Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen III. Número 6. Enero-Febrero 2014
 
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PREVALENCIA DEL SINDROME DE BURNOUT EN DOCENTES DE EDUCACION COMUN Y  ESPECIAL

PREVALENCE OF BURNOUT SYNDROME IN SPECIAL AND COMMON EDUCATION TEACHERS

 

Dubelluit Mariangel Lucía[1], López Magdalena[2]

Universidad Católica Argentina, Facultad Teresa de Ávila

 

Resumen

El objetivo general de este estudio fue describir la prevalencia de indicadores del Síndrome de Burnout en docentes de Educación Común y docentes de Educación Especial, de la ciudad de San Salvador. Con este propósito se evaluó y comparó las dimensiones del Síndrome de Burnout (Agotamiento Emocional, Despersonalización y Realización Personal) en cada grupo de docentes, identificando los factores asociados al mismo. Esta investigación se realizó en la ciudad de San Salvador, provincia de Entre Ríos, Argentina. La muestra estuvo conformada por 41 docentes de Educación Común y docentes de Educación Especial. Se utilizó el Inventario de Burnout de Maslach en su adaptación para Educadores  (MBI-ES) y un Cuestionario auto administrado para indagar variables sociodemográficas (edad, los años de servicio, estado civil, presencia de hijos, exigencias vitales, preparación profesional, apoyo social); características de personalidad; las medidas adoptadas ante situaciones de tensión y factores del ambiente laboral (sobrecarga de trabajo y cantidad de alumnos a cargo). Los resultados muestran que los docentes de enseñanza común y docentes de enseñanza especial tienen prevalencia de indicadores del Síndrome de Burnout y presentan una tendencia a experimentar un nivel moderado. Se halló diferencias en la prevalencia de indicadores en Despersonalización, no así en las demás dimensiones. Dichos resultados se analizan en función de los factores asociados al síndrome como la edad, la antigüedad docente, el estado civil, las exigencias vitales, la sobrecarga de tareas, entre otros.

Palabras Claves: Síndrome de Burnout, docentes, educación común, educación especial.

Abstract

The general objective of this study was to describe the prevalence of Burnout Syndrome indicators in Common School Teachers and Special Education Teachers, from San Salvador city. For this purpose the dimensions of the Burnout Syndrome (Emotional exhaustion, Depersonalization and Personal Performing) were evaluated and compared in each teachers group to identify the factors associated with it. This research was performed in the city of San Salvador, province of Entre Rios, Argentina. The sample consisted of 41 Teachers of Common and Special Education. The Inventory of Burnout of Maslach  was used in its adaptation for Educators (MBI-ES) and a self-administered questionnaire to investigate sociodemographic variables (age, years of service, civil status, presence of children, vital requirements, professional preparation, social support); personality features, measures taken in situations of stress and work environment factors (overwork and number of students in charge). The results show that Common Education Teachers and Special Education Teachers have prevalence of Burnout Syndrome indicators and have a tendency to experience a moderate level. In the prevalence of Depersonalization indicators differences were found, not in the other dimensions. These results are analyzed in terms of the factors associated with the Syndrome as age, teaching seniority, civil status, the vital requirements, work overload, between others.

 

Key Words: Burnout Syndrome, teachers, common education, special education

Resumo

O objetivo geral deste estudo foi descrever a prevalência de indicadores do Síndrome de Burnout em docentes de Educação Comum e docentes de Educação Especial, da cidade de San Salvador. Com este propósito se avaliou e comparou as dimensões de Síndrome de Burnout (Esgotamento Emocional, Despersonalização e Realização Pessoal) em cada grupo de docentes e identificando os fatores asociados ao Síndrome de Burnout. Esta investigação se realizou na  cidade de San Salvador, estado de Entre Ríos, Argentina. A amostra esteve conformada por 41 docentes de Educação Comum e Docentes de Educação Especial. Utilizou-se o Inventário de Burnout de Maslach em sua adaptação para Educadores (MBI-ES) e um Questionário auto administrado para indagar variáveis sociodemográficas (idade, os anos de serviço, estado civil, presença de filhos, exigencias vitais, preparação profissional, apoio social); características de personalidade; as providências adotadas ante situaões de tensão e fatores do ambiente do trabalho. (sobrecarga de trabalho e quantidade de alunos sob sua responsabilidade. Os resultados mostram que os docentes de ensino comum e docentes de ensino especial têm prevalencia de indicadores do Síndrome de Burnout e apresentam uma tendência a experimentar um nível moderado. Achándose diferente prevalência de indicadores em despersonalização, mas não assim nas demais dimensões. Ditos resultados se analisam em função dos fatores asociados ao síndrome como a idade, a antiguidade docente, o estado civil, as exigências, a sobrecarga de tarefas, entre outros.

 

Palavras chaves: Síndrome de Burnout, docentes, educação comum, educação especial.

 

 

1.    Introducción

            La escuela como Institución educativa y ámbito laboral para muchos individuos, no está aislada de la realidad social, cultural, económica y política de nuestro tiempo, y al igual que sus miembros, está sometida a demandas de todo tipo provenientes de distintos sectores sociales, lo cual representa un reto para el docente en su ejercicio profesional.

