Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen IV. Número 8. Enero-Febrero 2015
 
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IBSN: Internet Blog Serial Number 2010-07-01-00

LA FAMILIA, EL CUERPO Y LAS EMOCIONES: CONSECUENCIAS EN LA SALUD1

Norma Delia Durán Amavizca2

Miriam Isabel Arciniega Miranda3

Cuerpo, órganos-emociones.

En la actualidad la relación de las emociones con el cuerpo se ha tornado más compleja. Antes se decía que la función de las emociones era preservar el cuerpo: un miedo, por ejemplo, al paralizarlo para no correr mayores riesgos. O la huida a consecuencia de un susto. López Ramos nos dice que ahora, el trabajo de comprender las emociones en el cuerpo tiene que ver con entender cómo es que las cinco emociones primarias, ligadas a los cinco principales órganos, se han tornado peligrosas para la salud. “Las emociones están en el cuerpo y sus expresiones nos hacen dudar del sistema de conservación de la vida entendido sólo como respuesta emocional. Lo anterior nos confronta con la idea absoluta de que lo emocional debe buscarse por medios cerebrales o fisiológicos.” (López Ramos, 2011:133) Los cuerpos humanos, en una naturaleza artificial como la que proporciona la civilización, han entrado en nuevas rutas de construcción de las formas emocionales. Las emociones existen en el cuerpo, tanto para preservar la vida o defenderla del peligro y ahora sabemos que también, para alterar el funcionamiento del cuerpo. La alteración no es medible puesto que se vincula con la memoria y la historia personal de cada individuo. Es un transcurso en el tiempo histórico del cuerpo que conlleva un proceso lento, paulatino, que puede mermar un órgano o todo el sistema de órganos. Las expresiones de dicho proceso quedan en el espacio corporal creando una memoria en el cuerpo y tiene una ruta de viaje que es posible identificar en las relaciones de generación de vida, de interdominancia o de contradominancia,4 que nos permite leer el abanico de interpretaciones que se despliega con la simbología de la teoría de los cinco elementos. (López Ramos, 2011: 139) 5

Los procesos de erigir una cultura admiten los procesos emocionales en los cuerpos de sus integrantes. Esto es, las emociones tienen una historia dependiendo de la historia de la cultura y la sociedad que las abraza e incluso dentro de las genealogías familiares. “La conjugación de maneras de ver, vivir y construir la sociedad y el mundo personal es lo que cambia la construcción de las emociones en el cuerpo, lo que significa que existe una relación con otros procesos, como la alimentación, los sabores, el desarrollo de un órgano más que otro, la hipertrofia de un órgano o la percepción de un cuerpo que se minimiza o se cree poderoso.” (López Ramos, 2011:145) Implica lo anterior, que el cuerpo se construye de forma natural en el espacio social en el que nace y se alimenta de una historia de colonización, como es nuestro caso en México; de dominio de una cultura ajena a la que cultivaron nuestros ancestros mesoamericanos, de los símbolos religiosos y significados de dicha sociedad expansiva que a partir de la Independencia permitió el ingreso de la ideología de la modernidad y por consiguiente la adopción de un Estado-nación que introdujo el capitalismo y sus consabidas formas de relación en la competencia y el consumo. Estas condicionalidades sociales han impactado a las familias en las relaciones intersubjetivas, en las formas de vincularse los integrantes entre sí. Esto conlleva a que las emociones no pueden sólo concebirse dentro del cuerpo, tienen que comenzar a sentirse en esa historia social, familiar y personal que construye el cuerpo de determinada manera para hacer predominar una emoción, en relación con su cultura. En las entrevistas de historias de vida realizadas a los niños de educación básica (jardín de niños y primaria) en México, particularmente en algunas escuelas del Distrito Federal y del Estado de México, todos reportaron que en esta etapa, de lo que más se enferman es de las vías respiratorias: “tos”, “garganta” y “gripa”.

La emoción que se aprende es la que domina en la sociedad, lo que significa que está en el espacio social. La gran mayoría de los mexicanos son considerados tristes, sufridos, melancólicos. El lenguaje que se expresa en las canciones y en las actitudes populares es que la vida no vale nada, o bien, que les vale. Esta emoción se correlaciona con enfermedades que arrojan las estadísticas de muerte de la sociedad mexicana.(López Ramos, 2011:146)



