Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen V. Número 9. Julio-Agosto 2015
 
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IBSN: Internet Blog Serial Number 2010-07-01-00

LAS COMPETENCIAS UNIVERSITARIAS BAJO LA METODOLOGÍA DE SISTEMAS SUAVES EN ACCIÓN

THE UNIVERSITY COMPETITIONS UNDER THE METHODOLOGY OF SOFT SYSTEMS IN ACTION

 

M. en Arq. Juan Carlos Aguilar Aguilar [1]

M.C.H. Rodolfo Díaz de León Barrón [2]

Facultad del Hábitat, U.A.S.L.P., México

 

RESUMEN

Uno de los grandes paradigmas educativos de nuestra época, lo ha constituido sin duda, la llamada Educación por Competencias, concepto sobre metodologías y objetivos educativos que mucha polémica ha causado entre los círculos de los profesionales de la educación; sin embargo consideramos que ante este escenario el objetivo es buscar el punto medio; si bien se ha dicho, que la educación basada en competencias confronta en algún sentido al llamado “aprendizaje para la vida”.

 

Debido a las particularidades de abordar el proceso y los métodos de enseñanza, es importante saber aprovechar las bondades de los conceptos involucrados, buscando el común denominador que permita un mejor aprovechamiento de ambos enfoques, por lo que se propone trabajar la orientación encaminada a la resolución de proyectos a través de una visión holística y sistémica en la manera de abordar el análisis de situaciones problemáticas, llegando a las posibles propuestas de solución, que serán analizadas bajo la Metodología de Sistemas Suaves de Acción propuestas por Peter Checkland, con lo cual se pretende que esta forma de analizar el problema conllevará a potencializar el pensamiento crítico y analítico del alumno, poniendo en juego sus verdaderas capacidades y competencias, así como sus conocimientos, habilidades y actitudes, generando con ello una respuesta fundamentada en los procesos y metodologías académicas orientadas a su objetivo final: la óptima formación profesional del alumno y su exitosa inserción en el mundo laboral, retroalimentado así mismo a su institución formativa profesional de origen para monitorear la relación entre universidad y empresa.

 

PALABRAS CLAVE: Paradigmas, Educación, Competencia, Métodos, Sistemas.

 

ABSTRACT

One of the biggest educational paradigms of our time, it has become undoubtedly the called competency- based education, concept on methodologies and educational objectives that much controversy have caused among professional circles; nevertheless  we consider that in this stage the main goal is, find the midpoint; It had been said that the competency- based education faces, in some sense the call “Learning for life”.

 

Due to the particularities of approach the process and methods of teaching, it is important to take advantage of  the benefits of the concepts involved, searching  the common denominator that allows us the better use of both approaches, therefore it is proposed to work the orientation aimed at solving projects through a systematic  and hostile way to approach the analysis of problematic situations, getting possible solutions, that will be discussed by the methodology of soft systems of action proposed by Peter Checkland, which is intended that this way of analyzing the problem will lead to potentiate the critical and analytical student thinking, jeopardizing its true capabilities and competencies, as well as their knowledge, skills and attitudes, thereby generating a response based on the process and academic oriented methodologies to their ultimate goal, the optimal professional student formation and their successful participation in the work place, fed back likewise his professional training institution home help monitor the relationship between academia and industry.

 

KEY WORDS: Paradigms, Education, Competition, Methods, Systems.