            El maestro ya no sólo se dedica a las tareas que incumben a su rol de educador sino que también debe dar respuestas a una diversidad de obligaciones que lo exceden y exigen una adaptación permanente. Esto inevitablemente lo lleva a enfrentarse a un desafío importante, conciliar estas demandas provenientes del exterior con las propias, es decir, con sus expectativas, intereses, logros personales y necesidades psicológicas, materiales, sociales y de autorrealización.

            De este modo, la escuela, el aula, como contexto inmediato, se convierte en un espacio en el cual convergen estas posibilidades de realización individual que dignifican al docente como persona.

            Pero cuando la motivación y el entusiasmo por enseñar decaen, cuando la energía se apaga, cuando el compromiso profesional y la vocación de enseñar, no son suficientes para garantizar un desempeño satisfactorio y sobrellevar los embates de la labor cotidiana, el educador es quien se ve expuesto a un fenómeno muchas veces ignorado en diversos ambientes laborales, muchos autores lo clasifican como una variante del estrés padecido por las personas en los lugares donde desempeñan su actividad laboral, se trata del “Síndrome de Burnout  o del trabajador quemado”.

Entendido por Maslach y Goldberg (1998) como un Síndrome tridimensional caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y reducida realización personal.  Se califica, a éste síndrome, como privativo de las profesiones centradas en relaciones de ayuda continua hacia personas que la requieren, como es el caso de médicos, profesores, enfermeras, asistentes sociales, psiquiatras, psicólogos, policías, etc. Por ello, una de las dimensiones  descritas como propia de esta patología, es el desgaste emocional, el cual  se engendra en el trabajador, como secuela de la interacción con otros (Nuñez, 2008). Son muchas las variables que intervienen en este proceso de desgaste, pero es la relación intensa con otras personas lo que contribuye a su aparición, aunque de un modo más global, sugiere pensar al Burnout como el producto de una interacción negativa entre el lugar de trabajo, el equipo y los pacientes, alumnos, usuarios o clientes (Mansilla Izquierdo, 2011).

Muciño y Suck (2007) desarrollan las diversas perspectivas teóricas, dos de las cuales, son las que han adquirido mayor vigencia en la actualidad.

Entre ellas se encuentra la perspectiva clínica, la cual considera al Burnout como un estado al que llega el sujeto como consecuencia del estrés laboral. Uno de los representantes más conocidos es Herbert Freudenberger (1974) quien se dedicó a estudiar la dinámica individual del Síndrome de Deterioro, desde una óptica de carácter psicoanalítico.

La otra  perspectiva en auge es la psicosocial, la cual concibe a este fenómeno como un proceso, el cual se desarrolla por la interacción de características del entorno laboral y de orden personal, conformado por etapas diferenciadas. Como es el caso de los modelos de Cristina Maslach, Susan Jackson y Michael Leiter, a quienes adherimos debido a que abordan el fenómeno incluyendo la dimensión social y laboral en la cual se desenvuelven las personas, tornándose de este modo un enfoque más integral con relación a la perspectiva clínica y ampliando así los posibles niveles de intervención.

Las autoras de este enfoque teórico aducen una diferencia clave entre el Burnout como estado o como proceso, ya que este síndrome como estado, entraña un conjunto de sentimientos y conductas normalmente asociadas al estrés, que plantean un etiquetamiento (decir que alguien está quemado o burn-out sugiere un fenómeno estático, un resultado final), mientras que la conceptualización como proceso, lo aborda como un particular mecanismo de afrontamiento al estrés que implica fases como entusiasmo, estancamiento, frustración y apatía.

Este enfoque describe tres elementos que caracterizan al Síndrome de Desgaste Profesional o Burnout (Bosqued, 2008):

·                    Agotamiento emocional: surge como consecuencia de la disminución de recursos emocionales para enfrentarse con los retos laborales y se concreta en una continua y creciente fatiga en lo mental, físico y emocional que no se corresponde con la cantidad de trabajo efectuada, además de irritabilidad, malhumor e insatisfacción laboral, con descontento y pesimismo acerca de las tareas profesionales.

·                    Despersonalización: se manifiesta como un mecanismo de defensa ya que la persona ha estado implicándose mucho en las tareas y siente que, al disminuirse sus recursos emocionales, no puede continuar haciéndolas con esa intensidad. Así el profesional decide, inconscientemente crearse una barrera entre él y el destinatario del servicio que presta como una forma de autoprotección. En la práctica esto se traduce en una merma en la eficacia del trabajo y en actitudes de insensibilidad y deshumanización, consistentes en un talante negativo, e incluso a veces de cinismo, hacia los receptores de su servicio: los pacientes, los alumnos, los clientes que dejan de ser personas para convertirse en números u objetos.

·                    Baja realización personal: refiere a una sensación subjetiva que resulta de los elementos anteriores. El profesional se siente frustrado por la forma en que realiza su propio trabajo y los resultados conseguidos con él, que tienden a vivenciarse de manera negativa y como resultado de una insuficiencia profesional, lo que tiene como consecuencia una merma de la autoestima.

La problemática del Síndrome de Burnout ha tomado notoriedad en estos últimos años. Esto se ve reflejado en la proliferación de numerosas investigaciones científicas perteneciente a campos tan diversos como el de la Psicología, la Medicina, la Sociología, el Derecho, entre otros. 