Esto puede interpretarse de la siguiente manera a partir de la teoría de los cinco elementos. La tristeza es la emoción que corresponde a pulmón e intestino grueso. El sabor es el picante (en las costumbres culinarias de los mexicanos se encuentra el chile como base de la mayoría de los platillos), por eso se argumenta que los mexicanos somos tristes. Seguramente esa tristeza viene desde que los colonizadores destrozaron la cultura ancestral mesoamericana; se cambió de manera violenta el lenguaje, los tipos de alimentación, (lo único que les quedó fue el chile, sabor picante, que relacionado con la emoción de la tristeza intensificó el gusto por comerlo).6 Se cambiaron, también, de igual manera, las creencias religiosas, se despojó a la población mesoamericana de sus tierras y sus bienes, se marginó a los mestizos a un segundo plano social y a los indígenas a un tercero, en su propia tierra. Es una tristeza que venimos arrastrando por generaciones, que ha tocado a las familias en lo más íntimo y las ha fragmentado; a tal grado que los cuerpos sujetos en actualidad, por ejemplo, conservan en su memoria corporal un tipo ideal de familia nuclear importada por los colonizadores. Esa familia nuclear actualmente se encuentra fragmentada a consecuencia de los cambios que introdujo la modernidad en las prácticas sociales, económicas y laborales. El cuerpo sujeto recurre a la impronta de una memoria familiar integrada como un ideal, que no corresponde con las formas de organización que ha experimentada la familia en los últimos tiempos y tal condición los lleva al sufrimiento emocional.



A lo largo de la historia se ha encontrado que los mexicanos mueren por enfermedades crónico-degenerativas, principalmente respiratorias y digestivas.(López Ramos, 2011) En la actualidad a partir de los 65 años de edad se agravan los problemas de pulmón. Seguimos siendo tristes, a pesar de que en las últimas estadísticas arrojadas por el INEGI en 2010, la principal causa de muerte corresponde a la Diabetes Mellitus entre los 24 y 65 años de edad (bazo-páncreas/ansiedad, sabor dulce). Esto nos indica que el ingreso de la sociedad de tipo capitalista en su nueva versión de la globalización, ha intensificado la ansiedad de consumir, debido a los bombardeos de la mercadotecnia a través de los medios de comunicación. Comprar algo o desearlo intensamente, bajo la promesa de que, por ese medio, se alcanza la felicidad- y como la felicidad en la relación de interdominancia opaca a la tristeza- el cuerpo mismo busca un camino hacia la felicidad, que encuentra en la búsqueda de saciar sus deseos de consumo.7 La ansiedad estimula el gusto por el dulce y los carbohidratos. Debido a ello el consumo del dulce ha aumentado en la población desde los niños hasta los adultos. Los niños en edad de escolaridad básica realizan un alto consumo de dulce, siempre y cuando tenga chile piquín. Lo pudimos constar en las entrevistas de las historias de vida.8 También se puede comprobar en el trabajo que realizaron Sergio López Ramos y Jorge Escobar Torres, en una primaria del estado de Hidalgo.



En cuanto a los sabores más consumidos por los niños encontramos […] que el dulce es el que alcanza el mayor nivel de consumo de acuerdo a las opiniones de los niños y de los padres (28.30% [niños] y 28% [padres]). En segundo lugar se encuentra el sabor amargo de acuerdo a los niños (24.54%) en tanto que sus padre consideran que sus hijos consumen en último lugar dicho sabor (14%). El sabor picante alcanza el tercer lugar en el consumo con un 20.20% de acuerdo a los niños y sus padres. El sabor salado (de acuerdo tanto con los niños como sus padres) alcanza el cuarto lugar en el consumo 14.15% y 17%. Por último el sabor agrio es el menos consumido de acuerdo a la versión de los niños (12.20%) mientras que sus padres opinan que sus hijos lo consumen en tercer lugar (18%). (López Ramos y Escobar Torres, 2011)



López Ramos asevera: “[…] donde haya personas, las emociones serán la expresión de su tiempo, espacio y geografía. Y el espacio donde pueden tener autonomía, es el propio cuerpo humano.”(López Ramos, 2011, p. 217) Expliquemos. Vivimos en la era de la emociones. Y los cuerpos en la actualidad, están padeciendo su movimiento interno autónomo (ruta de la emoción) que provoca estragos en el cuerpo. Por eso es preciso conocer el proceso de construcción que recorre la emoción para proponer métodos y desbloquear dicha ruta o darle una salida de manera temprana con propósitos de prevención de enfermedades tanto de los órganos como enfermedades psicológicas, aunque a decir verdad, con la lectura de la teoría de los cinco elementos, no se pueden separar.

Por ello aseguramos que el cuerpo es el lugar para construir y deconstruir. Esto sucede continuamente. Puede construir, por un lado, rutas hacia las enfermedades a partir del desbocamiento de las emociones en el cuerpo. Puede, por otro, deconstruir la ruta de las emociones para detener o eliminar una enfermedad a futuro. Pero, sobre todo, puede aprender, desde edades muy tempranas, a conocer esas emociones para dominarlas y dirigirlas en el cuerpo hacia la construcción de nuevas formas de vida que no desemboquen en enfermedades a temprana edad, sino en crecimiento de vida; para cuidar la vida del individuo que a la larga repercutirá, desde la lectura de la teoría de los cinco elementos, en el cuidado de la vida del planeta. Cuando el ser humano conoce cómo hacer esto, está permitiendo que brote la intuición de vivir en un planeta que despliega vida a partir de la cooperación. Podrá vivir en cooperación con los demás seres vivos, no sólo humanos. Esta forma de cooperación incluye, para el caso de la familia las siguientes categorías: relacionalidad, rememoración de los ancestros, construcción de nuevas formas amorosas y el cultivo de la alegría.