 

RESUMO

Um dos grandes paradigmas educacionais dos nossos tempos, tem sido, sem dúvida, o chamado conceito Educação por Competência em metodologias e objetivos educacionais que tem causado muita polêmica entre os círculos de educação profissional; no entanto, acreditamos que, neste cenário, o objetivo é encontrar o ponto médio; embora tenha, sido dito que a educação baseada em competências confronta de alguma maneira a chamada "aprendizagem para a vida"

 

Devido as particularidades de abordar o processo e métodos de ensino, é importante para alavancar os benefícios dos conceitos envolvidos, buscando denominador comum que permita uma melhor utilização de ambas as abordagens visando trabalhar a orientação enfocada a resolver projetos através de uma visão holística e sistêmica na maneira de abordar a análise de situações problemáticas, atingindo as propostas de solução que serão analisada sob a metodologia dos Sistemas Suaves de Ação proposta por Peter Checkland, com a qual se pretende que esta forma de analisar o problema levará a potenciar o pensamento crítico e analítico dos alunos, testando as suas verdadeiras capacidades e competências, bem como os seus conhecimentos, habilidades e atitudes e gerando assim, uma resposta com base nos processos e metodologias acadêmicas orientadas a seu objetivo final: a formação ideal do aluno e se bem sucedida a sua participação no local de trabalho, realimentada a sua instituição de formação profissional de origem para monitorar a relação entre a universidade e empresa.

 

PALAVRAS CHAVE: Paradigmas, Educação, Competência, Métodos, Sistemas.

 

DESARROLLO

Durante muchos años, la idea predominante y sobre entendida del concepto de educación, estaba basada casi exclusivamente en el papel preponderante del docente sobre el alumno, en el cual este último solo tenía una misión en el aula: “aprender lo que el maestro tuviera a bien enseñarle”, es decir, ser un mero receptáculo del conocimiento que el maestro en cuestión, en su papel de encargado de la transferencia del conocimiento, tuviera a bien en compartirles.

 

En la actualidad, y pese a estas premisas, se puede observar que se han implementado importantes avances en la impartición de la educación a nivel global, siendo cada vez menos frecuente la visión de corte tradicionalista, la cual va cediendo el paso al alumno como el actor principal de su propio proceso educativo.

 

Con base a lo anterior y conforme a las últimas tendencias educativas, el modelo de Educación por Competencias a nivel superior se ha convertido en el paradigma de la formación profesional de los estudiantes universitarios, sobre todo en los países de américa latina, el cual consiste en la implementación de un modelo educativo en donde interactúan a través de la alternancia, la teoría y la practica con el fin de proporcionar a los estudiantes competencias que faciliten su inserción en el mercado laboral, promoviendo la flexibilidad en los programas de estudio y cuya interacción está encaminada a fortalecer este sistema, para que a su vez, este pueda responder a las necesidades productivas y sociales de la nación.

 

Para garantizar el funcionamiento del sistema, es menester mantener una sólida alianza entre el sector educativo y el productivo, siendo este último el responsable de indicar las necesidades de formación de su sector y en donde el alumno aprende primeramente el saber para posteriormente aprender el saber hacer.

 

Sin embargo y a pesar de las aparentes bondades de este sistema, el cual si bien es cierto, ha generado un gran entusiasmo en una buena parte de educadores, directivos y pedagogos, también ha sido duramente criticado por otro no menor grupo de profesionales de la educación superior, señalando a favor de su causa las carencias y problemáticas que este sistema conlleva, y sobre todo la persistente acusación de no estar exento de intereses políticos, sociales, económicos y comerciales inoculados a nivel global por el neoliberalismo con el fin de formar profesionistas “hechos a la medida” de los intereses económicos y empresariales de las potencias económicamente predominantes del planeta. Esta noción negativa también es frecuentemente asociada con la intención de alcanzar objetivos de carácter utilitarista y eficientistas , las cuales generan para su funcionamiento “perspectivas conductistas de enseñanza programada y a la subordinación de la educación al sector productivo, lo que genera como consecuencia, el riesgo de focalizarse sólo en los aspectos laborales, sin considerar el desarrollo personal y la formación integral de la persona, como sujeto afectivo, social, político y cultural” (Didriksson, Invierno 2009- Primavera 2010)

 

Se tiene también la crítica en el sentido de que la “obsesión por las competencias y su impacto en la escuela y en la formación de los enseñantes no ha dejado de arraigarse y extenderse por los sistemas educativos de todo el mundo” (Boutin y Jullien,2000) citado por Del Rey & Sánchez – Parga (2011), así como la ya conocida crítica de Laval (2003) que argumentaba sobre la resistencia al asalto neoliberal  de la educación, ya que “la escuela no es una empresa”, y finalmente también sé un comentario orientado a que “la finalidad de este aprendizaje no es más que la normalización disciplinaria, adaptada al utilitarismo neoliberal” (Del Rey & Sánchez - Parga, 2011) es decir que la educación por competencias responde más bien a exigencias de facilidad y utilidad y, en definitiva, a demandas de mercado.