Perlman y Hartman (1982) afirman que el interés por este campo se acrecentó debido a tres factores fundamentales:

            a) la importancia cada vez mayor que los servicios humanos han ido adquiriendo como partícipes del bienestar individual y de la colectividad,

            b) la valoración y mayor exigencia de los usuarios hacen de los servicios sociales, educativos o sanitarios,

            c) los conocimientos por parte de los investigadores, de los poderosos y perjudiciales efectos del estrés en las personas, así como los ambientes de los que participa el sujeto.

Creemos que ningún docente se encuentra eximido de sufrir este tipo de estrés,  ni aquellos que se desempeñan en el ámbito de la Educación Común ni en el campo de la Educación Especial.

            Dada la importancia de la actividad laboral que contribuye al desarrollo de la persona en sociedad y a su integración social o, por el contrario, puede ser un factor fundamental de alienación que lleva a la persona a “no ser ella misma”, a estar “fuera de sí” y a “no reconocerse a sí misma” al realizar esa actividad (Peiró y Prieto, 1996).

            Por todo lo expuesto nos preguntamos ¿Cuáles son las diferencias en la prevalencia del Síndrome de Burnout entre los docentes de escuela común y escuela especial?

Los objetivos que guiaron la investigación son los siguientes:

Objetivo General

·                    Describir la prevalencia de indicadores del Síndrome de Burnout en docentes de Educación Común y Educación Especial.

Objetivos Específicos

·                    Evaluar las dimensiones del Síndrome de Burnout en docentes de Educación Común y Especial.

·                    Comparar las dimensiones (Agotamiento Emocional, Despersonalización, Realización Personal), en cada uno de los grupos de docentes.

·                    Identificar los factores que pudiesen estar asociados al Síndrome de Burnout.

Consideramos relevante investigar la Prevalencia del Síndrome de Burnout, debido a la novedad de este fenómeno, usualmente desconocido tanto por quienes lo padecen como por quienes tienen en sus manos el poder de cambiar y optimizar la calidad de vida de los educadores.

Al develar esta problemática, podemos estar en mejores condiciones de generar un espacio para el tratamiento, diseño y planificación de diversos tipos de intervenciones ya sean preventivas o paliativas de los efectos del estrés, que consistan en actividades destinadas a promover el autocuidado y preservación de la salud de los docentes, influyendo positivamente no sólo a nivel personal sino también a nivel laboral, mejorando la calidad de los procesos de enseñanza- aprendizaje, las relaciones entre colegas y  el clima escolar.

Un conocimiento más profundo de la problemática puede posibilitar al campo de la Psicología el compromiso de actuar a favor de la salud de los educadores quienes tienen una tarea tan loable y enriqueciendo así el ámbito de su ejercicio profesional.

2. Método

Diseño

Por la naturaleza de los objetivos planteados, esta investigación se considera Descriptiva, transversal y no experimental.

Muestra

La muestra fue seleccionada intencionalmente, de forma no probabilística, conformada por un total de 41 docentes de los cuales 3 fueron excluidos debido a que eran docentes que no cumplían funciones frente del grado y docentes sin grupo a cargo (docentes de áreas especiales).

            La muestra resultante estuvo conformada por 38 docentes divididos en dos grupos de 19 docentes de Educación Común y 19 docentes de Educación Especial. 

Tantos docentes de educación especial como común ejercen su actividad pedagógica dentro de un establecimiento educativo. Vale esta aclaración, ya que en nuestro país, existen otras modalidades tales como la domiciliaria, la hospitalaria y en contexto de privación de la libertad.

Las dos escuelas de Educación Primaria, que participaron de esta investigación, cuentan con una matrícula que supera los 400 alumnos, en las cuales cada docente tiene a su cargo grupos que se hallan conformados por 23 a 30 niños. La extensión de las jornadas de clases es simple.

Dichas instituciones se enmarcan en el cumplimiento de los objetivos de la Educación Primaria dispuestos por la  Ley provincial de Educación N° 9880.

Para poder cumplir con tales objetivos, los docentes tienen a su cargo la realización de tareas y responsabilidades que van desde la participación en la construcción del Proyecto Educativo Institucional, la planificación, aplicación y evaluación de los contenidos curriculares, el logro de  una comunicación constante con tutores acerca del proceso de aprendizaje de los alumnos, velar por la seguridad de éstos tanto dentro como fuera del aula, entre otras.

En lo que respecta a la escuela de educación especial, su funcionamiento es de jornada simple, con una matrícula que supera los 140 alumnos.

Esta escuela también se ajusta a los objetivos de la modalidad de educación especial, delineados por Ley provincial de Educación N° 9880, los cuales se concretan a través de una serie de actividades como la participación en la construcción del Proyecto Educativo Institucional, asistencia a reuniones institucionales, el diseño de adaptaciones curriculares previo diagnóstico de las necesidades educativas especiales, mantienen un intercambio fluido con los profesionales particulares que asisten a cada alumno, organizan actividades de integración con otras instituciones educativas, entre otras.

            Las tres escuelas están situadas en el Departamento San Salvador, cuya población alcanza los 17.357 habitantes y cuenta con un total de cuatro escuelas de Educación Primaria, en la zona urbana, y una única escuela Especial.

Instrumentos

            Se utilizó el Inventario de Burnout de Maslach en su adaptación para la profesión docente (MBI-ES, Maslach Burnout Inventory Educators Survey) cuyo objetivo es detectar el Síndrome de Burnout.