  • Familia y relacionalidad

Es sabido que la familia se instituye como el ámbito privilegiado de la relacionalidad (Duch, 2009) en donde se aprende la forma de vincularse con otros seres. La relacionalidad reviste un inmenso valor humano y ético, porque implica la forma de acercarse al Otro, de vincularse con él y de reconocer su humanidad. Por ello, es innegable el inmenso valor que tiene el que la familia promueva una relacionalidad cordial, verdaderamente humana. La relacionalidad es tan importante que incluso de su forma de ordenarla, depende la humanidad o inhumanidad de los sujetos; es decir, la calidad de la relacionalidad se reflejará en la calidad humana, en la forma en la que los sujetos se vinculan entre sí de forma ética; es decir, reconociendo la presencia e importancia de los otros seres humanos con los que tiene contacto. Si bien, el conflicto también es constitutivo de las relaciones humanas, y es imposible evitarlo, la familia tiene el reto de encauzarlo adecuadamente, cuidando que sus integrantes se desenvuelvan en un clima saludable en términos de vinculación con otros seres; ya que la relacionalidad que se vive en la familia suele trascender a otros ámbitos sociales.

Los niños entrevistados suelen vivir cotidianamente situaciones de conflicto de las que aprenden formas de relacionalidad. Estos son algunos testimonios:

E: ¿con tus hermanos cómo te llevas?

No: si vieras con C9… “el guapo” y yo con C… nos llevamos como si fuéramos perros y gatos (PRIM1-2)



E: y tu tía ¿cómo te llevas con ella?

No: mal

E: ¿Por qué?

No: porque es bien odiosa me cae mal

E: y ¿qué más me cuentas de tu familia?

No: es que también mi hermana es bien grosera porque no hace nada y dice de groserías

E: ¿quién tu hermana?

No: si y además le hace maldades a las niñas

[…]

No: no juego cosas de niñas yo juego cosas de macho

E: ¿de macho? ¿Cómo qué?

No: peleo

E: con quien peleas

No: peleo con palos

E: ¿con palos? ¿Con quién peleas?

No: no se na más les pego, les doy de patadas, les doy cabezazos les doy

E: ¿y quién te ha enseñado a pelear?

No: yo solito he copiado de la tele y poco voy aprendiendo

[…]E:¿Qué haces en tu tiempo libre?

No: luchar puro luchar

E: ¿y con quién luchas?

No: solo si mis hermanas me hacen enojar pues ya saben les pego se vuelven a meter conmigo y si les pego eh (PRIM2-5)



E: y ¿con alguien te llevas mal?

No: bueno con un primo que tiene seis

E: ¿te visita seguido o lo visitas seguido?

No: no luego viene a la casa de mi papá… es que su hermano tiene su hijo, dos hijos tiene

E: y ¿porque te llevas mal con tu primo?

No: porque siempre pelea, es que luego pelea con mi hermano entonces yo tengo que ir corriendo me bajo las escaleras entonces me subo a una camioneta y me brinco entonces se va corriendo mi hermano a las escaleras arriba (PRIM2-1)



E: con tu familia ¿con quién te llevas mejor y con quién te llevas mal?

No: mejor con mi mamá, peor con mi hermano

E: ¿por qué te llevas mejor con tus papás?

No: porque me cuidan y más

E: ¿y con tu hermano?

No: porque siempre llega de malas

E: ¿por qué? ¿es muy enojón?

No: [asiente]

E: ¿te peleas con él? ¿qué te hace sentir que esté de malas él?

[comienza a llorar]

E: ¿por qué lloras?

E: ¿por qué lloraste? ¿de qué te acordaste?

[continúa llorando unos minutos]

E: ¿ya te sientes mejor?

No: más o menos

E: ¿qué tienes , por qué lloraste? ¿de qué te acordaste?¿o dije algo que te…?

No: es que mi hermano siempre me trata mal, siempre me pega [sollozando]

E: ¿y tú se lo dices a tu mamá?

No: sí él siempre me pega a mí yo nunca le pego

E: ¿y qué le dice tu mamá? ¿lo regaña o?

No: nada más le dice así, ya déjalo en paz y me empieza a molestar [sollozando]

E: ¿es muy seguido que te molesta? ¿qué te dice?

No: dice que parezco niña … que parezco niña porque primero me llevo y ya cuando … ya cuando él me hace algo ya empiezo a chillar

E: ¿lloras mucho? ¿te sientes triste con mucha frecuencia?

No: [asiente]

E: ¿por qué?

