sexuales pero sin comprometerse en la relación. “YA” aseguraba que la mayoría de los hombres que se relacionan con personas trans (ellas los llaman bisexuales) son hombres que ya tienen un compromiso estable con una mujer e incluso hijos.

Resultados de los dibujos.

Los dibujos se analizaron de acuerdo a las siguientes categorías: 1) Ubicación espacial del dibujo, 2) Rasgos generales de los trazos, 3) Rasgos específicos de la cara (de la barbilla hacia arriba, incluyendo las facciones, la cabeza y el cabello). 4) Rasgos específicos de los brazos, manos y hombros. Tales como grosor, posición, longitud y forma. 5) Rasgos específicos del tronco (incluyendo el cuello, el pecho, el tórax, la cintura) y 6) Rasgos específicos de la parte baja del cuerpo (de la cadera hasta los pies).

 

Los dibujos resaltan su búsqueda de una imagen femenina dirigida hacia modelos estereotipados, que son presentados por medios de comunicación masiva y a través de la modificación de su imagen, cumplen las expectativas que la sociedad tiene acerca de la feminidad, visualizando una concordancia entre el género con el que se identifican y su imagen corporal.

Podemos observar que en la concepción corporal, a pesar de que las participantes en la entrevista dijeron que querían proyectar una figura muy femenina y atractiva, no concuerda con lo plasmado en sus dibujos, ya que de las tres, sólo “YA”  dibujó un estereotipo “ideal” de la figura de mujer (Figura 3); mientras que los dibujos de las otras dos participantes tuvieron algunos rasgos característicos de hombre; por ejemplo, “OM” en su dibujo femenino trazó una cara más cuadrada, no remarcaba tanto la cintura y el pecho fue dibujado como un tórax de hombre (Figura 1), esto último ocurrió de igual forma en el caso de “ME” (Figura 2), pudiendo ser que las participantes aún tienen en cuenta que su cuerpo pertenece al sexo masculino, aunque ellas lo han modificado gradualmente para que sea lo más parecido al de una mujer, es decir, que por más cambios que se realicen, genéticamente sus cuerpos serán de hombre.

 

Otro aspecto que se resaltó es que los dibujos de la figura masculina fueron realizados de manera más pequeña que los dibujos femeninos, como un índice del rechazo de las participantes hacia esa imagen, detallándolo mejor en las entrevistas en donde afirman que sienten mayor seguridad al vestirse de mujeres, en los dibujos se observa esta seguridad en la seriedad que expresan las caras y la firmeza de los trazos. Esta seguridad fue afirmada por el apoyo que tuvieron con sus familias ya que a pesar de la discriminación que han tenido al buscar trabajos o pasear en la calle, la imagen que proyectan es femenina.

 

Pero este cambio de imagen genérica que tuvieron que hacer fue a través de ciertos procesos, en cuanto al cambio de la forma de vestir, tanto como aprender roles atribuidos a las mujeres, además de cambios físicos, tal sería el caso de las operaciones, que hacen que las participantes se sientan más conformes con la apariencia femenina con la que se sienten identificadas, en los dibujos puede mostrarse con aspectos detallados como la vestimenta, accesorios, estilo del cabello referentes al género femenino, aunque sólo en el dibujo de “OM” se marca el estereotipo de un cuerpo de mujer que quisiera alcanzar a través de las operaciones (Figura 1), mientras que las otras participantes hacen más énfasis sobre la apariencia de la vestimenta sin trazar un cuerpo totalmente referido al de una mujer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                              Figura 1. Dibujo realizado por “OM”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 2. Dibujo realizado por “ME”                                Figura 3. Dibujo realizado por “YA”        

 

 

DISCUSIÓN

Encontramos que la identidad genérica que conforma la imagen corporal de las participantes no solamente está marcado por lo biológico, sino que los aspectos psicológicos, sociales y contextuales juegan un papel determinante debido a que se forjan los valores referentes a lo masculino y a lo femenino; depende de lo anterior, el cómo median sus conductas hacia ciertas pautas establecidas por la sociedad, incluyendo la forma de vestir, los  ideales de estatura y peso, además de las manifestaciones emocionales propios de uno u otro sexo, tal como lo mencionan Sapién, Córdoba y Salguero (2010), quienes indican que las construcciones socioculturales consisten en “las formas de pensar, las prácticas y productos que han distinguido y relacionado jerárquicamente a los seres humanos en sociedad en función de la dominación masculina y la subordinación femenina” (pp. 140).  Ellos afirman que la sexualidad no es un hecho natural, sino que está construida socialmente; por lo tanto se puede concebir a las identidades trans, como prácticas y construcciones que divergen del sistema de sexo/género dominante, por lo que las personas trans, son producto de los roles que deciden desempeñar a lo largo de su vida configurando su historia personal desde su propia subjetividad. (Escobar, 2013 y Berguero y cols., 2008). 