            Este instrumento se halla conformado por tres Subescalas las cuales valoran las dimensiones que comprende la experiencia de desgaste:

1.         Agotamiento Emocional

2.         Despersonalización

3.         Realización Personal

            De acuerdo al Manual (1986), este formato es básicamente el mismo que el Inventario original, el Maslach Burnout Inventory Human Services Survey, el cual ha sido elaborado para todas las profesiones de servicio. La  única diferencia reside en que algunos ítems han sido ligeramente modificados. Se ha reemplazado el término receptores por alumnos ya que se considera que en la profesión docente, los estudiantes son los receptores del educador. Este cambio se hizo para asegurar la claridad y la coherencia en la interpretación de los ítems. Dos estudios comprueban la validez y la confiabilidad del MBI-ES con esta adaptación y apoyan la estructura de los tres factores del MBI-ES: los estudios de análisis factorial, con 469 profesores de Massachusetts, de Iwanicki y Schwab (1981) y de Gold (1984) con 462 estudiantes de California.  En lo que se refiere a la confiabilidad, Iwanicki y Schwab reportaron índices estimados del Alfa de Cronbach de .90 para el agotamiento emocional, .76 para la despersonalización y .76 para la realización personal, mientras que Gold reportó estimaciones de  .88, .74 y . 72, respectivamente. Estos coeficientes de confiabilidad son paralelos a los del MBI-HSS.

Consigna

             Este instrumento plantea al sujeto una serie de enunciados sobre los sentimientos y pensamientos con relación a su interacción con el trabajo. Está formado por 22 ítems que describen situaciones y el sujeto debe valorar con qué  frecuencia las experimenta, para ello debe elegir entre seis adjetivos que van desde “nunca” a “todos los días”.

            Para indagar acerca de posibles factores asociados al síndrome, se elaboró un cuestionario autoadministrado con el cual se investigaron  aspectos contenidos en las siguientes categorías:

          Variables sociodemográficas, entre ellas la edad, los años de servicio, el estado civil, la presencia de hijos, las exigencias vitales, la preparación profesional, el apoyo social; las características de personalidad y las medidas protectoras para sobrellevar situaciones generadoras tensión emocional.

          Factores del ambiente laboral la cual incluye la sobrecarga de trabajo y la cantidad de alumnos a cargo.

 Procedimiento para la recolección de datos

             Se solicitó la participación voluntaria de los docentes, asegurándoles el anonimato y la confidencialidad de los datos aportados. La toma de las pruebas fue autoadministrada.

Procedimiento para el análisis de datos

            Mediante el programa SPSS 15.0 se tabularon los datos; se sacaron frecuencias, porcentajes, medidas de tendencia central y desvíos estándar.

            Se realizó un análisis multivariado de varianza (MANOVA) para analizar las dimensiones de Burnout, (agotamiento emocional, despersonalización y realización personal) según grupos de pertenencia.

3.    Resultados

Prevalencia Del Síndrome De Burnout

Los resultados arrojaron que ambos grupos tienen prevalencia de indicadores de Síndrome de Burnout, en un nivel medio en la dimensión Agotamiento Emocional, un nivel bajo en la dimensión Despersonalización y un nivel alto en la dimensión Realización Personal.

En el Manual del Inventario Burnout de Maslach (1986) se establecen los siguientes valores de referencia para cada Subescala.

Tabla 1. Valores de referencia de las Subescalas Agotamiento Emocional, Despersonalización y Realización Personal del Inventario Maslach para Educadores.

                                            Rango de Burnout experimentado

MBI Subescalas

Bajo

Medio

Alto

Agotamiento Emocional (AE)

≤16

17-26

≥27

Despersonalización (D)

≤8

 

9-13

≥14

Realización Personal (RP)

36-31

≤30

≥37

Fuente: Maslach, C. y Jackson, S. (1986). Manual del Inventario Burnout de Maslach. (3ra ed.) Palo Alto, California: Ed. Mind Garden.

 

A continuación se presenta la comparación de los niveles de indicadores de Burnout según grupo de pertenencia:

Tabla 2. Media y significación de las dimensiones alcanzadas por cada grupo de docentes.

 

Docentes

N

Media

Desviación

F

P

Agotamiento E.

Especial

19

19.84

11.90

.05

.81

 

Común

19

20.73

11.22

Despersonalización

Especial

19

1.84

2.58

5.03

.03

 

Común

19

4.26

3.92

Realización

Especial

19

41.8

4.07

.15

.69

Personal

Común

19

41.2

5.62

 

            Con relación a las diferencias según grupo de pertenencia, los resultados mostraron que a nivel global no hay diferencias significativas (F Hotelling (3, 34)= 1,71 p= .183) pero analizando los factores univariados se detectan valores superiores en Despersonalización en la población de docentes de Educación común, siendo esta diferencia significativa estadísticamente.

Gráfico 1. Media de las dimensiones de cada grupo docente.

            El grupo de docentes comunes presenta una tendencia mayor de  Agotamiento Emocional que el grupo de docentes especiales, aunque  esto no representa una diferencia significativa estadísticamente.

            En la dimensión Despersonalización, se observa una diferencia  significativa en las medias de cada grupo, siendo mayor la obtenida por los docentes de Enseñanza común, con relación a la media de los docentes de Educación Especial.