No: porque nadie me toma en cuenta [sollozando] sólo mi mamá (PRIM5-1)


Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado situaciones de conflicto con otros seres humanos, es parte de un aprendizaje que tiene lugar a lo largo de nuestra existencia. Pero es en la familia, el espacio donde por primera vez se hallan este tipo de conflictos. Lo que interesa subrayar es el papel que tiene la familia en la forma de ordenar la relacionalidad en sus integrantes. No puede evitar las situaciones de conflicto, pero lo que sí puede evitar es que el sujeto sufra a causa de ellas y también que las lleve a otros espacios sociales, como la escuela, en el caso de los niños.

La relacionalidad es una causa constante de sufrimiento porque desencadena una gama de emociones, que al exaltarse alteran los cuerpos. Con frecuencia, los sujetos suelen estancarse en conflictos de relacionalidad, que imposibilitan su crecimiento espiritual. De ahí que la familia revista un rol crucial en la adecuada orientación de la relacionalidad que se vive en su círculo, procurando que los vínculos que se establezcan entre sus integrantes estén basados en la ética; es decir en el reconocimiento hacia el Otro.

  • Olvido y memoria familiar: Rememorando a nuestros ancestros

Asistimos a una realidad en la que la destradicionalización se ha impuesto en la mayoría de las sociedades. La inclinación por lo novedoso y los ritmos acelerados con los que la tecnología se desplaza se instauran como modelo a imitar en todos los ámbitos de la vida del hombre. La cultura se ha insertado en una dinámica acelerada en la que los valores y tradiciones que antaño le habían otorgado fundamentos, se han visto cuestionados e incluso modificados sustancialmente. Esta es otra consecuencia de la posmodernidad y el acentuado individualismo y pragmatismo que ha heredado. Esto es una cuestión grave porque la tradición es necesaria para la humanización; pues es la tradición la que otorga al hombre un piso firme donde sostenerse para desarrollar su identidad.

El devenir de la cultura transita entre el estatismo y el cambio. Rafael Moreno señala que la cultura tiene dos dimensiones: la dimensión estática, cuyo fin es la preservación de ciertos valores y tradiciones que la alimentan; y la dimensión dinámica, que significa creación:

Desde una visión dinámica la cultura mexicana aparece como creación de valores. No se identifica, mucho menos se identificará, con la repetición de lo ya existente; de modo necesario requiere avance y cambio para ser verdadera o auténtica. No está hecha, pues, la cultura mexicana y, más bien, es un constante hacerse. Si el mexicano crea valores, es innovador del conocimiento y dueño de su destino, partícipe de las ideas universales. Si no es creador, será eco de otros pueblos y no tendrá lugar en la historia. (Moreno, 1998:31)

Lo que es claro es que no se pueden crear nuevos valores sobre una superficie movediza y poco clara. Se requiere un piso firme desde donde crear nuevos caminos. Ese piso firme lo otorga la tradición, que provee de raíces y de una memoria que no nos permite olvidar quiénes somos, para que podamos elegir hacia dónde vamos.

A la familia se le encomienda la tarea de dar memoria a los sujetos y situarlos en el tiempo y espacio que les corresponde vivir. La familia vehicula la memoria colectiva, y al mismo tiempo genera una memoria familiar que no es ajena a ella. La memoria familiar sitúa la historia personal del sujeto en un marco arqueológico, genealógico y simbólico que se comparte entre los miembros de una determinada familia para mantener su identidad. Esta memoria se hereda de los ancestros, quienes han abierto camino a las nuevas generaciones y posibilitado su existencia.

A pesar de su importante papel, los ancestros han sido olvidados, ya que la dinámica posmoderna ha distanciado de sus raíces a los sujetos, sometiéndolos a una deshumanización, por no saber de dónde provienen y desconocer sus orígenes e influencia de los antepasados en nuestra vida.

La psicogenealogía ha demostrado la innegable influencia de los ancestros en la vida de toda persona. Si bien, se sabe que la vida de un sujeto está determinada en gran medida por las condiciones familiares en las que se desenvolvió, se ha desconocido hasta el momento que esa influencia es mucho mayor de lo que hubiésemos podido imaginar. La influencia de nuestros antepasados va más allá de la herencia genética y las tradiciones que nos legan; ya que la piscogenealogía ha puesto de manifiesto que los hechos fuertes y los acontecimientos de impacto como enfermedades, nacimientos, accidentes, muertes, etc. dejan su impronta en la vida de los sujetos, pues se encarnan en la memoria corporal, que en algún momento de su existencia brotará y en algunos casos dará pauta al desarrollo de crisis y patologías de diversa índole.

Esto se acentúa cuando estos acontecimientos de impacto no son verbalizados y se ocultan a las nuevas generaciones, convirtiéndose en secretos de familia que de cualquier forma se arraigan en la memoria corporal y pueden brotar, generando crisis diversas en los sujetos. Anne Ancelin Schützenberger (2004:34) afirma que “el silencio que se hace […] creará una zona de sombra en la memoria de un hijo de la familia, que por llenar la falta y desaparecer las lagunas, repetirá en su cuerpo o en su existencia el drama que se le intenta esconder.”