 

Un importante aspecto a considerar al abordar los perfiles de la educación superior, lo constituye el compromiso social que asumen sobre todo las universidades públicas, en las cuales de manera tradicional la educación y formación estaban claramente orientaban al desarrollo de las capacidades intelectuales del alumno, sin tomar en mayor consideración los posibles campos de desarrollo profesional y las formas de aplicación de los conocimientos.

 

Así mismo, el trabajo tradicional en la educación preponderaba el trabajo individual del alumno y en muy contadas ocasiones el trabajo en equipo; sin embargo, éste último era solamente una labor en donde se conjuntaban las ideas comunes de todos los miembros y se desechaban las que no tuvieran la misma visión, esto se encuentra ya muy lejano del actual concepto de trabajo colaborativo, en donde cada miembro del equipo colabora y participa, si bien individualmente, la realidad es que lo hace desde el área de su especialidad, lo que permite ahora realmente pensar en el equipo colaborativo, como un ente individual dotado de personalidad propia, misma que surge de la suma de las personalidades individuales de los miembros que lo conforman; dotando a esta agrupación de un carácter sistémico. Ahora bien, el constructo sistémico de personalidad ha desempeñado en la psicología un papel preponderante en la comprensión de esta visión holística del funcionamiento individual. Cuando el foco de atención está puesto sobre este tipo de constructos integradores se piensa en el individuo como una unidad funcional; más que operar con una serie de habilidades se trata de los mecanismos de su interrelación con otros procesos más generales, que funcionen como sistema (D'Angelo Hernández, 2005).

 

El tener en la actualidad que modificar el sistema educativo, no es más que el reflejo de una búsqueda que consiste en tratar de encontrar mejores maneras de enfrentarse con la complejidad de este proceso, el cual ya no estará centrado en partes ni completamente teóricas, ni completamente prácticas; ya no hablamos de procesos en los cuales se tuviera simplemente que memorizar la información, ni tampoco de “oficios” en los cuales se tuviera que mandar al joven estudiante como “aprendiz” o como “practicante”, en la actualidad se tiene la creencia de que ni la teoría ni la práctica deben dominar la una a la otra. (Checkland & Scholes, 1994)

 

La teoría que no se verifica en la práctica es completamente estéril, de igual manera, la práctica que no reflexiona acerca de las ideas sobre las que se basa, renunciará a la oportunidad de conocer el camino firme hacia maneras mejores de pasar a la acción; por lo anterior es fácil discernir que la teoría debe ser verificada en la práctica, que una formación teórica en un mundo globalizado y altamente cambiante, someterá a los alumnos a una obsolescencia desde la formación misma, no se diga ya en la práctica profesional. En la mejor situación que pueda haber, la práctica es la fuente por excelencia para generar nuevas teorías, y de esta manera las dos se crean entre sí, en un continuo círculo virtuoso en el cual ni la teoría domina a la práctica ni viceversa, sino que una es la fuente de la otra.

 

La realidad entonces es que las competencias y la educación basada en ellas se refiere, en primer lugar a una experiencia práctica y a un comportamiento que necesariamente se enlaza a los conocimientos (López Ortega & Farfán Flores), por lo cual se complementa lo dicho en el párrafo superior en donde se ha manifestado la relación entre el conocimiento adquirido de manera teórica y el ejercido, es decir la práctica, ambas como complementos de pleno derecho, y las competencias como base del nuevo sistema educativo, permite esta relación como se verá en el holón propuesto más adelante.