En la dimensión Realización Personal los valores de ambos grupos docentes son cercanos.

Caracterización de las Muestras

Factores Asociados

            A continuación se exhiben los datos obtenidos mediante el cuestionario diseñado para identificar posibles factores asociados al Síndrome de Burnout, en respuesta a uno de los objetivos trazados previamente.

a)    Variables Sociodemográficas

 Tabla 3. Porcentajes obtenidos de las variables sociodemográficas en ambos grupos docentes

VARIABLES SOCIODEMOGRÀFICAS

DOCENTES COMUNES

DOCENTES ESPECIALES

Edad

 

 

25 a 35 años

37%

74%

36 a 45

53%

26%

46 a 55

10%

 

Antigüedad docente

 

 

1 a 10 años

63%

74%

11 a 20

21%

26%

21 a 30

16%

 

Estado civil

 

 

Solteras

32%

53%

Casadas

68%

42%

Divorciadas

 

5%

Docentes con hijos

63%

32%

Exigencias Vitales

 

 

Sobre exigidas

42%

42%

Continuidad en la formación profesional

16%

74%

Apoyo social recibido

 

 

Amigos y colegas

11%

84%

Familiares y otros

89%

16%

Características de personalidad

 

 

Autoexigentes, detallistas, entusiastas, dedicados sólo a enseñar.

26%

21%

Sensibles y comprensivos

74%

79%

Medidas adoptadas ante la tensión

 

 

Deportes

11%

5%

No hacen nada

21%

21%

Conversan

63%

69%

Se aíslan

5%

0%

Técnicas de relajación

0%

5%

b)    Factores relacionados al ambiente laboral

Tabla 4. Porcentaje de factores relacionados al ambiente laboral de ambos grupos docentes

FACTORES LABORALES

DOCENTES COMUNES

DOCENTES ESPECIALES

Sobrecarga laboral

63%

63%

Cantidad de alumnos a cargo

 

 

1 a 20

79%

100%

21 a 30

21%

0%

 

4. Discusión

             En el presente estudio nos planteamos conocer la prevalencia de indicadores del Síndrome de Burnout en docentes de Educación Común y en docentes de Educación Especial. Los datos revelaron que el grupo de docentes de Educación Especial y el grupo de docentes de Educación Común, presentan diferente prevalencia de indicadores en la dimensión Despersonalización, pero no así en Agotamiento Emocional cuyos niveles son moderados, ni en Realización Personal cuyos niveles son altos en ambos grupos docentes.

Se podría pensar, que los docentes presentan una tendencia a experimentar un nivel medio del síndrome, si las características o los factores que favorecen su aparición siguen incidiendo, o se mantienen constantes durante el ejercicio de la profesión docente, ya que son varios los autores que creen que el Burnout es un proceso continuo que tarda semanas, a veces años en aparecer, su iniciación es lenta y consta de etapas (Mussi, 2006; Nuñez, 2008). 

Maslach y Leiter (1997) creen que cuando las personas experimentan niveles medios o altos del síndrome, se sienten sobreextendidas emocional como físicamente,  incapaces de descansar y recuperarse. Están cansadas para encarar sus propios proyectos o los de otros.

En términos de funcionamiento personal, el Burnout puede causar problemas físicos tales como dolores de cabeza, enfermedades gastrointestinales, hipertensión, tensión muscular y fatiga crónica. El agotamiento puede dar lugar a trastornos mentales en forma de ansiedad, depresión y trastornos del sueño. Para tratar de lidiar con el estrés, algunas personas aumentan el uso de alcohol y drogas. Si trasladan al hogar el Burnout, el agotamiento y los sentimientos negativos comienzan a afectar las relaciones con familiares y amigos.

En cuanto a las repercusiones en el desempeño laboral, estas personas se vuelven menos capaces de afrontar sus problemas en el trabajo. Es probable que se retiren física y psicológicamente del trabajo. Ellos invierten menos tiempo y energía, hacen lo que es absolutamente necesario y están ausentes con mayor frecuencia disminuyendo así la calidad y cantidad del trabajo realizado.

Estos autores consideran que se trata de una enfermedad, la cual se propaga gradual y continuamente en el tiempo, poniendo a la gente en un espiral descendente del cual es duro recuperarse, y se da un incremento progresivo de la severidad (Gil-Monte y Peiró, 1999). Los docentes que participaron de este estudio, podrían estar envueltos en este espiral, en el inicio de este proceso de desgaste que podría desembocar, con el paso del tiempo, en un nivel mayor de Burnout.

            Nuestro estudio se alinea con diversas investigaciones realizadas en el campo de la educación, tanto común como especial.

Zapata (2011) afirma que los docentes de Educación Especial se hallan en una situación de vulnerabilidad ante el Síndrome de Burnout y por otra parte, Morales Muciño y Tena Suck (2007) corroboraron que existe el Síndrome de Deterioro en los maestros de Educación Especial. Gonzales (2006), sostiene que los maestros de Educación General Básica tienden a experimentar un nivel medio de cansancio emocional, lo cual sustenta los resultados de esta investigación. Alderete Beltrán, Pando Moreno, Aranda Beltrán y Balcázar Partida (2003) encontraron evidencias del síndrome en la mayoría los docentes estudiados.

