Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen IV. Número 8. Enero-Febrero 2015
 
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Análisis descriptivo de la percepción de Factores Resilientes familiares en Adolescentes Mexicanos1

(Artículo Invitado)

Ma. Rosario Espinosa Salcido, José Antonio Vírseda Heras*, Ofelia Desatnik Miechinsky y Roxana González Sotomayor

Universidad Nacional Autónoma de México.

Facultad de Estudios Superiores Iztacala

*Universidad Autónoma del Estado de México

Resumen

Se destaca la importancia de la familia como factor protector ante las crisis y situaciones difíciles en la vida cotidiana. Se propone la visión en los recursos que el grupo familiar genera, enfatizando la etapa de la adolescencia. Incorporando las ideas de la Terapia Sistémica hablaríamos de la resiliencia familiar como los procesos de superación y adaptación que tienen lugar en la familia como unidad funcional, así las dimensiones del sistema de creencias, organización familiar y patrones de comunicación conforman los factores resilientes familiares. El interés en estudiar a la población adolescente se justifica a raíz de las investigaciones que demuestran las dificultades que enfrenta la familia ante los cambios y los retos a superar por los jóvenes en esta etapa. El objetivo de este trabajo fue identificar y analizar los factores familiares resilientes percibidos por los adolescentes. La muestra fue de 179 jóvenes entre 13 a 17 años, 100 del sexo masculino y 79 del sexo femenino. Estudiaban el nivel medio superior en la Ciudad de México y zona conurbada. Se aplicó el Inventario de Resilencia Familiar IDERFAM , que mide la percepción de factores familiares resilientes. Los resultados indicaron que el factor Sistemas de Creencias tuvo el puntaje más bajo, mientras que el más alto fue para los Patrones Organizacionales y comunicación. Se destaca que los adolescentes perciben que sus familias cuentan con una aceptable comunicación y organización familiar. Se concluye que sería importante estudiar qué tipos de creencias se manejan en las familias mexicanas que no les favorecen para salir de una situación problemática o en su defecto cuáles son aquellas que fomentan la fortaleza familiar.



Palabras clave: Resiliencia familiar, adolescencia, creencias, comunicación, organización.



La palabra adolescente proviene del latín Adolescentem que quiere decir empezar a crecer, es decir es la edad que corresponde a la transición entre ser niños y jóvenes adultos. La adolescencia es una etapa del ciclo vital donde hay retos y obstáculos para el adolescente, además de ir enfrentado los cambios físicos, cognitivos y emocionales, (Rice, 1997) el desarrollo de su identidad y la necesidad de conseguir la independencia de la familia, manteniendo al mismo tiempo la conexión y la pertenencia al grupo. La adolescencia suele considerarse como una etapa crítica de la vida, porque en ella se afirman muchas conductas que incidirán en la vida adulta. Los cambios físicos, sociales y emocionales que tienen lugar en este periodo son múltiples, y las vulnerabilidades a las que los adolescentes están expuestos interpelan necesariamente a las políticas públicas.

Krauskopf, (1998) piensa que la adolescencia está lejos de ser exclusivamente una etapa preparatoria difícil que podrá ser superada con los años, el periodo de la adolescencia es único, definitorio y pertinente en sí mismo como objeto de estudio. Considera la adolescencia y la juventud como etapas cruciales en la vida de las personas, como periodos caracterizados por fenómenos específicos, y que, por lo tanto, deben ser estudiados en profundidad.



En la época de familias con hijos adolescentes, se producen grandes cambios en todos los integrantes del núcleo familiar y en la relación de éstos con el exterior. El adolescente se enfrenta a los dilemas sobre identidad, comienza a ampliar su contacto con el mundo externo y el espacio geográfico en el que se mueve; lugares donde los padres no son invitados a participar, es un periodo de grandes turbulencias emocionales para el adolescente que atraviesa el desafío de transformarse en adulto conquistando cierto grado de autonomía en lo emocional y mental (Estremero y Gacia, 1999). Por momentos el adolescente se torna un ser de difícil manejo y comprensión por parte de los padres, la familia y la sociedad en general. Espinosa (1992), dice que en esta etapa los padres a su vez están pasando por la crisis de la edad media, momento en el cual aparece la incertidumbre de ya no ser joven, hay una evaluación de todo lo realizado hasta el momento en todos las áreas relacionales y enfrenta a los padres nuevamente como pareja.

