Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen III. Número 6. Enero-Febrero 2014
 
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SISTEMATIZACIÓN DE UNA EXPERIENCIA: HACIA UNA AUTOETNOGRAFÍA DE LA INTIMIDAD

 

SYSTEMATIZATION OF AN EXPERIENCE: TOWARDS A PRIVACY AUTOETHNOGRAPHY

Méndez-Lúevano, T.Ea.,Llambies-Bal·le,Paub.

 

aProfesor de Tiempo Completo, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades y Maestra en Terapia Familiar por la Universidad de Guadalajara

bLicenciado en Filología Árabe y Estudiante de Antropología Social y Cultural en la Universitat de Barcelona

E-mail: tanya103@hotmail.com,paullambiesballe@gmail.com

 

 

“Si el antropólogo, conoce lo que piensa de sí mismo, sabrá lo que dirá de la tribu que estudia”

Geertz (1987)

 

Resumen

            La relación entre la teoría y la práctica es un elemento dialéctico vital para el conocimiento. La Praxis es una herramienta metodológica que permite al investigador analizar, enfrentar, negar, superar y conservar,  las formas enfrentadas para desarrollar un mejor conocimiento ante un fenómeno determinado. El análisis de la experiencia es una herramienta metodológica que permite al académico o investigador identificar y comprender su práctica en la enseñanza; y aunado a otras herramientas metodológicas como la autoetnografía, podrá conocer e identificar el proceso de diálogo profundo, íntimo, en relación a las perspectivas de un autor, del aula y de la interacción generada en el alumno/a; entendiendo que en este ejercicio en el que utiliza sus propias experiencias y recursos, pueda ser capaz de confrontar sus experiencias, sus miedos, alegrías, mitos o sesgos creados acerca del proceso de intimidad.

Palabras clave: sistematización de experiencias, autoetnografía, intimidad.

Abstract

Recovering an experience is a methodological tool that allows the researcher and academic to identify and analysis his own practice mainly during teaching, together with other methodological tools such as autoethnography, it will be able to know and identify how this process occurred in a deeper intimate dialogue in relationship to the prospects of an author, classroom interaction and student-generated, hoping that through this exercise where we use our own life experiences and resources to be able to confront their biases and myths created about intimacy process.

Key words: systematization of an experience, autoethnography, privacy.

 

Introducción

Es inevitable que en la elección de un tema de investigación, del estudio de un área o disciplina específica,  estén implicados aspectos relacionados con las experiencias de la vida íntima. En la actualidad se ha valorado el trabajo de recuperación de la experiencia en las ciencias sociales y educativas como un aliado en el proceso de generación del conocimiento. De ahí el desarrollo reciente de las metodologías cualitativas en investigación. La Sistematización de Experiencias  encuentra esa herramienta que recupera el proceso en la práctica educativa y a su vez permite  el análisis de las relaciones que el investigador establece con su objeto de estudio y los sujetos con los que trabaja. No se pretende realizar una discusión sobre el término, sino dar a conocer el uso que se le dio dentro del trabajo con los alumnos en el aula, en la asignatura de Antropología de la Intimidad en la carrera de Antropología del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara.

El hombre, siempre ha tratado de entender el universo, la realidad, como algo inteligible y razonable, pero pocos profundizan acerca de cómo este proceso se da desde sí mismo, es decir, que logre incluir dentro de ese propio estudio un análisis sobre esa relación con su materia: análisis de los informantes, de la historia de sus relaciones y de los efectos y praxis con el tema, de la postura desde donde se realiza y finalmente lo concluye.

Esta hipótesis para entender diversos niveles en esta relación, fue parte de lo realizado con los estudiantes de la materia de Antropología de la Intimidad. La proposición fundamental fue la realización de una autoetnografía, para entender la comprensión del análisis del proceso realizado en clase, para, de esta manera, entender la  revisión desde los estudios antropológicos y sociológicos de la intimidad para, finalmente, concluir con los alumnos, la reflexión desde sí mismos: su intimidad y alteridad.  De esta praxis se comentó cómo el investigador construye sus hipótesis y sus elaboraciones teóricas. Si el alumno es capaz de reflexionar acerca de sí mismo, podrá reconocer los lazos entre su vida privada e íntima y la construcción de su investigación, desde dónde parte en la elaboración de un análisis y de las categorías que narra ¿qué piensa acerca de? ¿por qué elige cierto tema? De ahí la idea de la utilización de la herramientas teóricas y metodológica de la sistematización para desentrañar los misterios y razones que permiten ser criaturas en sí y para sí. Las formas de aprehender el conocimiento son variadas y diferentes las corrientes. En este caso, hablando de un fenómeno específico, se define la noción sobre el término Sistematización.