            Nuestro estudio se apoya en la literatura vigente de autores que han investigado el Síndrome de Burnout y sostienen que la profesión docente ha sido considerada históricamente como una profesión de amor pero las realidades del aula o del contexto escolar han convertido la enseñanza en una ocupación, con frecuencia, estresante y se hallan propensos a padecer el Síndrome de Deterioro Profesional (Maslach y Jackson, 1986). Diéguez (2003) concibe a la docencia como un colectivo  propenso a padecer  tal síndrome y se refiere que los maestros sufren un estrés laboral creciente y extremo cuyas raíces son los cambios sociales y laborales.

            En lo que concierne a la comparación de los resultados hallados en cada grupo docente, la diferencia significativa estadísticamente corresponde a la dimensión Despersonalización donde los docentes comunes obtuvieron un nivel superior al grupo de docentes especiales en dicha dimensión.

            El grupo de docentes de Educación Especial presentó solo valores bajos en Despersonalización, a diferencia del grupo de Enseñanza Común, en el cual hay docentes que experimentan niveles bajos, altos y medios de Despersonalización, lo cual implica que en su labor diaria podrían manifestar con más frecuencia e intensidad actitudes cínicas, negativas y probablemente más insensibles con sus alumnos, que cuando recién comenzaban a ejercer la docencia.

            En lo que respecta a la dimensión Agotamiento Emocional casi la mitad de los docentes de ambos grupos, obtuvo un nivel bajo, siendo menor la cantidad de docentes especiales que experimentan niveles altos en esta dimensión, con relación a la cantidad de docentes comunes.

            En la tercera dimensión explorada, la Realización Personal, ambos grupos, en su mayoría presentaron niveles altos, una minoría un nivel medio y no hubo docentes con niveles bajos en esta dimensión. En ambos grupos se constató que la Realización Personal no se vería afectada por el comportamiento de las otras dimensiones. Lo cual puede ser valorado positivamente, porque estaría indicando que las expectativas de logro personal a través del ejercicio de la docencia siguen manteniéndose. Esto coincide con los resultados obtenidos por Schwab, Jackson y Schuler (1986), quienes hallaron que el desgaste era un problema recurrente, pero a pesar de ello, los sentimientos de realización personal eran experimentados y probablemente servían para mantener un poco más motivados a los docentes.

        En cuanto al objetivo de identificar posibles factores que se encuentren asociados al Síndrome de Burnout, si bien ambos grupos de docentes  presentaron niveles similares en Realización Personal y Agotamiento Emocional,  los docentes de enseñanza común resultaron ser los más despersonalizados, esto podría ser comprendido si analizamos detenidamente los factores que se asocian a su ocurrencia:

        Dentro de los factores sociodemográficos, la edad, podría ser uno de los factores asociados que contribuiría a explicar el mayor grado de despersonalización sufrido por los docentes de Educación Común. Más de la mitad de éstos maestros superan los 36 años incluso algunos tienen más de 50 años. A diferencia de este grupo, los docentes de Educación Especial tienen, en su mayoría, entre 25 y  35 años. Brunet (2004) afirma que los efectos devastadores del estrés parecen ocurrir más entre los docentes de 30 a 40 años que en aquellos de menos edad. 

            En cuanto a la antigüedad docente, hay posturas contradictorias en cuanto si constituye un factor protector del malestar laboral, es decir a medida que aumenta la experiencia laboral disminuyen el estrés y el Burnout (Santiago Mariño, 2005) o más bien es una variable asociada al Síndrome de Quemarse, como corroboran  Alderete Beltrán et al. (2003), en una muestra constituida por docentes de Educación Primaria. En esta línea de pensamiento, se encuentra Brunet (2004) quien halló que en maestros con más de 10 años de servicio se producen mayores niveles de estrés que en aquellos que tienen muy pocos años de experiencia. 

            Se observó que la mayoría de los docentes de la muestra, alcanza los 10 años de ejercicio en la profesión, y sólo la minoría estuvo comprendida entre los 11 y 20 años, pero es preciso destacar que sólo en el grupo de docentes de Educación Común, hay quienes llevan más de 21 años de servicio, lo cual se encuentra en consonancia con la postura señalada de Brunet  (2004) y de Alderete Beltrán et al. (2003).  Por ello, la antigüedad en la profesión sería otro factor asociado a la dimensión despersonalización.

            En el grupo de docentes comunes predomina el sexo femenino, y en el de docentes especiales ocurre algo similar ya que participó sólo un docente de sexo masculino. Es pertinente aclarar la predominancia del sexo femenino por el análisis siguiente de los múltiples roles que asume la mujer en estos días.

            El estado civil, podría constituir un factor asociado, ya que se  constató que la mayoría de las docentes de Educación Común están casadas, en contraste con el grupo de docentes especiales donde la mayoría refirió ser solteras. De hecho, Alderete Beltrán et al. (2003) encontraron que estar casadas influye de una manera determinante en la presencia del Burnout, aunque no de manera aislada, lo que influye en el proceso de quemarse por el trabajo, más que el estado civil, son las responsabilidades que se tienen dentro del hogar y que con frecuencia se realizan sin el apoyo emocional de parte de los familiares (esposo) o por la calidad de las relaciones familiares y conyugales. Afirmaciones coincidentes con Morales Muciño y Tera Suck (2007) quienes investigaron y hallaron que las docentes con niveles altos o moderados de deterioro profesional, eran casadas y tenían un promedio de dos hijos.