 

Sin embargo, las implicaciones de los enfoques complejos holísticos, críticos y emancipatorios para la acción educativa práctica, encuentran una vía de expresión formativa con las concepciones de competencias humanas integrales, que dan cuenta de la interconectividad de los procesos intelectuales – cognitivos, motivacionales – afectivos, ejecutivos – autorreguladores que caracterizan cualquier acción humana  (D'Angelo Hernández, 2005).

 

Es entonces que, al darnos cuenta de la necesidad de un cambio en el régimen formativo, las competencias toman un papel preponderante en todo el proceso educativo, desde los niveles más básicos, hasta los ya profesionalizantes. El Desarrollo Profesional lo podemos conceptualizar, no solo como el grado de preparación que el individuo ha logrado o está en vías de lograr para desempeñar un tipo de trabajo dentro del espectro de posibilidades de una cierta profesión, sino, además, como el conjunto de procesos de carácter subjetivo, en el que se expresan sus competencias humanas generales y profesionales (conocimientos, capacidades, disposiciones) y otros recursos y potencialidades de su personalidad, conectados a sus planes y proyectos de vida, en la dirección del desarrollo personal y de logro de un desempeño exitoso en su actividad profesional (D'Angelo Hernández, 2005). De aquí que el aprendizaje por competencias humanas generales tenga que dar cuenta de toda esta complejidad del funcionamiento de la persona en un contexto, mismo que debe ser cuidadosamente administrado en todos sus aspectos, incluyendo los recursos educativos.

 

Las competencias expresan las potencialidades de desarrollo humano y profesional que se logran a través de desempeños efectivos de las personas, en condiciones de interacción personal y sociocultural; son por tanto, unidades complejas con posibilidad de desarrollo constante a partir de actitudes socioculturales y laborales interactivas, y así mismo las competencias laborales se han identificado como la construcción social de aprendizajes significativos y útiles para el desempeño productivo en una situación real de trabajo (López Ortega & Farfán Flores).

 

Así mismo, las competencias permiten administrar los anteriormente mencionados recursos educativos, recordando que “administrar” significa lidiar exitosamente con el flujo de sucesos e ideas interactivas que se desarrollan en el tiempo  (Checkland & Scholes, 1994), y al mismo tiempo, al administrar correctamente lo que se está haciendo en realidad, es evolucionando una situación hacia los nuevos aspectos que emergen y que hay que atender de manera rápida y eficiente porque, si bien ahora se hace necesario evolucionar el sistema educativo, esto es porque en su momento se pensó que era la mejor opción, ya que lo que hora conocemos con un proceso tradicional, en su momento también fue innovador, y es que a veces se olvida que las soluciones de ayer, quizá son los problemas de hoy (Checkland & Scholes, 1994), y las soluciones de hoy serán los problemas del mañana, y eso no debe de sorprendernos en demasía, ya que es absolutamente normal que, en muchas ocasiones, pensemos sin una clara idea sistémica, ya sea por desconocimiento o por el grado de urgencia por implantar una solución a una determinada circunstancia que consideramos incorrecta o simplemente inadecuada, que no tenemos “tiempo” para pensar en las futuras repercusiones, en los efectos que la toma de decisión tendrá en el futuro, ya sea a corto, mediano o largo plazo, es entonces que entran en escena las “competencias”, en una clara estrategia para que, la solución al sistema formativo de hoy, permanezca vigente la mayor cantidad de tiempo posible, pero que, sin embargo, si en futuro necesita generarse una mutación, esta se genere de la manera más correcta y práctica posible, lo anterior para poder desarrollar las propias potencialidades (habilidades, inteligencias), lo que es condicionado por (a la vez que propicia) esa integración de procesos que le dan sentido a su experiencia como individuo: sus proyectos de vida (D'Angelo Hernández, 2005).