 

La Sistematización como Herramienta Metodológica

Siguiendo a Óscar Jara Holliday se puede decir que existen tres maneras de analizar un fenómeno educativo: investigación, evaluación y sistematización (Jara, 2012). Estos tres elementos son inseparables, pero independientes. La investigación y su marco teórico permiten aprehender y analizar al sujeto de estudio para elaborar un conocimiento más amplio del mismo. La evaluación, por su parte, consiste en valorar y contrastar los resultados con los objetivos o metas marcados en un principio; para de esta manera, elaborar un diagnóstico determinado. Finalmente, la sistematización conlleva un elemento más profundo, a saber: el porqué y el cómo de los procesos determinados y determinantes que se realizaron durante el estudio de investigación. La sistematización es una abstracción que se realiza en y desde la práctica, que contempla la comprensión del todo desde las partes y de las partes desde el todo: círculo hermenéutico. Pretende comprender, retroalimentándose, la totalidad del fenómeno, pero siempre dejando una puerta abierta para el conflicto, la contradicción, el cambio y el devenir. La sistematización no es un simple recuento de datos, es un acto reflexivo que, junto a la evaluación y la investigación otorgan el acceso al conocimiento. Es dentro de esta praxis que como una forma dialógica ayuda a comprender y generar un mayor conocimiento tanto del sujeto como del objeto. 

La Intimidad en el Proceso de Sistematización

Por otro lado, el estudio del fenómeno de la intimidad parte de la base ineludible de la subjetividad, de la forma en la que se interpreta la realidad más cercana para, de esta manera, ser sujeto y objeto: la conciencia y la identidad permiten una determinada relación con los otros. Es la condición diferencial del ser humano de otros organismos. La conciencia de sí mismo permite al yo relacionarse con otras subjetividades. Es la intimidad la que demuestra las carencias y lo imperfectible, el discurrir por la vida, las debilidades y fortalezas, los deseos y esperanzas; la conciencia de la muerte y la condición humana. La intimidad es un acto sensible que hace a las personas únicas e irrepetibles. Desde el sabor de la sal, la noción de libertad, al amor, el erotismo y la sexualidad se constata la unicidad del individuo. Durante muchos años la intimidad ha sido objeto de múltiples ataques: el Estado, las diferentes manifestaciones metafísico-religiosas, la moralidad, el machismo, el poder, la inquisición, las guerras religiosas, la uniformidad de pensamiento y credo y la infravaloración de las mujeres, por mencionar algunos.

El estudio de la Intimidad desde un enfoque antropológico

Los seres humanos nunca se encuentran determinados por el aquí y el ahora, se van construyendo en el camino que van trazando a lo largo de sus vidas. La intimidad es un elemento fundamental para que esto suceda, ya que es esa conexión que tiene el individuo con el mundo externo y el sentido que se le da al mismo. La intimidad es parte de la identidad y su representación ante los demás una vez que ha sido comprendida. Es la relación personal consigo mismo.

El ser humano no puede vivir sin evocar, recordar y proyectar su vida que está condicionada a los paisajes, a las geografías en las que nace y vive. La vida humana es tiempo no visto como una sucesión de instantes, sino como un tiempo con sentido, con momentos ya sean relevantes o no, ese tiempo al que se le da sentido a partir de la propia práctica de la intimidad; esa que esta interrelacionada con la cultura en la que se vive y convive que ofrece elementos para estructurar el tiempo y la creación de esa manera de vivirlo de forma personal.

Las interpretaciones que se suelen hacer mediante las ideas y creencias propias, son esas distinciones y la reflexión que nos permitirá comprender el carácter de interpretación que tiene la realidad que nos rodea. Las creencias son parte del ser humano son con lo que cuenta porque está en su entorno y es parte de ellas. Son explicaciones de sentido, ya que frente a éstas las ideas se repiensan, se replantean, son aquello que se piensa para en muchas ocasiones llevarlo a la práctica o guardarlo en ese espacio más íntimo y resguardarlo. Las creencias son las convicciones más íntimas. Que no existen por sí solas sino que son el reflejo de la interacción con otras personas, porque esa realidad interpretada se la debemos a otras y otros, no la creamos solos. Nunca se podrá encontrar una “realidad auténtica” porque hay otros que nos ayudaron a construirla. Aunque para manejar esta tierra rebelde y enigmática o la realidad en sí, los hombres y mujeres se sirvan de su propia imaginación.

La Antropología de la Intimidad desarrolla una revisión de la experiencia más íntima para la comprensión de lo que vamos haciendo en nuestros espacios privados y públicos. “La intimidad es el grado máximo de inmanencia porque no se trata sólo de un lugar donde las cosas quedan guardadas para uno mismo…sino de un dentro que crece y del que brotan realidades nuevas que no estaban antes: son las que se nos ocurren, los planes que ponemos en práctica, nuestras invenciones…la intimidad tiene capacidad creativa…aunque las novedades brotan de dentro, tienden a salir…” (Stork & Aranguren, 2004)

Cuando las personas son capaces de buscar un espacio a solas con su intimidad, han madurado porque son capaces de asumir la soledad, la ausencia de los y las otras, esa persona ha alcanzado la primer plataforma de la intimidad. Tener intimidad consigo mismo es saber sustraerse del mundo circundante sin ansiedades.  Esta ausencia de una permanente ansiedad afectiva es el síntoma más relevante de que la persona se encuentra distendido consigo mismo (Martí, 2008).