Dentro de las dificultades que se presentan en las familias con adolescentes se encuentra el establecimiento de los límites adecuados de parte de los padres, aumento de problemas de comunicación, caracterizados por continuas discusiones, entre adolescentes y padres, (Weichold, Bütting, y Silbereisen, 2008), los chicos empiezan a cuestionar el sistema de creencias familiares debido a que los pares cobran mayor importancia en sus relaciones, se producen, entonces decepciones mutuas y desencuentros entre padres e hijos. Incluso Martínez, Musitu, Amador y Monreal (2010) encontraron en su investigación, que la carencia de recursos familiares como el apoyo parental y la autoestima familiar, se encuentra vinculada con el desarrollo de conductas violentas en el ámbito escolar. Estas ideas invitan a reflexionar sobre el cómo percibe el adolescente su contexto familiar con el propósito de realizar estrategias encaminadas a la prevención e intervención.

Se afirma entonces que la adolescencia implica cambios físicos y emocionales para los propios jóvenes y también cambios en la organización y relaciones familiares Fishman (1990) estima que la terapia familiar sistémica es un enfoque adecuado para ayudar a los adolescentes y a sus familias a superar los problemas que entraña enfrentarse a una difícil etapa del ciclo vital como es la adolescencia. La familia es el principal contexto en el que se desarrolla el adolescente, si este contexto cambia, cada miembro del sistema familiar –incluido el muchacho adolescente- podrá desplegar nuevas pautas de conducta funcionales.

Otros autores (Rodrigo, Máiquez, Martín y Byrne, 2008), coinciden en que para valorar a las familias, se debe tener en cuenta el momento evolutivo de sus miembros: las transiciones vitales o las crisis que experimentan y cómo desempeñan las tareas evolutivas. Si bien están de acuerdo en que esas fases de transición y acomodación pueden provocar conflictos o dificultades personales o sociales, enfatizan que no deben verse como permanentes o síntomas patológicos de la familia, sino como momentos importantes en los que las familias van a necesitar más ayuda para superarlos.

Asimismo los trabajos que se han realizado respecto al estudio de esta etapa, se han enfocado en los problemas psicosociales, predominante en el análisis de los factores que pueden ejercer un impacto negativo sobre el desarrollo y como estos problemas impactan en los adolescentes, en la familia y en la sociedad en general. Sin embargo, durante las últimas décadas, como en muchas de los fenómenos y situaciones que estudia la psicología, ha surgido un interés especial por el análisis de los factores de protección (Masten y Reed, 2002). Se señala que quizás este cambio de visión tenga relación con que, el estudio de las patologías o trastornos no han sido suficientes para obtener información necesaria que facilite el diseño de estrategias de prevención e intervención eficaces.

Acorde con estas ideas el marco teórico referencial que apoya esta investigación comprende el enfoque sistémico aplicado al estudio de la familia, el ciclo vital y desarrollo de la familia, asimismo se incorporan los desarrollos recientes en el terreno de la terapia familiar donde se reenfoca la atención de los déficit de la familia hacía las fuerzas o recursos de la misma (Walsh, 2004)

En relación a esta postura con un enfoque en lo positivo, uno de los conceptos que han surgido en la última década es el de resiliencia. Este término en psicología, es comúnmente definido como la capacidad de una persona para recobrarse de la adversidad fortalecida y dueña de nuevos recursos, es un proceso activo de resistencia, autocorrección y crecimiento como respuesta, siendo importante diferenciar que la resiliencia no es sinónimo de factores protectores.

Por otra parte, como lo señala Walsh (2004), la resiliencia ha sido estudiada de manera individual, es decir solo centrándose en personas resilientes y en muchas ocasiones, provenientes de familias destructivas, dejando de lado a la familia con recursos, que puede darle apoyo al individuo para salir adelante en situaciones difíciles.