 

Ahora bien, las competencias deben siempre estar orientadas a la acción, pero a una acción razonada, muchos críticos de las competencias argumentan que este sistema es más como un entrenamiento que un raciocinio, sin embargo, el sistema basado en competencias orientado a la acción puede encontrar un gran fundamento en el ciclo experiencia – acción de la metodología de sistemas suaves de acción  (Checkland & Scholes, 1994). (Figura 1).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Sin embargo esto es apenas un primer acercamiento sobre como las competencias que se van a diseñar y poner en práctica, tienen una profunda relación con el entorno; no es solamente un modelo educativo más, sino un modelo de formación en cualquier nivel educativo que van enfocadas hacia una actividad con un propósito o un objetivo definido, y estas competencias, adquiridas en el trabajo académico, puestas en práctica en el mundo real, serán ahora el brazo de palanca para iniciar un trabajo de mejora continua de las propias competencias, es decir, iniciará un profundo trabajo de retroalimentación, alguna forma de monitoreo necesaria para poder mejorar, tanto las competencias generales, las competencias humanas, así como el entorno en el cual se adquieren, se aplican y como ayudan a mejorar la situación y al mismo tiempo se mejoran ellas mismas.

 

Las competencias humanas pueden considerarse como capacidades  generales, pero se encuentra aquí también de manera complementaria lo que consigna Villarini, el cual argumenta que son “modos de funcionamiento integrado de la persona”, que activan sus potencialidades de desarrollo, en tanto que articulan conjuntos de conocimientos, habilidades, experiencias, vivencias, motivaciones, etc. con núcleos centrales de personalidad (tales como valores y orientaciones principales) en situaciones que demandan estilos de enfrentamientos y desempeños determinados, como expresión del comportamiento de la persona en su contexto social y en un ambiente específico de acción cotidiana interpersonal y profesional [3] (Villarini, 1996).

 

Se puede complementar lo anterior recordando que según L. Vigotsky, la “ley del desarrollo psíquico” plantea la importancia del contexto de relación social  en el que se halla inmerso el individuo: todo proceso psíquico superior, en su génesis, primero es experimentado como una relación externa y luego es interiorizado… y esa interiorización no es meramente intelectiva, sino que constituye una introyección constructiva de modelos de pensamiento, actitudinales, afectivos y comportamentales”. (D'Angelo Hernández, 2005)

 

Se puede decir entonces que, mediante las competencias se pueden hacer hallazgos acerca de una situación real (Figura 2) que haya generado interés, mismo que originará una acción encaminada a cambiar una situación, de una forma tal que se vuelva a activar el círculo virtuoso, es decir, que se inicie el ciclo una vez más, y de esta forma convertirlo en un proceso sin fin (Checkland & Scholes, 1994).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La figura superior describe la forma básica de la SSM[4], la cual puede y es completamente aplicada a los sistemas basados en competencias, es decir: las competencias surgen porque el sistema educativo anterior ya no se puede aplicar, ni sus conocimientos ser adaptados a una situación del mundo real, y dentro de este mundo real se tienen situaciones de interés, siendo estas las relaciones y necesidades del mundo laboral.

 

Por lo anterior se hace necesario generar acciones de sistemas pertinentes, en este caso el “sistema basado en competencias”, con una actividad con propósito definido, esto es, la modificación de un sistema educativo tradicionalista en un sistema que se acople al constructivismo, lo anterior tomando en cuenta el entorno en el que se desenvuelve el estudiante como futuro profesionista; a continuación se tendrá que realizar la comparación entre los dos sistemas educativos – formativos para poder llegar a identificar cual es el que tiene el mejor funcionamiento y los mejores resultados para finalmente, mediante esta comparación, y con la retroalimentación de los estudiantes formados en activo y ya insertados de lleno en el mercado laboral, se tengan visualizadas las acciones necesarias para mejorar la situación en cuanto al sistema educativo por competencias se refiere.