Puede afirmarse en este estudio lo que plantean Berguero y cols. (2008), en el que las personas trans en general, pasan por dificultades por tener que cumplir roles de género que son esperados conforme al su sexo biológico, es así que las personas  buscan en el cambio de imagen corporal el cumplimiento de  sus deseos, expectativas y gustos referentes al género que están adoptando.

Los dibujos de los participantes resaltan lo que los autores antes mencionados también argumentan, su búsqueda de una imagen femenina está dirigida hacia modelos estereotipados que son presentados particularmente por medios de comunicación masiva; por lo que a través de la modificación de su imagen cumplen las expectativas que la sociedad tiene acerca de la feminidad, aunque de manera exagerada. También puede mencionarse que es a través del cambio de imagen abandonan una identidad genérica masculina; el cuerpo se presenta como un aspecto importante que resalta la pertenencia al género femenino, vinculando la apropiación de lo que quieren demostrar con el trabajo corporal y su proyecto de vida, es decir, tener una concordancia entre su género y su imagen corporal.

Por otro lado, están conformes respecto a la forma en que viven su sexualidad, no sienten arrepentimiento ni culpa después de pasar por un largo proceso de aceptación de su imagen corporal y su condición sexual. Específicamente en el caso de “YA” podemos observar esto, quien afirma que si volviera a nacer, no le gustaría nacer como mujer, sino ser de la misma manera: nacer con características biológicas de hombre, feminizar su aspecto y forma de ser, es decir, podemos afirmar que se sienten orgullosas de ser trans, aunque implique un largo proceso de cambio de su imagen corporal, el cual para ellas implica la hormonización y cirugías. Un aspecto importante de las participantes, es que están conscientes de que, aunque adopten aspectos del género femenino, tanto en sus gustos, su forma de vestirse, en llevar a cabo rituales, en sus formas de actuar y comportarse; afirman que no van a llegar a ser una mujer, por lo menos no en su totalidad aunque se consideren como tales, aún cuando haya de por medio una operación de cambio de sexo; esto es, pueden aparentar ser figuras femeninas, pero dos de ellas no creen que son mujeres reales en sí. En el estudio de Escobar (2013) se argumenta que la configuración de identidades de las personas trans tiene un doble proceso, en este caso, la identidad de una mujer trans, declina la masculinidad impuesta desde el nacimiento para trasladarse hacia la subjetividad femenina; se renuncian a expresiones y comportamientos que involucran identificarse como hombre, pero adoptar una identidad femenina no equivale certeramente a constituirse como mujer. Este autor explica que si bien, las mujeres trans se expresan a sí mismas en femenino, existe referencia  a la biología del cuerpo, lo que sujeta a la persona en la categoría hombre, es decir, cabe la posibilidad de que no haya hecho ninguna operación de reasignación de sexo y, por tanto, exista un pene que puede seguir teniendo su valor sexual, o que a pesar de las transformaciones y cambios que haga en su cuerpo, aún sabe que por su biología corporal no pueden embarazarse, por lo tanto, se le denomina como un tipo de mujer particular “la chica trans”, es así que existe una barrera de lo que se considera ser una “completamente mujer”.

En relación con lo anterior, las participantes de este estudio se sentían satisfechas al adoptar la vestimenta de mujer, pero argumentan que estaban incompletas hasta no realizar un cambio total mediante una o varias operaciones de reasignación de sexo (en el caso de las participantes que son menores de 22 años). Podemos decir con Escobar (2013) y Butler (2006) que la subjetivad de las personas trans está en medida limitada a las posibilidades personales, tecnológicas y culturales que se permiten, por lo tanto existe el conocimiento sobre como el género rige sobre los cuerpos, pero también existe el conocimiento explícito, de lo que se deduce que al adoptar otro género, será un proceso interminable porque siempre habrá algo que perfeccionar. Es así, que estos autores explican que pueden coexistir huellas de la narrativa de la masculinidad con la transformación corporal y la narrativa de la feminidad, tal combinación puede operar sin mayor problema, ya que al final, la narración central de su subjetividad está enfocada a la feminidad, pero tiene en cuenta la biología corporal.