En la época actual en que existe gran preocupación por la desaparición o disolución de la familia, nuevas herramientas conceptuales y no sólo técnicas, son necesarias para brindar apoyo y fortalecer a parejas y familias. Un concepto muy fecundo es el de resiliencia familiar, que permite identificar y apuntalar ciertos procesos interactivos fundamentales que pueden activar las familias para soportar desafíos disociadores y recobrarse. Fromma Walsh (2004) dice que al adoptar la perspectiva de la resiliencia, se deja de ver a las familias como entidades dañadas y se las empieza a ver como grupos capaces de reafirmar sus posibilidades de reparación. Este enfoque se funda en la convicción de que tanto el crecimiento del individuo como el de la familia pueden alcanzarse a través de la colaboración ante la adversidad. Entendiéndose por lo tanto como Resiliencia Familiar (RF), la designación de los procesos de superación y adaptación que tienen lugar en la familia como unidad funcional.”

Respecto a la RF, Walsh (2004) propone que los procesos familiares fundamentales para la resiliencia son:

  • Sistemas de creencias de la familia: Conferir sentido a la adversidad, ayuda a que se vea el ciclo vital de la familia como una orientación hacia el cambio. Tener expectativas hacia el futuro, aunado a un enfoque más positivo, esperanzador y focalizando los puntos fuertes y las potencialidades, reconociendo lo que se puede controlar y no, y aceptando lo que no se puede cambiar y el tener creencias que contemplen la trascendencia espiritual.

  • Patrones de organización favorecedores son: la flexibilidad (facilita una actitud de apertura ante los cambios así como una capacidad para reorganizarse); la capacidad de mantener la estabilidad ante la disrupción (favorece una sensación de continuidad); la capacidad de reparar los vínculos, de prestar apoyo mutuo, de colaborar y de comprometerse con el otro y con la acción

  • Procesos de comunicación: Los procesos de comunicación, deben de tener claridad, con una expresión emocional sincera, utilizando el humor, así como favorecer la resolución cooperativa de los problemas.



Existen muchos estudios sobre la resiliencia en individuos, (Garassini, 2001; Vellisco, 2006; Vinaccia, Quiceno y Moreno, 2007), pero son escasas las investigaciones referentes a la resiliencia familiar. En el ámbito nacional destacan, las realizadas por Espinosa, González, Tepancal, Romero y Saucedo (2008) quienes encontraron en las familias: comunicación efectiva, cohesión, apoyo, reciprocidad, límites claros y flexibles, jerarquía familiar funcional, redes de apoyo, resolución de conflictos y creencias. Estos resultados coinciden con lo reportado por Espinosa, Jiménez y Bautista (2014), quienes evaluaron los recursos resilientes asociados a las creencias familiares en 100 jóvenes universitarios, donde el 81.25% de la población percibió un nivel alto en su sistema de creencias familiares; mientras que en familias con intento de suicidio Rivera y Andrade (2006), aparecía la unión y el apoyo, la expresión de las emociones y menor percepción de las dificultades como variables principales.



Finalmente se plantea que los adolescentes y sus familias pasan por procesos de tensión, ajuste y cambios y por tanto tienen que poner en juego todos sus recursos para salir airosos y fortalecidos de esta etapa de vida. Esta investigación tiene como objetivo identificar los factores resilientes desde la percepción del adolescente, con el propósito de conocer cómo es que funcionan las familias desde una mirada positiva y diseñar en su momento estrategias de prevención e intervención enfocadas al empoderamiento del grupo familiar.





Método

La muestra fue de 179 adolescentes con edades entre 13 a 17 años, 100 del sexo masculino y 79 del sexo femenino, pertenecientes a cinco centros escolares públicos y privados de la zona urbana en la Ciudad de México, quienes aceptaron colaborar en la investigación. Se invitó a los adolescentes a participar de manera voluntaria y anónima. El tipo de investigación fue descriptiva y transversal.