La introspección vista como un ejercicio íntimo puede ayudar a elaborar una reflexión de las experiencias para su comprensión y dar sentido de lo que le sucede. Esta práctica introspectiva tuvo una importancia invaluable por ejemplo en el libro “Diario íntimo de Virginia Woolf” tenía lugar la interioridad con las confesiones íntimas y nos refleja ese proceso que va dando paso a la composición narrativa; entonces los diarios íntimos, las cartas, las lecturas y la escritura, pese a que se resguardan dentro de cada uno para la autorreflexión, pueden dotar de una riqueza enorme si es utilizado como práctica de trabajo,  puesto que es donde se reflejan la intimidad y su tránsito en la toma de decisiones.

La intimidad con los y las otras

En esta fase la intimidad ha llegado a varios procesos en donde han ocurrido espacios solitarios y de convivencia con los y las otras así como de la complejidad de las relaciones cotidianas aunque está claro que la vida en solitario es un suicidio, ya que el éxito del avance y del descubrimiento radica en que el hombre se encontrará con otras y otros como una constante necesaria de desarrollo.

La intimidad con los otros y otras consiste en la aceptación de los demás y del conocimiento de mí mismo en relación a los demás. Cuando las actitudes de…respetar a los otros son el resultado de una convicción y no una postura táctica…supone que se dio con la clave de la intimidad (Martí, 2008).

La reflexión de la intimidad es la comprensión de la lucha para no estar condenado a una identidad impuesta y poder autocrearse, así como para que exista la posibilidad de romper condicionamientos de origen, con el idioma, con la profesión del padre, con las ideas tradicionales impuestas hacia la mujer confinada al espacio privado, con todo a lo que antes uno estaba condenado y lo guardaba para sí.


La Sistematización de una Experiencia en el Aula

El ejercicio realizado para la asignatura de Antropología de la Intimidad, en la Licenciatura de Antropología de la Universidad de Guadalajara del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades en el año 2012, tuvo como objetivo dar una visión general de la construcción de la intimidad y sus diversas formas de entenderla y apreciarla, dado que es uno de los elemento fundamentales de la condición humana. La importancia de realizar un análisis de la intimidad desde los alumnos fue pertinente debido a que existen diversas formas de interpretarla y abordarla desde un aspecto personal y del objeto de estudio. La formación de competencias que adquieran los estudiantes a lo largo de la carrera de Antropología, involucra el abordaje y estudio de las relaciones entre las personas y entre los grupos y sus diversidades, pero también dentro de éstas mismas el preguntarse a sí mismos qué pasa en este proceso de apropiación de sus experiencias. De ahí surge la idea de que se conozcan y recuperen su propio proceso íntimo, para que logren de manera integral la aproximación al encuentro más fino del estudio de la intimidad. La Intimidad dentro y fuera de los espacios privados y públicos de las personas y sus implicaciones en la vida cotidiana, de su interacción con el otro, del ejercicio ineludible por el derecho a la intimidad, de su relación con la intimidad y lo corporal, sexual y erótico, así como de sus transformaciones y traslaciones en ámbitos de creación artística y tecnológica.

El Método Autoetnográfico

A través del tiempo se han trazado algunos debates, definiciones distintas y alegatos sobre la autoetnografía. Se cree que uno de los primeros exponentes en acuñar este término fue Karl Heider quien en 1975 caracteriza las definiciones sobre aquello que hacían los propios niños Dani escolarizados (Ellis, 1992). En un principio, pues, el término se sitúa de lleno dentro del ámbito de la antropología y, especialmente, de la investigación etnográfica. Heider, en su artículo de 1975 “What do people do? Dani Auto-ethnography”, hace esta pregunta a sesenta niños aproximadamente, cincuenta veces a cada uno. Heider  afirma que su artículo:

… es un informe de lo que puede ser llamado una autoetnografía: “auto” por autóctono, en la medida en que son las propias definiciones sobre “lo que hace la gente”; y “auto” por automático, en tanto que es la técnica imaginable más simple de obtener información de manera rutinaria (Heider, 1975).

Heider concluye su breve ensayo diciendo:

…“la autoetnografía Dani aporta alguna idea sobre la manera en que los Dani se ven a sí mismos, su conocimiento o el mapa cognitivo de su mundo” (Heider, 1975). El objetivo de Heider es desarrollar una comprensión lo menos filtrada posible de lo que los otros dicen. Esta es una constante entre los estudiosos que discuten sobre la autoetnografía. La autoetnografía apunta a la experiencia vivida por otros y sugiere un interés por dar voz a aquellos que han estado silentes o han sido silenciados por el discurso hegemónico, de ahí su importancia en la actualidad sobre todo en los estudios multiculturales y de género.