El poder de la genealogía y los lazos que nos unen a nuestros ancestros son tan poderosos que suscitan nuestra fidelidad hacia ellos. Esta fidelidad es inconsciente10 y puede llevar al sujeto a repetir eternamente los mismos guiones. Se pueden repetir muchas cosas, desde la forma de vincularse con los otros, de escoger una ocupación hasta una enfermedad. Las investigaciones en el terreno psicogenealógico han dado cuenta de acontecimientos sorprendentes, de repeticiones de hechos como enfermedades contraídas a la misma edad, muertes también a la misma edad y en las mismas condiciones, revelando la fidelidad que tenemos hacia nuestros ancestros. Para Schützenberger (2004: 32) “repetir los mismos hechos, las fechas o las edades que han hecho la “novela familiar” de nuestro linaje es una manera, para nosotros, de ser fieles a nuestros padres, abuelos y antepasados, una forma de continuar la tradición familiar y de vivir en conformidad con ella.” Sin embargo, es preciso desactivar los anclajes transgenealógicos negativos para no repetir eternamente los mismos guiones y escribir una nueva historia. Pero para ello, el sujeto debe conocer su historia, reconocer sus orígenes y hacer consciente todos los hechos relevantes que han marcado la vida de su familia. Necesitamos rememorar a nuestros ancestros, reconocerlos, agradecerles y amarlos; honrarlos en nuestra vida no a través de la repetición, sino de la construcción de nuevas formas de vida cada vez más humanas.

Actualmente las generaciones jóvenes desconocen sus orígenes, su árbol genealógico está desprovisto de raíces y sólo asoman algunas ramas que parecen no tener vínculos entre sí. Por eso Duch planteaba la crisis de la codescendencia11, ya que ésta se expresa en la incapacidad de esta estructura, de efectuar las transmisiones que está encomendada a realizar. Las jóvenes generaciones son presa del olvido de su historia y por ello su identidad es volátil. Se necesita entonces que la familia tenga en cuenta su papel transmisor de memoria colectiva y familiar, y desactive cualquier especie de desorden inconsciente que se presenta de generación en generación a raíz de los secretos de familia.

La ropa sucia se lava en casa” es un dicho popular que revela cómo la modernidad instauró una exacerbada intimidad en los hogares, provocando que la vida en familia transcurriera en la ocultación. Así, la memoria familiar se va perdiendo y los más jóvenes son los más perjudicados porque su historia familiar permanece escondida. Los secretos de familia se vuelven frecuentes porque además se desconoce su trascendencia en la vida a través de la filiación. La comunicación en la familia es de vital importancia, pero ésta también ha sufrido las consecuencias de la vida posmoderna, en la que los espacios para convivir en familia se han reducido, y el hablar de hechos pasados se ha vuelto intrascendente. Así lo muestran los siguientes testimonios:


E: ¿y tu mamá te cuenta cuando estaba embarazada de ti?

No: no

E: ¿Cuando eras chiquito?

No: si

E: ¿Qué te cuenta?

No: que estaba gordito (PRIM2-4)



E: ¿y tu papa?

No: casi no viene seguido a mi casa

E: ¿no vive contigo?

No: no[…]

E: ¿y sabes por qué se fue?

No: no (PRIM2-4)



E: ¿y tu mamá te cuenta de cuando estaba embarazada de ti?

Na: no

E: ¿nada, no te cuenta de cuando eras chiquita?

Na: no (PRIM2-3)



E: ¿y te cuenta algo tu mama, cuando estaba embarazada de ti?

No: que siempre me quería cuando estaba adentro de su panza

E: ¿Qué te cuenta?

No: que me quería mucho

E: ¿Qué más te cuenta de cuando estaba embarazada?

No: nada (PRIM2-6)



E: ¿y qué te cuenta tu mamá de cuando estaba embarazada de ti?

No: que me movía mucho

E: ¿qué más?

No: que le dolía cuando se dormía porque no podía dormir

E:¿ algo más?

No: nada más

E: de cuando era bebé ¿qué te cuenta?

No: nada

E: de cuando eras más chiquito ¿algo que te cuente o que tú te acuerdes?

No: no (gestual) (PRIM6-1)



E: ¿sabes cómo naciste?, si fue parto natural o cesárea, no te cuenta tu mamá de cuando estaba embarazada?

Na: si, pero no me acuerdo

E: de cuando eras chiquita ¿no te cuenta nada?

Na: no, bueno si me ha contado pero no me acuerdo de nada (PRIM6-3)



E: ¿qué te cuenta?

No: de que era muy latoso

E: que más te cuenta

No: mmm nada más

E: cuando eras chiquito ¿qué te cuenta?

No: nada (PRIM6-4)



Como vemos, es poca la información con la que cuentan los niños acerca de sus orígenes. Si bien, comprendemos que en ocasiones la edad con la que cuentan es un factor que hace que el niño no cuente con mucha información sobre su familia, es indispensable también hacer notar a las familias su papel transmisor de memoria, que permita edificar la identidad de los sujetos, por ello, la comunicación se vuelve trascendental en este aspecto.