            Lo mencionado en el párrafo anterior evidencia que la variable estado civil no debe ser considerada aislada, por eso se procede a analizar factores como la presencia de hijos, las exigencias vitales que estarían ligados o relacionados a  ella y podrían enriquecer la comprensión de la diferencia presentada por el grupo de docentes comunes en la dimensión despersonalización, en comparación con el grupo de docentes especiales.

            En cuanto a la presencia de hijos, más de la mitad de las docentes comunes manifestaron ser madres, mientras que un grupo reducido de docentes especiales revelaron tener hijos. Maslach (1982) constató que las personas solteras y las que no tienen hijos, son las que tienen mayor riesgo a desencadenar el síndrome, posiblemente esto suceda por la contención o apoyo familiar, otro factor asociado que detallaremos más adelante. Pero ello, no se corrobora en esta investigación, más bien los resultados se explican por la postura de Croog (1970) citado en Lazarus y Folkman (1986), quien cree que  la familia podría constituir una fuente de estrés.  En consonancia, Rout (2001) destaca el creciente estrés de las mujeres que se han incorporado al mundo laboral, manteniendo toda la responsabilidad respecto a sus familias y las tareas domésticas.

            Se investigaron las exigencias vitales a las cuales estarían expuestas las docentes de la muestra. Golembiewski y Munzenrider (1988) entienden a las exigencias vitales como las demandas y los requerimientos de un compromiso completo en los diversos aspectos de la vida como lo son el matrimonio, la familia, las amistades, demandas que al ser intensas pueden causar Burnout. Si bien ambos grupos de docentes presentaron valores similares en este aspecto, el entorno significativo de las docentes comunes, al estar casadas y tener hijos, resulta ser cualitativamente distinto al entorno de las docentes especiales. Por ello podría pensarse que, las exigencias vitales podrían ser más intensas debido a que estas docentes se ven exigidas a atender demandas propias de los roles de madres y esposas, además de desempeñar el rol de educadoras lo que podría asociarse a la mayor puntuación en indicadores de despersonalización.

            La escuela está representada socialmente como el segundo hogar, y a veces resulta ser el único para algunos niños.  La sociedad espera que el docente continúe la tarea de educar y es frecuente que los alumnos, a menor edad mayor atención requieran. Recordemos que las docentes comunes ejercen su función en la modalidad de Educación Primaria. Estas demandas a las cuales deben responder, a diario, se sumarían a las necesidades de sus propias familias, hijos, esposo, podrían dar razón de porqué este grupo presenta mayor Despersonalización, que las docentes especiales, a pesar de tener niveles similares en Agotamiento Emocional y Realización Personal.

            La preparación profesional es otro de los factores asociados. Es marcada la diferencia que presentaron los dos grupos de docentes, en los datos obtenidos sobre la continuidad de la formación profesional. Los docentes especiales, en su mayoría, continúan especializándose en alguna rama del campo de la Educación Especial. En contraste, sólo la minoría de los docentes comunes continúa su formación en alguna disciplina afín. En referencia a este factor Maslach (1982) encontró un mayor grado del síndrome en quienes se graduaron y no continuaron estudiando, con mayor grado de Despersonalización, insatisfacción personal y Agotamiento Emocional,  lo cual coincide en parte con los valores aquí hallados, son mayoría los docentes comunes que no se especializan, y son los que manifestaron mayor Despersonalización.

            Consideramos que aquellos docentes que siguen capacitándose, se encuentran mejor posicionados para encarar las nuevas y viejas problemáticas sociales e individuales que surgen a diario en el ámbito escolar. Es decir, que la actualización o la formación continua, puede ser considerada como la instancia que brinda herramientas para un mejor desenvolvimiento del docente y comprensión de los procesos educativos,  de los múltiples factores intervinientes y de los nuevos paradigmas en cuestión.

            La totalidad de los docentes manifestaron recibir apoyo social, pero los docentes comunes reciben más apoyo de sus familias mientras que los docentes especiales  lo reciben de sus colegas y amistades, en relación a esto Smith, Birch y Marchant (1984) resaltan la importancia de esta variable y creen que las personas que mantienen relaciones familiares o de pareja positivas les confieren cierta inmunidad a padecer el síndrome. Otro estudio ha demostrado que la falta de apoyo social por parte de los propios compañeros de trabajo correlaciona con la aparición del Burnout (Ross, Altmaier y Russel, 1989). Esto apoyaría los datos con respecto al nivel moderado de Agotamiento Emocional experimentado, pero los docentes comunes, presentaron mayor Despersonalización,  por ello nos preguntamos: ¿El apoyo social es correctamente comprendido y percibido por estos docentes? Mussi (2006) sostiene que no interesa la cantidad de personas disponibles, sino la cualidad de las relaciones interpersonales y entiende que el apoyo social recibido refleja la ayuda real entregada en encuentros sociales reales. 

