Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen III. Número 6. Enero-Febrero 2014
 
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PRESENTACIÓN DEL LIBRO

* Patología Dual: Trastornos adictivos y patología Psicosexual (Egodistonía y Disforia de Género en Individuos HLBT)

(ARTÍCULO INVITADO)

 

**Mario Souza  y Machorro

Me siento muy complacido con la invitación a presentar mi libro porque representa la posibilidad de compartir algunas ideas con Uds. amigas y amigos, colegas y “colegos”, como diría Vicente con su habitual ramplonería. Por cierto que la Real Academia Española no acredita esa forma de hablar: El plural de los géneros masculino y femenino se dice en masculino, en este caso, amigos, lo cual incluye a todos los presentes. Y como la educación y la salud son responsabilidad que oferta el Estado, recomendamos a Vicente y a todo ciudadano que esté en igual condición, acudir al Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, INEA.

A continuación, presenciaremos la presentación de mi décimo sexto libro, titulado: Patología Dual: Trastornos Adictivos y Patología Psicosexual con Egodistonía y Disforia de Género, en Individuos HLBT por su siglas en español, homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, que presentan malestar funcional e inadecuación psico-emocional consigo y con la sociedad, al ser portadores de un trastorno de la sexualidad.

Algunos de Uds. se preguntarán quizá, por qué hacer un libro tan especializado, en particular ahora que se aprecian las variantes sexuales como un fenómeno frecuente en nuestra sociedad, aunque cabe señalar que frecuencia no necesariamente significa salud.

* XVI Jornada de Psiquiatría del Hospital General de Occidente. “Claves del éxito: la experiencia compartida y la acción comprometida”. Secretaria de Salud de Jalisco Auditorio del Hotel Country Plaza Zapopan, Jalisco. 26 de Agosto de 2013.

** Médico especialista en Psiquiatra (UNAM) y Psicoanálisis (UNAM-IMPAC). Maestro en Psicoterapia Psicoanalítica (CIES-SEP) y Psicoterapia Médica (UNAM). Coordinador Académico de la Academia Mexicana de Patología Dual y Coordinador de la Maestría en Psicoterapia de las Adicciones. Colegio Internacional de  Educación Superior, CIES/SEP. souzaym@yahoo.com

Véase por ejemplo la desnutrición infantil o el alcoholismo en México, realidades tan frecuentes como lamentables. Pues bien, el libro que presentamos ocurre gracias al apoyo de la Academia Mexicana de Patología Dual de la que soy coordinador académico, y se escribió pensando en actualizar la información temática de un asunto decisivo para la vida humana: la salud y su bienestar. La obra cuenta con varios comentarios que la enriquecen, toda vez que fueron ofrecidos por colegas a los que respeto y adjudico prosapia temática: Ellos fueron los doctores Manuel Isaías y Eduardo Dallal del Grupo Psiquiátrico Infantil de México; el Dr. Javier Arteaga del Instituto Mexicano de Psicoanálisis, el Dr. Yves Thoret, de la Sociedad L’ Evolution Psychiatrique de París, el Dr. Raúl Schiavi del Centro Médico del Hospital Monte Sinaí de Nueva York y el Dr. Jorge Mariné psiquiatra y psicoanalista, quien aportó su cosmovisión profesional y su opinión técnica editorial. En el mismo sentido, otorgo una mención especial al comentario erudito del famoso sexólogo ya desaparecido, Dr. John Money de la Universidad Johns Hopkins. Asimismo, expreso mi agradecimiento al Dr. Eduardo Madrigal Presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana y al Dr. Néstor Szerman Presidente de la Academia Española de Patología Dual, el haber aportado la presentación y el prólogo de la obra, respectivamente, que confieren a ésta un aval profesional.

La presente obra contempla en sus 11 capítulos la problemática de salud de los individuos consumidores de psicotrópicos, y cuya conducta sexual no es heterosexual sino variante, por lo que muestran una orientación psicosexual diversa que conforma un grupo sexual minoritario, respecto de la cual hace falta: a) Mayor conocimiento acerca de los mecanismos de erotización del placer vía intoxicación; b) Acerca de la mezcla de expectativas fantasiosas, necesidades irreales y la emocionalidad, así como de c) La irracionalidad, el fanatismo y la alienación de la circunstancia vital a través de la destructividad parafílica o perversa. En otras palabras, la obra atiende la consecuencia sexual de riesgo y tóxica del consumo sustancias en los individuos egodistónicos o inconformes con su condición homosexual y aquellos Disfóricos de Género que viven en conflicto  –aunque lo ignoren o pretendan ignorarlo-, por desear ser del sexo complementario en vez del propio, y por ello incluso, se exponen a riesgos de contagio de enfermedades graves y otros T. Mentales. Al efecto hay que considerar que no todos los anacúsicos, los fenil-pirúvicos, los acondroplásicos, los adictos, ni los que dicen sentirse orgullosos de ser como son, están contentos y aceptan realmente con su condición. Muchos de ellos luchan tratando de aceptarla, pero querrían cambiarla si pudieran. La adaptación a la circunstancia individual de vida, no es regla lamentablemente sino la excepción, de ahí que existan categorías diagnósticas internacionales que incluyan en forma codificada, las alteraciones biológicas, psíquicas y sociales en su modalidad de trastorno aunque por diversas razones, no busquen tratamiento. No hay que olvidar que ser lo que potencialmente se es, obliga a la congruencia consigo mismo. Dice Yourcenar: “No sabiendo vivir según la moral ordinaria, trato por lo menos, de estar de acuerdo con la mía. Es en el momento en que uno rechaza todos los principios, cuando conviene proveerse de escrúpulos”.