  • Formas de amar: “Así te amo porque no sé amar de otra manera”12

En las entrevistas con los niños que hemos tenido oportunidad de realizar, se ha revelado una realidad más compleja que enfrentan cotidianamente las familias, como resultado de las transformaciones socioculturales. En muchas ocasiones, los padres no saben cómo proceder ante situaciones que viven sus hijos, tanto en su hogar como en la escuela.

Con frecuencia los niños no obtienen de sus padres respuesta a sus inquietudes afectivas. Por ejemplo, el no saber cómo manejar con los hijos situaciones difíciles como una separación, el nacimiento de un hermano, una muerte de un familiar, hasta situaciones cotidianas, como el explicar que por diversas cuestiones los padres no están en casa con ellos para no hacerlos sentir que se les abandona. Los siguientes testimonios ejemplifican algunas situaciones que experimentan los niños:

No: […] cuando nacieron Juanito mis primitos los quieren más

E: ¿a quién?

No: mis primitos

E: ¿quién quiere más a tus primitos?

No: mi mamá, mi abuelita…ya no nos compran nada, ellos si

E: ¿cómo te demuestran su cariño?

No: cómo me lo demostraban comprándome dulces, este… sacándome al parque y también este …y ya y llevarme al Mcdonals

E: ¿y ya no? Y entonces ahora ¿cómo te demuestran que te quieren?

No: no ya no me quieren

E: ¿ya no te quieren? ¿Por qué dices eso?

No: porque… porque ya no nos compran nada ni nos sacan al parque (PRIM2-5)



E: tú sabes porque se separaron tus papás?

No: no

E:¿nunca lo hablaron contigo?

No: no

E: platica de eso tú mamá?

No: a veces

E: ¿qué te dice?

No: que porque ya no se entendían y ya

E: ¿tú qué piensas?

No: pues, que está bien

E: ¿y cómo te sientes?

No: bien (PRIM6-4)



E: y cuando nació tu hermanita ¿qué sentiste?, ¿cuántos años tenías tú? ¿Ibas al Kinder o…?

No: no ya no me acuerdo cuantos años tenía

E: y ¿qué te acuerdas, qué sentiste tú?

No: celos y alegría (PRIM6-2)



E: oye por lo regular ¿cómo eres? ¿te enojas mucho, eres alegre, sientes tristeza, ansiedad o miedo?

No: bueno le tengo miedo a la oscuridad y mi hermano también y mi hermana

E: ¿te enojas mucho?

No: no

E: ¿no?...¿estás alegre?

No: no

E: ¿no?

No: feliz

E: ¿triste?

No: cuan… es que cuando me dejan luego solo y mi mamá y mi ma… y mi mamá esta y mi mamá digo mi abuela se va a trabajar, mi tía mi tío luego mi mamá se va a bailar (PRIM2-1)



Desafortunadamente, desde la pedagogía no se han podido otorgar a los padres herramientas para poder enfrentar estas situaciones, y ellos hacen lo que pueden y lo que han aprendido de sus propios padres. Como señala Chantall Rialland (2004: 185) “Nuestros padres nos crian en función de la relación que ellos han tenido con sus padres”. Ellos son sus referentes. Por eso es importante que se eduque a las nuevas generaciones en nuevas formas de relacionalidad, centradas en el afecto y la cordialidad.

Se requiere instaurar lo que Duch (2009) llama semánticas cordiales; y que tienen que ver con poder transmitir este amor y cordialidad a través de la palabra y podemos agregar que también con todo el cuerpo, a través del contacto. Así, los niños encuentran la confianza fundamental en la familia:

E: ¿y sientes que te quieren?

Na: si

E: ¿y cómo te demuestran su cariño?

Na: besándome y abrazándome

E: ¿Qué mas, y cómo te das cuenta que te quieren?

Na: porque me abrazan mucho y me dan muchos besos (PRIM2-3)



E: ¿sientes que te quieren?

E: ¿ujum? ¿Por qué?

Na: porque siempre salimos a pasear (PRIM2-2)


La familia se encarga de transmitir estos mensajes de afecto, cordialidad y confianza que nutren la vida de los sujetos y permiten experimentar un clima de calidez emocional porque:

es en un clima de paz el que hará posible que, en el transcurso de sus trayectos biográficos, los hijos confíen en su propia capacidad de amar y de ser amados, de perdonar y de ser perdonados, de compadecer y de ser compadecidos. Además, la paz nacida, vivida y consolidada en el seno de la familia otorga a los hijos e hijas una confianza original en el ser humano. (Duch, 2009: 95)

La realidad nos muestra que esto es difícil de lograr. La armonía en una familia puede verse afectada por múltiples problemáticas que atraviesan los sujetos. La contingencia está presente de manera constante en su espacio; pero es importante reconocer los valores positivos que porta cada familia.