            Los docentes especiales reciben más apoyo de sus colegas, probablemente ésa sea una de las razones por la cual experimentan menos Despersonalización ya que tienen la posibilidad de sentirse realmente comprendidos por ellos. Los compañeros de trabajo a diferencia de los familiares o amigos, comparten la docencia y sus malestares, pueden dar consejos válidos basados en su propia experiencia personal y muchas veces están en condiciones de brindar estrategias efectivas para lidiar con el estrés diario. Gil Monte  y Peiró (1999), consideran que el apoyo social de los compañeros es principalmente un predictor significativo de los componentes emocional y actitudinal del síndrome.  La familia y los amigos pueden brindar afecto, contención, pero su comprensión o empatía puede no ser la misma que la brindada por un colega, esto podría explicar por qué el apoyo social- familiar recibido por los docentes comunes, no  sería suficiente para mitigar los efectos del agotamiento y derivaría en mayor prevalencia de indicadores de Despersonalización.

            Las características de personalidad podrían contribuir a explicar el grado de Burnout presentado por los docentes, ya que la mayoría se perciben a sí mismos, sensibles y comprensivos. Mussi (2011) destaca que los individuos que se definen por ser empáticos, sensibles, se hallan más propensos a desarrollar el Síndrome de Burnout.

            La mayoría de los docentes estudiados, adoptan la medida de conversar con personas cercanas, cuando han vivenciado situaciones de tensión, y muy pocos realizan deportes o técnicas de relajación. Esto podría ayudarnos a comprender el nivel moderado de Burnout experimentado por ambos grupos, ya que hablar no sería suficiente para reducir la tensión experimentada y se encontrarían privadas de los beneficios que tienen tanto las prácticas deportivas como las técnicas de relajación, actividades que participan en el autocuidado, previenen la aparición del estrés, pueden combatir su aparición (Mussi, 2011) y mejoran el estado de bienestar (Revuelta, 2005).

            En cuanto a los factores relacionados al ambiente laboral, la mayoría de los docentes se siente sobrecargado por las tareas que realiza cotidianamente, lo cual podría ser una de las posibles causas del Agotamiento Emocional moderado que sienten. Según Leiter (1991) la sobrecarga de trabajo, el nivel de demanda experimentado, se asocia especialmente con el cansancio emocional.    

            Otro factor incluido dentro de la categoría antes mencionada es la cantidad de alumnos que tienen los docentes a su cargo.

            Los docentes especiales tienen a su cargo grupos que van de los 4 a 20 alumnos, a diferencia de los docentes comunes, donde la mayoría de ellos destinan su tarea pedagógica a grupos más numerosos, los cuales comprenden entre 19 a 30 alumnos. Maslach (1982)  considera que otro generador de estrés es el excesivo número de personas con las que se trabaja, porque las personas tienden a desarrollar formas rápidas e impersonales de atención, por lo que la calidad del servicio brindado disminuye y se presentan sentimientos de frustración, irritabilidad y coraje hacia ellos. Este factor junto a los ya analizados, podría explicar la mayor Despersonalización experimentada por el grupo de docentes comunes.

Los resultados obtenidos en el presente trabajo brindan un aporte para cada una de las modalidades de enseñanza. Podríamos decir que para la educación especial los resultados arribados refuerzan positivamente la organización de las condiciones laborales en las que se desenvuelven sus docentes y a su vez muestran a la educación común la importancia de atender a las características singulares de los estudiantes, más allá de la presencia o ausencia de necesidades educativas especiales y de organizar y flexibilizar las condiciones en las que, los docentes comunes, ejercen la tarea de enseñar. Una propuesta sería, reducir la cantidad de alumnos que cada docente tiene a su cargo. Los estudiantes que concurren hoy a clases, ponen en crisis cuestiones esenciales como la autoridad pedagógica, la disciplina en el aula, los modelos de enseñanza- aprendizaje tradicionales, demandando un desafío y un ajuste urgente de las condiciones organizacionales y un abordaje cada vez más personalizado. 

5. Conclusiones

            Basándonos en todo lo analizado estamos en condiciones de concluir que los docentes de Educación Común y docentes de Educación Especial tienen prevalencia de indicadores del Síndrome de Burnout,  y presentan una tendencia a experimentar un nivel medio o moderado del síndrome. Ambos grupos de docentes, presentan diferente prevalencia de indicadores en la dimensión Despersonalización, pero no así en Agotamiento Emocional ni en Realización Personal.

Dentro de los factores asociados a la prevalencia de indicadores del Síndrome de Burnout encontramos que ambos grupos de docentes comparten características de personalidad: se consideran personas empáticas y sensibles;  se sienten sobrecargados por las tareas de su labor y adoptan como medida principal para sobrellevar tensiones, conversar con personas cercanas.

En cuanto a los factores asociados a la mayor Despersonalización experimentada por las docentes de Educación Común, encontramos que, tienen más de 36 años de edad, el tiempo de antigüedad  docente supera los 21 años de servicio, la mayoría de ellas están casadas, tienen hijos, lo cual hace que sus exigencias vitales sean más intensas, sólo la minoría continua formándose  profesionalmente, el apoyo social recibido por sus colegas y amigos es menor, y tienen a su cargo grupos que alcanzan los 30 alumnos.

 

Referencias

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[1] Dubelluit Mariangel Lucía, Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad Católica Argentina, Facultad Teresa de Ávila, Paraná, Entre Ríos, Argentina. luciasansa@hotmail.com

[2] López, Magdalena Licenciada en Psicopedagogía, Doctora en Psicología. Universidad Católica Argentina, Facultad Teresa de Ávila. magdalenaglopez@gmail.com

 

 

 

 

 

 

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