La autoetnografía va más allá de la antropología porque el autoetnógrafo encontró la manera de romper las limitaciones de la disciplina; logrando una interpretación de las interpretaciones del observador. En este mismo contexto es importante respaldar la autoridad del observador, la autoetnografía en voz del propio informante, reclama “la autoridad que tiene la observación participante en la etnografía” (Jeanie, 2004).

En el momento en que las preocupaciones sobre la etnografía surgen, la autoetnografía ofrece claramente una solución al respaldar la autoridad del observador “la autoetnografía no consiste en solucionar un problema… consiste en dar nuevas perspectivas sobre quién eres tú y quiénes son los otros, y en hallar el modo de estar en el mundo que te sea útil” (Ellis, 1992). Una parte fundamental para la misma autora, tiene la historia personal del investigador y el reflejo de la cultura ya que menciona son los que “despliegan múltiples niveles de consciencia… y observan con mayor profundidad las interacciones entre el yo y los otros” (Ellis, 1992).

Narrar bajo el reflejo de primera persona permitirá al investigador realizar un cuestionamiento profundo de esta relación y sus múltiples niveles de consciencia, la autobiografía conecta la investigación con la escritura y el método conecta lo autobiográfico y personal a lo cultural, social y político.

El proceso en el aula

En este curso, la participación de los alumnos fue primordial para el manejo y esbozo de la intimidad. Los doce alumnos (cuatro hombres y ocho mujeres) participaron a partir de cosmovisiones y áreas diversas que enriquecieron el estudio de la Intimidad, pues no se concentró sólo con estudiantes de antropología, sino también de filología y de la sociología.

Se buscó primeramente que analizaran diversos textos para la profundización del estudio sobre la intimidad en diversas áreas: el arte, el amor, el erotismo, la sexualidad, la literatura, la familia, los espacios privados, las redes y la tecnología. Todo ello para su reconocimiento e interpretación desde la metodología antropológica, pero también reconociendo los límites y características específicas, que tienen como refuerzo la convergencia entre lo que dice el texto, lo que quiso decir el autor, lo que nos dice a nosotros, esa realidad antropológica bosquejada y los encuentros con la alteridad de la cotidianidad.

La identificación de estrategias metodológicas fue otro de los aspectos trabajados durante el curso para el análisis valorativo de los textos: la hermenéutica en Antropología, ideología y discurso, comentarios de textos antropológicos, socio-históricos, de explicación y razonamiento, así como de estudios con los métodos más utilizados por la etnografía y la etnología. La comprensión del sentido de la argumentación para la explicación y la  interpretación de textos permaneció con algunas técnicas más vivenciales. Finalizando con una narración autoetnográfica de su proceso y percepción de la intimidad. Entendiendo como autoetnografía la relación personal existente con la cultura, la sociedad y el otro. A diferencia de otros tipos de escritura autonarrativos como la autobiografía y las memorias, la autoetnografía hace énfasis en el análisis cultural y en la interpretación que hace el investigador de las conductas, pensamientos y experiencias en relación a los otros en una sociedad. Puntuando que la autoetnografía deberá ser autoetnográfica en su orientación metodológica, cultural en su orientación interpretativa y autobiográfica en su contenido (Chang, 2008).

Sin embargo, en cierta manera, de poco vale todo ello a la hora de escribir estos ensayos autoetnográficos si uno no se ha pensado previamente a sí mismo; lo que obligaba, de algún modo, a realizar un trabajo de campo en ellos mismos y en su intimidad. Además, poco acostumbrados a realizar sus trabajos sin un importante respaldo académico ni referentes bibliográficos, aparece una sensación inicial de desprotección y de vacío ante la hoja en blanco. En este caso, pues, toda la información plasmada debía salir, en última instancia, del propio investigador, sujeto y objeto a la vez. Fue así como, sin pretenderlo demasiado, se convirtieron en etnógrafos de tiempo completo, llevando su diario de campo –imaginario o no– a donde fueran, anotando detalles incluso en los momentos más íntimos. Y entonces, hecho esto, habían logrado ya una buena parte de su propósito.

Por esa relación inherente entre la intimidad y la subjetividad –llevada aquí al extremo al tener además que analizarse a sí mismos– esta parte del trabajo se trataba sin duda de una de las más complicadas. Junto a ella, y por los mismos motivos, la fase siguiente de analizar resultados y evaluar los propósitos resultaba igualmente complicada; habría que añadirle, además, el problema de saber alejarse de la simple exposición de anécdotas y curiosidades, algo adecuado para un diario íntimo, pero que poco nos aportaría antropológicamente.