Las frustraciones, carencias, crisis y momentos difíciles son también experiencias de las que se puede aprender, pero también a condición de desculpabilizar a los padres, humanizarlos y comprender que “competentes o no, ellos generalmente han hecho lo que han podido.” (Rialland, 2004:192) Desde luego esto no implica un estancamiento en las formas conocidas de relacionalidad; por el contrario, se propone a las familias de hoy el reto de encontrar nuevas maneras de acercarse los unos a los otros, de mostrar afecto no sólo con la palabra, sino con todo el cuerpo, a través del contacto.

Como bien dice Alejandro Jodorowsky (2004:64) “vivimos en una sociedad sedienta de caricias[…], somos niños constantemente abusados por la ausencia de caricias de las que tanto necesitamos.” Asimismo, para José Gaos (2010), acariciar es una característica propiamente humana, su sentido es el contacto que impulsa a calmar, consolar, implorar para expresar y provocar afecto. La piel es la mediadora entre los espíritus, y por ello, el contacto que tiene lugar cuando acariciamos propicia el tibio contacto (calidez) entre los espíritus, que nos sitúa en un terreno humano y humanizador porque a través del contacto reconocemos y comprendemos al Otro.

  • Cultivar la alegría

Para la Teoría de los Cinco Elementos, que sustenta la noción órgano-emoción -que constituye la base de la construcción corporal- el corazón es el lugar donde se cultiva la alegría; esta emoción que necesita nuestra sociedad para crecer y desarrollarse, y para seguir cuidado de la comunidad; ya que como Duch señala “[…] el corazón es el centro efectivo y ético del ser humano, constituye también su centro comunicacional y afectivo, el lugar desde donde los humanos establecen vínculos comunitarios, de comunión y de simpatía” (2009:127). La alegría y el corazón como el órgano en el cual crece y se despliega son los más reconocidos por la sociedad, también los más representativos en términos simbólicos. Sin embargo, son otras emociones las dominantes en nuestra sociedad, históricamente es la tristeza la que ha reinado en ella (López Ramos, 2011), permitiendo el paso a formas sociales menos libres y que favorecen la conformación de un sistema político que ha promovido desigualdades, frenado el crecimiento social y mermado la calidad de vida de sus habitantes, entendida esta última no sólo en términos económicos, sino sobre todo en relación a la salud y en el desarrollo humano de los sujetos.

En su Tratado teológico- político Spinoza declaraba ya que “el tirano necesita la tristeza de las almas para triunfar, del mismo modo como las almas tristes necesitan un tirano para satisfacerse y propalar […] lo que de cualquier modo les une es el odio a la vida, el resentimiento contra la vida.” (Deleuze, 1974: 34) Para Spinoza, la tristeza nos separa de nuestra potencia de actuar, nos instala en el terreno de la nihilidad y descompone nuestros cuerpos. La propuesta de Spinoza es fomentar buenos encuentros entre los cuerpos, aquellos encuentros que aumenten la potencia de actuar y la vitalidad de los sujetos.

Es frecuente encontrar tristeza en los cuerpos que son producto de la Modernidad, por ello somos más fácilmente presa de la tiranía y la captura de nuestra esencia vital. También a causa de ello, el amor a la vida ha dejado de fomentarse. De ahí que la alegría sea una emoción incluso subversiva, porque se opone a la tristeza, a la tiranía que se aprovecha de ella y al odio por la vida, que se ha filtrado de manera silenciosa en nuestros cuerpos, inundando todo nuestro entorno.

En nuestra investigación, la mayoría de los niños entrevistados declararon que la alegría es la emoción que domina en sus vidas; sin embargo, corporalmente experimentan otras emociones que con el paso del tiempo pueden arraigar en algún órgano y crear rutas hacia enfermedades crónico-degenerativas. A través del color de su piel y de los sabores que prefieren, podemos interpretar que son niños que están cultivando emociones como la ansiedad, la tristeza y la ira, que se generan a partir de las vivencias en su entorno inmediato: la familia.

Descubrir en la alegría un horizonte de sentido es una necesidad que podemos comenzar a cubrir desde los primeros años de vida de la persona. En este sentido, la familia adquiere un papel relevante porque sería la encargada de proveer al niño de un entorno alegre, lo que implica un reto para las familias de hoy, avasalladas por las condiciones socioculturales de nuestro tiempo. Pese a ello mantenemos la esperanza de que la familia se constituya como un espacio de calidez emocional que le permita seguir cuidando de la vida.

Fuentes de consulta:

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  1. << Historia del Chile en México - Tojol Alimentos de la Tierra. www.tojolalimentos.com/Secciones.aspx?Id=3>>



1 Este artículo se desprende del proyecto de investigación auspiciado por DGAPA-UNAM “Pedagogía de lo corporal para el cuidado de la vida” (PAPIIT-IN401912).