 

La práctica educativa, basada en la formación de competencias humanas generales, propicia el tratamiento holístico de la persona en su contexto, permite abordar la situación personal en su complejidad, el tratamiento de los temas de autoestima vinculado a sus aspectos de concierta moral, el desarrollo de aprendizajes para el conocimiento y para la formación de la persona para la vida. (D'Angelo Hernández, 2005)

 

Ahora bien, la mejor manera de poder reflejar los propósitos ya definidos marcados en el diagrama anterior, es decir, continuando apegándonos a la MSS, es a través del manejo de los siete estadios, la definición raíz, y de los modelos conceptuales nombrados como holones.

 

Podemos recapitular que para satisfacer un requerimiento holístico, un holón con propósito definido debe tener dentro de sí, actividades y estructuras relacionadas con la comunicación y el control, de tal forma que el holón pueda en principio (si éste existe) adaptarse y sobrevivir en un medio cambiante.

 

Esta característica establece simplemente que la descripción de cualquier holón de propósito definido, debe hacerse a partir de alguna perspectiva declarada o visión del mundo, (Checkland & Scholes, 1994) siendo el mundo una parte sumamente importante, ya que dota de contexto a todo el sistema, y hay que recordar que J. Wagensberg (1998) ha planteado también la importante dimensión racionalidad entre la totalidad y partes (o dimensiones), entre las dinámicas del sistema y las del entorno, entre los límites del sistema y sus posibilidades de anticipación, como características definitorias y relevantes en la compresión de los sistemas complejos. (Wagensberg, 1998)

 

 

 

Cuadro de texto: Figura 3: Siete Estadios de la MSS” (SSM, por sus siglas en inglés)
 

 

 


Fuente:(Checkland & Scholes, 1994)

 

 

 

El diagrama anterior donde se explican los mencionados “Siete Estadios de la MSS” (SSM, por sus siglas en inglés) es mejor descrito por Von Bulow (1989), cuando menciona que la SSM, es una metodología que tiene como objetivo introducir mejorías en áreas de interés social al activar entre la gente involucrada en la situación un ciclo de aprendizaje que no tiene fin.

 

En tener un ciclo de aprendizaje continuo, permite una profunda relación en los cuatro sentidos importantes en que las normas de competencia, según Hager, son integradas holísticamente: (López Ortega & Farfán Flores)

 

1.    Integrar y relacionar atributos y tareas

 

2.    Las normas de competencia integradas se reflejan en el requisito de que las acciones intencionales clave deben presentar el nivel adecuado de generalidad

 

3.    La naturaleza holística de dichas normas de competencia se deben también al hecho de que las tareas (o acciones intencionales) no son distintas ni independientes.

 

4.    Las acciones intencionales implican lo que se llama “interpretación situacional”, es decir, la idea de que el profesional toma en consideración los diferentes contextos en que funcionan, lo cual es inherente a las normas de competencia.

 

Analizando entonces el origen del sistema por competencias, tenemos la siguiente definición raíz, misma que encierra en sí misma las preguntas ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿por qué? y finalmente ¿para qué?, y como una adición, la pregunta ¿dónde?, es entonces que se tiene la siguiente definición raíz:

 

Un sistema de educación superior, llevado a cabo por las universidades, docentes y alumnos, para transformar el proceso de formación de los estudiantes mediante el diseño y aplicación del enfoque por competencias, que concuerde con el esquema marcado por el entorno y las empresas que a él pertenezcan, para que así, al momento de llevar los conocimientos a la acción, los nuevos profesionistas se integren con mayor eficiencia, eficacia y efectividad al nuevo entorno del que formarán parte.

 

Analizando la definición raíz anterior y respondiente a las preguntas anteriormente mencionadas, se tiene a continuación el CATWOE que da más claridad a lo anteriormente explicado:

 

 

C (Beneficiarios):                                                   Universidades, docentes. y sector
productivo

 

A (Actores):                                                              Universidades, docentes, alumnos, empresas.