 

Ahora bien, encontramos que Escalona y Mendoza (2006) afirman que las personas trans sufren mayor discriminación al momento de buscar un empleo, esto se hace notable en consecuencias tales como la dificultad para encontrar uno, o ser sólo aceptadas en ciertos empleos como estilismo, modas o trabajo sexual, en donde se ven remitidas debido a la intolerancia, a la homofobia, a la incomodidad y a conflictos que pueden derivarse, tales como el mobbing. Lo anterior se relaciona con lo que García (2013) menciona en su estudio, quien afirma que la ideología de la construcción de género en la que las personas responden a funciones asignadas desde una organización social, a roles y estereotipos, las mujeres trans rompen dicha organización y como consecuencia se ven orilladas a desarrollar sus vidas desde un lugar marginado, de este modo existe una segregación a dos oficios específicos: el trabajo sexual y la peluquería, a lo que la autora considera trabajos transfeminizados.

 

En la literatura revisada, se encuentra que las personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTI generalmente enfrentan rechazo y discriminación en sus núcleos sociales primarios, sin embargo, las participantes entrevistadas en este estudio no reportaron haberlo vivido de esta forma. A partir de sus relatos, se vislumbra que asumir una identidad trans conlleva un proceso que viven de forma distinta todos los actores involucrados: la propia persona trans, familiares, amigos y sociedad. En cuanto al apoyo y aceptación familiar que esperan al asumir una identidad contraria a su sexo de nacimiento, intervienen diversos factores, entre los que se destacan el contexto sociocultural en el que se desenvuelvan y el acceso a la información.

Por otro lado, expresaron que a pesar de que aún se enfrentan a condiciones de discriminación rechazo y homofobia en ciertos contextos sociales y laborales, elaboran diferentes estrategias para evadirlas; por ejemplo, “OM” asumía una imagen masculina con la que no se identificaba durante su horario de trabajo o en contextos familiares. Sin embargo, también forman nuevas redes de apoyo manifestadas como relaciones de amistad, compañerismo y congregaciones, al mismo tiempo que transitan en espacios públicos con la imagen corporal con la que se sienten cómodos pero que desafía una imagen de género impuesta, generando un impacto social y tratando de hacer valer sus derechos.

De este análisis, se deriva la importancia del trabajo psicológico y generación de nuevas estrategias de intervención y sensibilización orientada tanto a las personas trans (enfocada al proceso individual de re-construcción física y simbólica de la propia imagen corporal), como a las familias, a las instituciones y a la sociedad (enfocada al proceso de aceptación e inclusión).

 

CONCLUSIONES

Con el presente trabajo, pretendemos abarcar a una población que cada día es más aceptada dado que se vive dentro de una sociedad más liberal, en el sentido en que se acepta más la diversidad sexual y el poder realizar cierto tipo de prácticas, trabajando con una población discriminada pero también mirada con morbo por simbolizar o significar para algunos hombres, objeto de placer sexual.

Hay que destacar la importancia asignada cuando las personas trans, entran en un ámbito socio-cultural, en donde se dan relaciones entre ellos y de ellos con las demás personas, Por eso este trabajo, nos permite vislumbrar un aspecto importante que va enfocado a lo que es la percepción e imagen corporal, tanto de ellos, como hacia los demás.

Cuando los participantes se travisten, les brinda seguridad y la proyectan ante los demás, abandonando las subjetividades del género que se les impuso culturalmente. Este cambio de cuerpo conlleva un proceso, en donde se ven involucrados factores, tanto psicológicos, como físicos e incluso económicos, y que se ven reflejados en los planos personal y social, referente al ser aceptados, por las personas cercanas a ellos y posteriormente por las demás personas.

Gracias al empleo de la perspectiva de género, pudimos abarcar aspectos muy específicos en relación con lo trans, la percepción corporal y el impacto social que es muy importante para estas personas, dado que es de mucho valor la identificación con los demás.

Proponemos ahondar más sobre este tema y otros más en este tipo de poblaciones, que nos permitan llevar a cabo un estudio más exhaustivo y extenso que nos brinde información valiosa con respecto al contexto, la sociedad y los significados en que hoy vivimos, que abra la puerta hacia nuevas investigaciones, y que además, permita innovar y entender más el comportamiento humano vislumbrando con esto uno o varios caminos por los cuales se pueda dirigir esta sociedad moderna con relación a los problemas que surgen cada día entre las personas y que competen a las/os psicólogas/os en cualquier área que nos desempeñamos.

Esta tarea de las/os psicólogas/os frente a personas trans, consiste en ayudarle a vivir lo más cómodamente posible con un rol y un cuerpo de un determinado sexo, en el que se le enseñen estrategias para resolver problemas que pudieran resultar con respecto a la aceptación de su identidad o al manejo de las situaciones que tendrá que enfrentarse ante la sociedad, en lo laboral y en sus relaciones.

 

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[1] *Facultad de Estudios Superiores Iztacala U. N. A. M.

Av. De los Barrios 1, Los Reyes Iztacala, Tlalnepantla, Estado de México. C.P. 05490.

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