Hablar de mí, de mi intimidad, es un tema que me causa mucho conflicto; no soy una persona muy abierta al hablar de mis sentimientos, mis emociones, de mis problemas, en general, hablar de mí.” (Alumna 4)

Pero, a pesar de las dificultades que vivieron, se implementó una técnica que resulta fundamental en la formación de los Antropólogos en concreto y, porque no, de las Ciencias Sociales en general, ya que conocer la implicación del análisis no solamente desde el objeto de estudio sino desde el punto de vista personal nos da una visión del sujeto socio-histórico. Esa construcción del relato por cada uno de los narradores (alumnos/as) y los lazos que ellos reconocen entre su trayectoria de vida les ayudará a forjar su producción cognitiva e intelectual futura.

Así pues, de todo este corpus teórico y metodológico expuesto durante el semestre, y tratando de superar los mencionados obstáculos, se derivaron las perspectivas en las que estuvieron centrados la mayoría de los trabajos realizados; principalmente relevantes fueron los temas relacionados con el espacio, la sexualidad, la identidad y la intimidad como refugio ante la sociedad.

Por lo que respecta al espacio y su relación con la intimidad, todos parecieron coincidir en la importancia de tener un ámbito en el que desenvolverla plenamente. A pesar de que en la mayoría de casos hablaron de la habitación propia como el sitio en donde la intimidad obtiene un mayor desarrollo, parece ser que no se trataba tanto del espacio físico en sí, como de sentirlo como propio y formar parte de él.

Es un espacio personal donde las personas pueden prescindir de las apariencias sociales y ser como realmente son. Por lo regular estos espacios son las recámaras de cada persona, en ella se encuentra reflejada la identidad de la persona, lo que es en realidad y no lo que trata de aparentar ante la sociedad.” […] “Los espacios íntimos no implican solamente acondicionar una habitación […]; sino que este espacio va más allá de lo material, es un espacio que debes sentir como propio, debes sentir que te pertenece y que le perteneces.” (Alumna 1)

Es increíble cómo el cuarto es un espacio que cada quien se apropia tan aferradamente que el yo que la sociedad crea, se sale un poco de los parámetros establecidos, pues en este lugar tenemos hábitos tan íntimos […] que es inaceptable para uno mostrarlos en cualquier otro lugar.” (Alumna 5)

Cuando llego a casa de un viaje, no es hasta cuando entro a mi cuarto cuando realmente me siento en casa, en mi zona, en mi lugar.” (Alumna 1)

Otro de los aspectos fundamentales que narraron estas prácticas auto-etnográficas se derivó de la narración de su propia historia de vida, un proceso a lo largo del cual se va desarrollando, juntamente a la identidad, la intimidad. Es posible que por la juventud de los estudiantes, se percibiera con frecuencia la intimidad como algo que está en constante configuración y que, de alguna manera, estas transformaciones han ido determinando su manera de ser.

“En base a nuestra intimidad forjamos una parte de lo que somos.” (Alumna 1)

Cuando me pongo a pensar sobre mi intimidad, me doy cuenta de que me encuentro en un estado permanente de construcción, donde poco a poco la voy formando en un camino que nunca se concretará.” (Alumna 5)

A la vez, se percibió que esta configuración no dependía únicamente de uno mismo, sino que es también el entorno un agente activo en su configuración. Dejan huella, ineludiblemente, las primeras parejas y relaciones sentimentales y sexuales, el qué dirán de los otros y el entorno cultural.

Al pasar tanto tiempo con ella [su hermana gemela], una parte de mi intimidad ha crecido con ella, como hemos vivido casi las mismas experiencias, es inevitable no compartir percepciones y anhelos similares. Tenemos personalidades muy distintas, pero […] mucho de nuestra subjetividad coexiste conjuntamente.

Con el tiempo, me di cuenta de que la intimidad no siempre implica a uno solo, pues cuando tuve mi primer novio formal […], me percaté de que era necesario compartir mi intimidad con él. […] Esta persona marcó una importante parte en la construcción de mi intimidad, pues fue la primera persona que me conoció completamente como mujer y pareja.” (Alumna 5)

De esta manera, a medida que avanzaban en la escritura del autoanálisis, progresivamente fue surgiendo la consideración de que ciertamente la intimidad se va conformando gracias a una amalgama de todos los aspectos mencionados anteriormente.

“Entonces, mi intimidad resulta ser una mezcla de todo: de mi cuerpo, de relaciones sociales, de experiencias, de secretos, de espacios, de hábitos y demás. Ésta la voy formando día a día y estaré en una constante construcción que nunca se terminará, donde siempre habrá situaciones que irán redefiniendo mi intimidad y mi identidad personal. Ésta es, a fin de cuentas, la subjetividad de la que más me aferro y la que más cuido.”  (Alumna 5)

El siguiente de los temas clave fue el de la sexualidad y es claro que en una reflexión sobre la intimidad debería reservarse un amplio espacio para tratarla. Sin embargo, y quizá ello sea un indicativo de algo muy arraigado, fueron pocos los trabajos que la tuvieron en cuenta y, a menudo en ellos, su aparición es realmente fugaz.