T (Proceso de Trasnformación):               Sistema educativo tradicional  complementado por el Sistema educativo basado en competencias que satisface las exigencias en el campo de formación de los alumnos y futuros profesionistas.

 

W (Weltanshauung):                                             El sistema por competencias enriquece la formación del estudiante, generando personas competentes en su ramo para su inserción en el mundo laboral.

 

O (Poseedores):                                                     Universidades, empresas y sector productivo, así como niveles gerenciales y de capital humano e intelectual.

 

E (Restricciones del medio):                                Resistencia de instituciones y docentes al cambio para la aplicación del sistema formativo basado en competencias.

 

Finalmente todo lo anterior puede ser resumido en el siguiente holón, que da estructura final a lo mencionado en todo el presente trabajo:

 

Cuadro de texto: Figura 4: Holón de las Competencias Universitarias bajo la 
Metodología de Sistemas Suaves en Acción.

 

Fuente: Elaboración Propia M. Arq. JCAA & M.C.H. RDLB

 

 

Una comprensión más completa de las relaciones entre las estructuras directrices generales de la persona y los procesos y subestructuras para la acción – desempeño marcadas en el holón anterior, como la que podría brindar el enfoque de competencias humanas generales, debería dar cuenta de la integridad de los procesos intelectuales – cognitivos, motivacionales – afectivos, ejecutivos – autorreguladores, que caracterizan cualquier acción humana. (D'Angelo Hernández, 2005)

 

Los enfoques de desarrollo por competencias prestan su atención a la totalidad del individuo humano y su desempeño efectivo en un entorno determinado, orientado a la acción, y concebido como un proceso que se desarrollará a lo largo de toda una vida, misma que es perfectible en varios momentos de su acontecer, acorde con las transformaciones que provocan que la persona visualice nuevas manera de observar y abordar situaciones complejas.

 

Para poder retroalimentar el sistema holístico descrito en gráfico anterior, se requieren procesos de evaluación que den cuenta del carácter integral del proceso de aprendizaje social, que potencien el carácter formador para la autonomía responsable de la persona. Es en la evaluación (autoevaluación, coevaluación) de estos procesos (sistémicos) donde se revelan más directamente las peculiaridades del momento formativo del aprendizaje por competencias.  (D'Angelo Hernández, 2005)

 

El proceso de evaluación marcará en su desarrollo diversos momentos de interés dados en el trabajo integrador de las competencias humanas al entorno de aplicación y a la generación del aprendizaje, mismo que también dará cuenta de la articulación y adaptación de estos puntos a la persona.

 

CONCLUSIONES

Mucho se ha hablado y debatido sobre el enfoque de competencias en la educación desde el surgimiento de las mismas, pero la realidad es que, en cada momento en que se rompe un paradigma educativo en afán de crear o implantar un mejor y más congruente método de enseñanza de acuerdo al entorno de aplicación, surge un intrincado debate sobre si la aplicación de este nuevo método será correcta o no en sus consecuencias sobre el alumno y su contexto.

 

Cabe aclarar que este trabajo en ningún momento pretende criticar al enfoque por competencias, o inclinarse hacia esta u otra postura, lo que se propone con este documento es analizar el enfoque de competencias, su implementación en la universidades y su interacción con el entorno proponiendo un modelo (holón) basado en la metodología de sistemas suaves de acción.

El reto que se propone en el presente trabajo radica en crear y aplicar un sistema de competencias bajo una visión de carácter sistémico, en el cual la lectura del contexto laboral profesional sea interpretada adecuadamente por las instituciones de educación superior, quienes deberán diseñar los mecanismos académicos que permitan adecuar los perfiles y planes de estudios, a las necesidades detectadas a partir de su retroalimentación desde el mundo laboral hacia las instituciones académicas por parte de los propios egresados.