Se les aplicó el Inventario de detección de recursos familiares IDERFAM (Espinosa, 2006), el cual consta de 68 reactivos en una escala tipo liker. Dicho instrumento está apoyado con la teoría de Walsh (2004), y evalúa los factores de Sistema de Creencias Familiares (21 reactivos), Patrones de Organización (23 reactivos) y Procesos de Comunicación (23 reactivos), todos los reactivos son directos. El análisis de los datos se efectuó a través del programa estadístico SPSS 15.

Resultados

Respecto al comportamiento de la muestra, como se observa en la tabla 1, las medidas de tendencia central, tienen puntuaciones altas en todos los factores, siendo el sistema de creencias el que presenta la media más baja.




CREENCIAS

ORGANIZACIÓN

COMUNICACIÓN

TOTAL


Media

92.6497

99.3687

98.1061

290.2768


Mediana

96.0000

102.0000

103.0000

299.0000


Moda

104.00

107.00

106.00

314.00


Desviación Estandar

11.34888

12.21246

13.62231

35.21585


Tabla 1. Puntuaciones en sistema de creencias, organización y comunicación

Como se puede observar en las gráficas 1-4, las puntuaciones son altas en comparación a la curva normal, por lo que el comportamiento de la muestra reporta índices altos de factores resilientes.



Gráfica 1. Total del instrumento Gráfica 2. Sistema de creencias















Gráfica 3. Organización familiar Gráfica 4. Procesos de comunicación

Derivado de la no normalidad de los datos se optó por no agrupar a los individuos en los grupos por los rangos intercuartiles, por lo que se clasificó a los individuos de acuerdo a las puntuaciones obtenidas en uno de tres grupos posibles que se formaron al aplicar la técnica de conglomerados por k-medias. Obteniéndose la siguiente clasificación, tanto por factores como en la sumatoria total del instrumento. (Ver cuadro 1)

Percepción de

factores resilientes

Creencias

Organización

Comunicación

Total

Alta

(93-105)

(103-115)

(100-115)

(300-335)

Media

(68-92)

(77-102)

(68-99)

(225-299)

Baja

(55-67)

(62-76)

(55-67)

(183-224)

Cuadro 1. Puntuación según grupos

En base a esta clasificación se obtuvieron los siguientes porcentajes:

En el sistema de creencias, como se observa en la gráfica 5, el 58% de los adolescentes perciben un nivel alto y sólo el 5% perciben un nivel bajo.



Gráfica 5. Sistema de creencias



En lo correspondiente a los patrones de Organización Familiar, es importante resaltar que solo el 5% perciben patrones de organización baja en su familia, y solo existe un punto porcentual de diferencia entre los que puntuaron percepción alta y media. (Ver gráfica 6)

Gráfica 6. Patrones de organización familiar

En los Procesos de Comunicación, (ver gráfica 7) más de la mitad de la muestra (52%), tienen una percepción alta, mientras que el 42% muestra una percepción media y sólo el 6% percibe una nivel bajo.

Gráfica 7. Procesos de comunicación

Por último, en lo que respecta a la sumatoria total del instrumento, igualmente se repitió el mismo patrón, ya que el 55% de la muestra percibió altos los factores resilientes en general.

Por otra parte se realizó una comparación entre hombres y mujeres, utilizando la “t de student” pero no se encontraron diferencias significativas entre estas variables.

Gráfica 8. Total del instrumento

Conclusiones



Respecto al objetivo de analizar el nivel de percepción resiliente en una muestra de adolescentes, los resultados obtenidos señalan que la mayoría de ellos manifestó una alta percepción de recursos resilientes en sus familias, principalmente en la dimensión del sistema de creencias, estos hallazgos coinciden con los de Espinosa, Jiménez y Bautista (2014), donde la mayoría de los participantes percibía en sus familias un nivel alto de creencias positivas.