Pude haber expresado mi sexualidad como quise sin remordimientos, pero mi madre siempre estuvo ahí metida, en mi cabeza.” (Alumna 1)

Quizá sea ello una muestra de cómo aún la sexualidad se ve regida por numerosos tabúes y por lo que, incluso en un ejercicio como éste, casi no aparezca. Podría, no obstante, encontrarse aquí un factor condicionante y que tendría cierto paralelismo con la escritura de los diarios personales –uno de los temas tratados en el aula; se trata de la posibilidad o el hecho de saber que alguien va a leerlo, lo que juega un importante papel de contención en las manifestaciones de aquello que se escribe.

Finalmente, otro de los aspectos más relevantes repetidos en estos trabajos hizo referencia a la intimidad percibida como un refugio en donde protegerse de la sociedad y que, de alguna manera, estaría vinculado con el espacio tratado anteriormente, aunque a menudo adquiera aquí una concepción más etérea.

La intimidad existe como una contraposición a lo público. Como seres sociales, no podemos desprendernos de nuestra realidad social, pero gracias a ésta, se ha creado una necesidad de alejarnos de todos los murmullos colectivos con lo que a diario convivimos para luego crearnos un espacio, material y mental, donde podamos estar nosotros solos sin la presión de la sociedad.” […] “La intimidad me permite desprenderme un poco de aquellos cánones establecidos socialmente para quitarme un rato la máscara.” […] “Mientras exista una vida social, habrá intimidades en todas partes para defenderse de aquellos aspectos públicos que a veces agotan. La intimidad está ahí para dar descansos a nuestra naturaleza humana social.” (Alumna 5)

Ese refugio, como la guarida de un niño, mantiene en parte su poder por el hecho de que puede compartirse a voluntad, como aparece también en numerosos trabajos.

Algo que considero característico de mi intimidad es que no la comparto con quien sea. […] Solamente con ciertas personas que reconozca como cercanas y de absoluta confianza.

Una persona puede estar en completa intimidad con sí mismo: los momentos en el que se está en armonía pensando acerca de la vida, las relaciones, los planes a futuro, las consideraciones acerca del sí mismo, todo eso es completamente íntimo y así como se pueden compartir, pueden no hacerlo.” (Alumna 1)

Cabe destacar, para concluir este apartado, que en la mayoría de los trabajos faltó una reflexión final que abarcara los cómos y porqués de todo lo dicho; es decir, una sistematización de los procesos descritos para tratar de comprender holísticamente esa intimidad expuesta. Y no se debe ello a la falta de experiencia de los estudiantes, pues están harto acostumbrados a realizarlo en buena parte de sus trabajos, sino que más bien se debió, seguramente, a la novedad de esta práctica, que puso de manifiesto un gran número de aspectos de su intimidad llenos de contradicciones, sin razón aparente, así como detalles desapercibidos por ellos mismos hasta ese instante. Todo este cúmulo de revelaciones, sin una hipótesis previa, resultaba –al menos para ellos mismos– casi imposible de sistematizar, por lo que en estas autoetnografías únicamente aparecen breves resquicios de ello.

La Reinterpretación de la Intimidad

El análisis de las narrativas desde un enfoque de la terapia narrativa post-estructuralista considera que el self se va implicando a través de mucho de los contenidos y normas formados por la cultura contemporánea de ese “deseo de verdad”, es decir un deseo de verdad que nos lleve a saber y hablar de la “verdad” de quienes somos, la esencia de nuestro ser, de nuestra naturaleza humana (White, 1997). Una verdad que se ha vuelto una preocupación tanto profesional como popular dentro de las dinámicas sociales comunes, que siguiendo a White forman esta unión: del deseo de verdad, junto con la hipótesis de la represión y la emancipación narrativa. Que han traído la producción de muchos saberes y prácticas del self y de la vida cotidiana, de conocimientos y prácticas que están todas en el servicio de vivir una vida libre de la represión aparente. Lo que incluye el conocimiento de las “necesidades humanas” y las prácticas para la plenitud de estas necesidades. Pero a pesar de que lo encontramos a diario y por doquier, en las revistas populares, en la literatura de autoayuda, en la venta de productos de consumo, en los comerciales de los medios o en la industria de promociones del mejoramiento del self, no es fácil de aplicar o de regresar a la originalidad del self; quizás porque para White este deseo de verdad se ha unido a la hipótesis de la represión (White, 1997).