 

Mientras veamos las competencias como una herramienta bajo la cual se desarrollen las capacidades del alumnado, para que se conviertan en profesionistas competentes, pero sin comprobar si efectivamente esto fue realizado, se está creando una herramienta que solo funciona en una dirección, siendo esta la que surge en el centro de formación hacia el mundo laboral, pero ignorando completamente el necesario retorno, la necesaria retroalimentación de los nuevos profesionistas, hacia el lugar en el cual recibieron su formación, sin perder de vista las necesidades y exigencias del entorno laboral.

 

Como formadores a nivel educativo profesional, se debe estar a la expectativa de lo que el mercado demande para realizar los ajustes correspondientes, sin embargo los centros educativos y los centros laborales olvidan que un enfoque sistémico implica una cercanísima colaboración entre ellos, visualizando permanentemente el entorno en el cual el profesionista, recién egresado o no, se desarrolla de manera efectiva y, por supuesto, competente.

 

Es entonces cuando se plantea la siguiente pregunta: ¿si el mercado demanda un determinado tipo de profesionista a los centros educativos, como hacer para que este nuevo profesionista retroalimente hacia su alma mater, y confirme que efectivamente fue preparado en las necesidades del mercado laboral?, es decir, que el nuevo profesionista se encuentra insertado en el lugar indicado y en el entorno correcto.

 

Sin embargo, no se debe perder de vista que la propuesta del presente trabajo radica en que las competencias orientadas hacia el “hacer”, deben siempre de estar complementadas con las “de la reflexión y el pensamiento creativo”, que permitan al individuo no sólo realizar acciones determinadas, sino observar fenómenos por sus causas, analizarlos y diseñar soluciones para ello, lo cual le permitirá permanecer vigente sobre los cambios en las tendencias laborales.

 

Por todo lo anterior es importante que las empresas y las universidades generen los mecanismos de vinculación que permitan la comunicación constante, primeramente para conocer las necesidades del mercado, pero también las necesidades de los nuevos egresados, ya que si bien se está formando profesionistas competentes, no se debe perder de vista en ningún momento cuál es el activo más valioso, la cuestión central de todo el sistema, es decir “la persona”.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Checkland, P., & Scholes, J. (1994). La Metodologìa de Sistemas Suaves en Acciòn. México, D.F., México: Noriega Editores.

D'Angelo Hernández, D. (2005). Formación por Competencias, Complejidad y Desafíos de la Educación Histórico - Cultural, Humanista y Crítica. Red de Bibliotecas Virtuales de Ciencias Sociales de America Latina ye l Caribe de Clacso.

Del Rey, A., & Sánchez - Parga, J. (2011). Crítica de la Eduación por Competencias. UNIVERSITAS, Revistas de Ciencias Sociales y Humanas, 233 - 246.

Didriksson, A. (Invierno 2009- Primavera 2010). Sobre las (In)Competencias en la Educación. Dialéctica, Nueva Época, 77-85.

López Ortega, A., & Farfán Flores, P. E. (s.f.). El Enfoque Por Competencias en la Educación. Universidad de Guadalajara.

Villarini, A. (1996). Manual para la Elaboración del Currículo orientado al Desarrollo Humano Integral. Biblioteca del Pensamient Crítico. OFDP, Puerto Rico.

Wagensberg, J. (1998). Ideas Sobre la Complejidad del Mundo. Barcelona, Expaña: Tusquets.



[1] Juan Carlos Aguilar Aguilar. Edificador y Administrador de Obras (1986), Maestro en Arquitectura  (2005). Profesor Investigador Tiempo Completo de la Facultad del Hábitat de la UASLP. Coordinador de la carrera de Edificación y Administración de Obras de la Facultad del Hábitat. U.A.S.L.P., México

[2] Rodolfo Díaz de León Barrón, Edificador y Administrador de Obras (1997), Maestro en Ciencias del Hábitat (2009).Profesor hora clase en la Facultad del Habitat de la UASLP. México.

[3] El contexto de la MSS

[4] Metodología de Sistemas Suaves por sus siglas en inglés (Soft System Methodology)

 





 

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