Éste tipo de creencias abarca situaciones como: contar con los miembros de la familia, aprendizaje de la adversidad y de los errores, el uso de la creatividad para la resolución de problemas, el uso del humor, así como perspectivas hacia el futuro. Lo que parece coincidir con las ideas sobre el pueblo mexicano y otros países latinos, como la unión familiar (Espinosa, 1992), el sentido del humor [burlarse de la muerte, hacer chistes de las tragedias políticas y cotidianas] el uso de la inventiva y la creatividad para afrontar las múltiples crisis [económicas y de la madre naturaleza] y la confianza en que las cosas se resolverán.



En cuanto a los patrones de organización, también con puntajes elevados (52% alto y 42% medio), los adolescentes perciben que su familia tiene reglas claras en casa, que pueden ponerse de acuerdo con facilidad, que su familia es capaz de cambiar las reglas de acuerdo a las necesidades de los miembros y una visión de responsabilidad y apoyo de parte de los adultos, entre otros. Lo que desmiente algunos estereotipos sobre los adolescentes, por ejemplo, que no pueden ponerse de acuerdo, que sus padres no lo entienden, que prefieren a sus amigos, etc. Los hallazgos del presente trabajo concuerdan con los de Rivera y Andrade (2006), donde aparecía la unión y el apoyo, y la expresión de las emociones; asimismo hay correspondencia con González, Salgado y Andrade (1993) en su estudio realizado en la ciudad de México, con estudiantes de secundaria, para identificar con quién acudían los jóvenes en busca de ayuda ante diversas fuentes de conflicto. Los adolescentes mostraban una marcada preferencia por acudir con sus familias y en segundo término sus coetáneos, en ambos sexos el apoyo familiar resultó ser el más efectivo, pues cuando los jóvenes reconocían que habían buscado el apoyo de sus familias, sus niveles de malestar emocional eran los más bajos.



En lo que se refiere a los patrones de comunicación, los adolescentes perciben que los miembros de la familia son escuchados, así como una aceptación de la expresión de tristeza y de agradecimiento en sus hogares. Con población similar Motrico, Fuentes y Bersabé (2001), convienen con estos resultados puesto que encontraron una baja de frecuencia de conflictos entre padres e hijos. Los hijos/as coinciden con sus padres y con sus madres en los principales motivos de discusión, aunque los datos revelan diferencias significativas en algunas de las causas de los conflictos teniendo en cuenta el sexo de los padres y del propio adolescente; y que en determinados temas, los adolescentes de mayor edad tienen más conflictos con sus padres a diferencia de los más pequeños. Así que en futuras investigaciones debe profundizarse sobre las diferencias de edad, entre los adolescentes e incluso con jóvenes mayores de 18 años en la población nacional.

Se concluye que la mirada en los recursos resilientes, da indicios de cuáles son los procesos en la dinámica familiar, desde la mirada del adolescente, que se constituyen en verdaderos soportes ante las demandas y vicisitudes del joven en la época actual.

El reto ahora es analizar familias clínicas o jóvenes con una problemática específica para investigar el comportamiento familiar ante situaciones adversas mayores a las del proceso evolutivo y sus posibles recursos resilientes, con el propósito de diseñar estrategias de intervención eficaces tanto para el desarrollo de recursos como para el fortalecimiento de ya presentes en el núcleo familiar.



Referencias

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  • Espinosa, R, González, S., Tepancal, Romero, I y Saucedo, C. (2008). Familias mexicanas y su problemática con hijos adolescentes. Ponencia presentada en 1er. Congreso Internacional de Psicología. Toluca, Edo. de Mex. Mayo

  • Espinosa, R., Jiménez, S. y Bautista, B. (2013). Jóvenes universitarios y recursos resilientes asociados a las creencias familiares. Ponencia presentada en XI Congreso Internacional sobre la “Salud del Adolescente”. Organizado por la UAEM, Secretaría de Investigación y Estudios Avanzados, CICMED, en la Ciudad de Toluca, Méx. del 6 al 8 de Noviembre.



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1

Agradecimiento a UNAM FESI PAPCA 2013-2014 Proyecto “Recursos resilientes en familias mexicanas” (47)




 

 

 





 

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