2 Doctora en Pedagogía. Facultad de Filosofía y Letras UNAM, Investigadora Titular “A” de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación IISUE- UNAM, y responsable del proyecto “Pedagogía de lo corporal para el cuidado de la vida” (PAPIIT-IN401912).Correo electrónico: amavizca57@gmail.com


3Licenciada en Pedagogía. Facultad de Filosofía y Letras UNAM. Investigadora participante del proyecto “Pedagogía de lo corporal para el cuidado de la vida” (PAPIIT-IN401912). Correo electrónico: miriamisabel@hotmail.com.


4 Para la representación del proceso que da cuenta del sustento de la vida (desde la mirada de los chinos) la madera que se corresponde con el color verde, engendra al fuego; el fuego con el color rojo, deja cenizas que engendran a la tierra; la tierra que se asocia al amarillo, se aprisiona con el tiempo y engendra al metal; el metal cuyo color corresponde al blanco, deja filtrar la lluvia y engendra al agua; el agua de color negro es absorbida por las raíces de los árboles y engendra la madera. La siguiente relación es la de interdominancia entre los elementos, veamos: la madera domina a la tierra, pues la penetra con las raíces; la tierra, domina al agua, pues la absorbe; el agua domina al fuego, pues lo apaga; el fuego domina al metal, pues lo funde; el metal domina a la madera, pues la corta. En la tercera interpretación de relación, en este caso de contradominancia: el hígado contradomina al pulmón, el pulmón contradomina al corazón, el corazón contradomina al riñón y el riñón al bazo-páncreas (Campos, 2011)


5 El autor agrega más adelante: “La diversidad de rutas está en función de la historia del cuerpo, la cultura, la geografía y la herencia cultural familiar que le dan un estatus al individuo que le permite mover su característica interior. […] Por eso la emoción se debe explicar en función de la historia familiar y los procesos que ha llevado el sujeto; es decir, de qué se enferma en la historia de su vida. Eso significa que la emoción se ha de instalar pero en ese proceso lleva su ruta de viaje y podrá hacer destrozos o malestares dependiendo del tiempo que tenga el sujeto de vivirla y, sobre todo, de lo que haga para trabajarla. […] Los medicamentos pueden calmar momentáneamente al sujeto, que entonces creerá que se ha curado, pero el alivio durará horas, días, meses. Una colitis que es fruto de una emoción no puede ser curada con medicina porque lo que la genera no se ha resuelto, menos aún si el diagnóstico la adjetiva como ‘nerviosa’ porque entonces se manda al cajón de lo que no se puede resolver. Un cuerpo que vive este proceso mandará muchos mensajes para darse a entender, [a través de su expresividad] pero el sujeto no sabe [leerlos en el cuerpo] o no puede escucharlos, los medicamentos lo han anestesiado, vive una cultura que evade el dolor. Pareciera que a los seres humanos educados en la racionalidad se les niega el sentir.” (López Ramos, 2011: 219)


6 Janet Long Solís escribe en su libro Capsicum y cultura: la historia del chile, que este fruto es originario de Mesoamérica (7000- 5000a. C.), y que las aves distribuyeron las semillas por toda América, así que fue uno de los primeros cultivos domesticados de la región y, por lo tanto, de México. Asimismo, Long Solís explica que los españoles tardaron 15 años en acostumbrar a su paladar al picante. El ingrediente fue presentado a los Reyes Católicos en Barcelona en mayo de 1493 y pronto se cultivaría en Inglaterra. Se considera que fueron los portugueses quienes los llevaron tanto a África como a Asía. Long Solís señala que el amplio uso del fruto se debe también a sus propiedades curativas. Ya que se ha empleado como remedio para tos, infección de oídos, diarrea, estreñimiento, hemorroides, cólicos y otros malestares. Destaca por su alto contenido de potasio y de vitaminas A y C. << Historia del Chile en México - Tojol Alimentos de la Tierra. www.tojolalimentos.com/Secciones.aspx?Id=3>>




7 En algunos casos cuando el padre o la madres se encuentran ausentes en la familia, brota de su memoria corporal el ideal de la familia nuclear y tal condición lo puede llevar a cubrir dicha falta a través de prácticas de consumo que lo lleven provisionalmente a la felicidad.


8 También en observaciones en el aula de educación básica. Puede consultarse: (Jiménez Velasco, M, 2012)


9 Con la finalidad de respetar la identidad de las personas entrevistadas, se han modificado y omitido nombres, salvaguardando así el derecho de anonimato de los participantes de la investigación.


10 Cabe aclarar que para la psicogenealogía, este inconsciente es un inconsciente no freudiano.


11 Ver: Duch. Lluís. La educación y la crisis de la modernidad. Op. Cit.


12 Verso extraído del poema de Pablo Neruda, Cien Sonetos de Amor, Soneto XVII
En: <<http://www.poemas-del-alma.com/soneto-xvii.htm#ixzz2L2f9x5sx>> [Consultado el 15 de febrero de 2013.]

 






 

 

 





 

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