Para White la represión no oscurece nuestros deseos más profundos, sino la hipótesis de la represión que se han creado a lo largo de las prácticas y sistemas de interpretación de aquellos que hablan de la verdad de la naturaleza humana (White, 1997). La represión no nos esconde la verdad de quiénes somos ni oculta nuestros deseos más profundos, sino el temor a que se vuelva una verdad totalizante y rigidice la vida; esa hipótesis represiva aplicada a la vida y a sus funciones que llegue a complicar cada esfuerzo de narrativas de emancipación psicológicas, de no ser copias sino de regresar al original desde los recursos propios que creen nuevas posibilidades en las dinámicas de vida. Cuando este es el caso, todos estos eventos y expresiones excepcionales que son resultados únicos de vida y que potencialmente pueden proveer un punto de entrada a exploraciones de otras formas de ser y de pensar en el mundo, a otros saberes y habilidades de vida, pasan a desaparecer o se van al vacío.

Y a todos esos eventos y expresiones que de otra manera se les podría dar significado en relación a lo que está pasando en la vida de las personas día con día, no tendrían mención. Con ello se iría la oportunidad de unir a personas que actúan contradiciendo aquello que ha sido venerado por la cultura dominante, como actos que para White serían  expresiones de resistencia ante eso que se ha acumulado como “auténtico” del ser en el mundo contemporáneo (White, 1997). Las expresiones de la vida son expresiones de experiencia vivida que adquieren forma por los significados dados a esta experiencia, y por las prácticas de vida y relaciones que están asociadas a estos significados. Para este autor romper con el deseo de verdad, nos permitirá emanciparnos narrativamente y liberarnos de culpas e hipótesis de represiones.

A partir de esta lectura, no es casualidad que en la mayoría de los textos narrativos descritos por los estudiantes prevalezcan esos discursos dominantes implicados de “hipótesis represivas” que se refieran más al espacio temporal, es decir, a una descripción externa que incida en su intimidad y no a los aspectos que vayan desde lo íntimo a las prácticas externas que se tornen por deseos de verdad. Se observa una tensión por proteger ciertas áreas de la intimidad, debido a que, por una parte, en algunos instantes parece que se logra articular un discurso que abre momentos profundos de su interioridad, de los cuales son conscientes; mientras que, por otro lado, la defensa de la misma denota las cargas ideológicas y sociales que se reproducen impidiendo un autoentendimiento del sí mismo. La narrativa se refiere en muchas ocasiones a una descripción del pasado, pero pocas veces narra el presente o visualiza el futuro.

“Tenía un cajón lleno de juguetes y un tiempo tuve la impresión de que era muy obsesiva. No lo era. Tuve una pareja que me había dejado sola y al mismo tiempo tenía el sentimiento de que pasaríamos una vida juntos. Ya no tenía ganas de regresar a ese cuarto que me miraba y se reía de mí porque mi relación había dejado de funcionar y cada intento de reanimarla fracasaba. Llegaron el insomnio y la idea de seguir compartiendo una cama con él me volvía loca. Una recámara con muebles oscuros, con sólo una ventana y sin nada de corazón no era lo que quería. Lo único que podía hacer era huir”. (Alumna 3)

No tanto porque se viole su derecho a la intimidad, sino por lo “vergonzoso” que resulta exhibirse frente al otro. Es claro, que este tipo de ejercicios textuales y de autoreflexión no son sencillos, pero sin embargo, se ve claramente una comprensión de las dificultades para objetivar los miedos, los sueños, las esperanzas, debilidades y deseos que los estudiantes enfrentan día a día y la reflexión de su intimidad en relación con otras. En algunos de los textos se puede identificar que la escritura les permitió hacer consciente áreas poco exploradas: la reiteración, tímida o soterrada, de la sexualidad. La noción de intimidad se reduce, para la mayoría a lo inmediato y cotidiano, pocas veces explorando sus deseos sin verdades, sus tendencias e instintos.

“Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. 

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. 

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?”

 (Sabines, 1997)

 

Dentro del discurso se aprecian los diferentes capitales familiares y culturales así como las diferencias de género que impactan directamente en la identidad y relación intersubjetiva del entorno de los sujetos:

“Así, desde la llegada a una nueva casa, la habitación se convierte en mi necesario refugio, el campamento base desde donde empezar a explorar el mundo exterior y desde el cual, lentamente, ir desplegando mi intimidad y reconfigurándola a su nuevo hábitat. De esta manera, desde un primer momento la puerta de mi habitación se convierte en algo muy importante: es la frontera que permite el pleno desarrollo de mi intimidad, la barrera que –como prevención– la protege como prevención de lo desconocido. En el caso concreto de Guadalajara, la puerta tiene una configuración muy característica que permite diversos diálogos con el espacio común de la casa, debido a que dispone de dos pequeñas ventanas insertadas en ella”. (Alumno 2)

Las narraciones de vida que relatan la intimidad permiten precisar cuáles son las articulaciones entre los fenómenos impersonales u objetivos, cuáles determinaciones son inconscientes y  de experiencia subjetiva.  Esa necesidad de reflexionar sobre los lazos entre la historia familiar personal y los núcleos duros del pensamiento pueden permitirle al alumno que analice o deduzca porqué llegó a estudiar lo que eligió, porqué hacer esas conjeturas de la realidad y de dónde viene su cosmovisión y apreciación del mundo.

“No recuerdo tampoco haber tenido tiempo para mi sola en esa casa. Siempre jugué con mis primos y mi prima. No recuerdo tampoco haber tenido un espacio donde guardar todo lo valioso que se tiene de niña”

“En ese tiempo pasaba tiempo dentro de mis cuatro paredes: el color me relajaba y me regalaba cierta sensación de libertad. Ahí podía hacer todo lo que quisiera sin ser molestada […] Los espacios de convivencia sólo existían cuando los compartía con mi mamá, pero mi vida eran sólo trece metros cuadrados.” (Alumna 3)

¿Por qué optaron por esa asignatura que nos relata y cuestiona lo que es la Intimidad? Para Taracena nuestros cuestionamientos, descubrimientos, objetos, problemáticas y métodos de investigación no obedecen sólo a consideraciones científicas, sino también a reflexiones existenciales y preocupaciones profundas, incluso a veces obsesiones, que la historia de vida permite aclarar (Taracena, 2002).

Por ejemplo en este caso el narrador realiza una conjetura acerca de sí mismo y de lo complicado de hablar de sí, reflexionando acerca de lo difícil que suele resultar ya en la práctica.

“Siempre resulta más fácil hablar y analizar la intimidad de otras personas que la propia, pues quien habla de lo ajeno, en este caso, quien realiza el análisis o la investigación, se encuentra en su zona de confort, lejos de la vulnerabilidad y de la vista juiciosa de los otros.” (Alumna 4)

 

Preguntas para una experiencia

            La sistematización como herramienta metodológica no es un elemento cerrado sino dinámico que permite al profesor y a los alumnos reflexionar, conocer y recapitular sobre los procesos experimentados; no se refiere a congelar una experiencia determinada, sino partir de ella para un conocimiento más elaborado. El cómo, porqué y para qué dan la posibilidad de entender la relatividad del conocimiento.

Para analizar estos relatos desde la postura de White y la propuesta de trabajar con un ejercicio autoetnográfico con los alumnos/as permitió hacer algunas comparaciones entre las narraciones de cada uno de los estudiantes y la forma en cómo recuperan y reflexionan acerca de su intimidad, así como de la implicación en la reconstrucción de su trayectoria profesional que recupere lo humano y menos deseos de verdades que limiten al ser humano.

Así que:

·         ¿Se puede establecer un diálogo intersubjetivo?

·         ¿El lenguaje artístico puede funcionar como una forma de expresión de la intimidad?

·         ¿Las dinámicas corporales sirven para una autoreflexión?

·         ¿Es posible una escritura y lectura comparada?

·         ¿Es el aula el espacio indicado para hacer todas las técnicas?

·         ¿La recuperación de influencias de familiares y amigos y procesos de ruptura en la trayectoria personal son necesarias?

·         ¿Es viable que algunos textos sean escritos con la distancia de la tercera persona del singular?

Referencias

Arregui, J. Vicente; Choza, J. Filosofía del hombre: Antropología de la Intimidad, quinta impresión, ediciones RIALP, Madrid 2002.

Chang, H. (2008). Autoethunography as Method: raising cultural consciousness of self and others.Pennsylvania: Leff Coast Press, Inc.

Ellis, C. (1992). Book review of The Ethnographic I: A Methodological Novel about Autoethnography by Carolyn Ellis. Oxford: American Anthropologist.

Hegel, F. (1973). Fenomenología del espíritu. México: Fondo de Cultura Económica.

Heider, K. (1975). Ethnography: A Way of Seeing. Journal of Anthropological Research, 3-17.

Jara, H. O. (20 de Febrero de 2012). Sistematización de Experiencias, inv.y eval.: aproximaciones tres ángulos. Recuperado el 16 de Enero de 2013, de http://educacionglobalresearch.net: http://educacionglobalresearch.net/wp-content/uploads/02A-Jara-Castellano.pdf

Jeanie, C. (2004). I Salute the spirit of my communities I Salute the spirit of my communities 1: Autoethnographic Innovations in Homng American literatura. College Literature, 43-69.

Martí, M. A. (2008). Antropología de la Intimidad. Dialnet, 115-122.

Sabines, J. (1997). Recopilación de Poemas. Ciudad de México: ERA.

Stork, Y. R., & Aranguren, E. J. (2004). Funsamentos de Antropologia: un ideal de la excelencia humana. Navarra: Eunsa Ediciones.

Taracena, E. (2002). La construcción del relato de implicación en las trayectorias profesionales. Perfiles Latinoamericanos, 117-141.

White, M. (1997). Narratives of therapists´lives. Adelaide, Australia: Dulwich Centre Publications.

 

 

 

 

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