Se ha documentado que el debut sexual y el consumo etílico, de tabaco y otras drogas, tanto en hombres como en mujeres, puede encubrir episodios de abuso sexual e influir en el desenlace posterior de Conductas de Alto Riesgo contra la Salud, cuyo impacto emocional durará toda la vida. Asimismo, la orientación sexual insegura o no asumida aún y la homosexualidad en algunos casos, tienen en el debut, cierta proclividad documentada a la comorbilidad adictiva, suicida, antisocial e infecciosa por Enfermedades de Transmisión sexual y SIDA, parafilias, entre muchas  otras. Los individuos HLBT adultos, tienen más alto riesgo de consumo de drogas y T. Adictivos diagnosticados así como distintos T. Mentales, que los grupos etáreos heterosexuales.

Los individuos con T. de la Orientación sexual egodistónica, se incluyen en el rubro F. 66 de la CIE-10 denominado T. Psicológicos y del comportamiento del desarrollo y orientación sexuales, junto con los Trastornos de la Maduración Sexual, de la relación sexual y del desarrollo psicosexual. Los individuos con T. de la identidad sexual en la infancia o disfóricos de género, se clasifican en el rubro F. 64 denominado T. de la identidad sexual, junto con el Transexualismo, el Transvestismo no fetichista y otros T. de la identidad y son estos individuos por cierto, quienes padecen más prejuicios en su contra y rechazo en distintas áreas de su vida, como la homofobia social y la homofobia internalizada, que les impide el “destape” por no adaptarse a su circunstancia.

Ambos grupos de trastornos pueden reunir además de la sintomatología adictiva, otras disfunciones sexuales del rubro F. 52, que van desde la ausencia o pérdida del deseo sexual, el rechazo o la falta de placer y el fracaso en la respuesta genital, hasta el impulso sexual excesivo y otras disfunciones no orgánicas, sin menoscabo de potencializarse con otros T. de la inclinación sexual o parafilias del rubro F. 65, que incluye: Fetichismo, Transvestismo fetichista, Exhibicionismo, Escoptofilia, Paidofilia, Sado-masoquismo y otros T. de la inclinación sexual de lo más variado, ya que existen más de 100 parafilias descritas en la literatura científica.  Veamos algunas cifras: La homosexualidad exclusiva o vera, oscila entre 2% y 6% de la población general. Un tercio de ellas muestran egodistonía y tardan en “salir del closet”, cuando salen, hasta 20 años o más. La disforia de género por su parte, cuyo porcentaje se ignora respecto de la homosexualidad (pero dudo que sea inferior al 50%, toda vez que los portadores niegan su conflicto y no acuden a psicoterapia para conocerse mejor), afecta factiblemente a la mitad de quienes la padecen. Pero la búsqueda de reasignación sexual quirúrgica sólo ocurre en 1 de cada 30 mil hombres y en una de cada 100 mil mujeres por lo que es muy amplia la diferencia epidemiológica entre los sexos; de los cuales se estima que tras el manejo psicoorgánico, 75% permanece homosexual y sólo 25% tiende a la heterosexualidad.

Por otro lado, el consumo abusivo de alcohol lo presenta 30% de la población HLBT y sube a 45% cuando se trata de consumo de drogas, de los cuales un tercio al menos, reúne los criterios para dependencia y hasta 39% padece simultáneamente algún otro T. Mental. Se estima que las autolesiones –sin incluir el suicidio-, aparecen en 55% de los hombres y en 48% de las mujeres. Qué razón tenía Tolstoi, aún antes de conocerse la estadística epidemiológica de este problema, cuando dijo: Vivir en contradicción propia, es el estado moral más intolerable.

Según el estudio de Muhuri y Groerer del 2011, los T. Adictivos y los T. por Ansiedad y Afectivos son mucho más frecuentes en individuos HLBT que en sus coetáneos heterosexuales. Además los T. Mentales simultáneos en la misma persona ocurren 6 veces más en personas HLBT que en sus coetáneas heterosexuales. La mitad de los afectados tendrá algún tipo T. Mental a lo largo de su vida y de éstos 1 de cada 5, reunirá varios T. Mentales a la vez.

El Massachusetts Behavioral Risk Factor Surveillance Survey realizado entre 2001-2008 con una “N” nada despreciable de 67,359 personas señala que las minorías sexuales HLBT respecto de las heterosexuales, muestran más limitaciones vitales, al padecer: más tensión y preocupaciones, consumo de tabaco y alcohol y demás psicotrópicos legales e ilegales combinados (como THC, metanfetaminas, cocaína y drogas de venopuntura), cuadros de asma reiterativos, distintas formas de victimación sexual a lo largo de su vida y VIH-positividad. Talley y cols., en 2011, afirmaron la existencia de un vínculo entre el T. de la Identidad sexual, la disforia de género y los T. Adictivos. Asimismo, consideraron que la patología psicosexual por T. Identidad de Género y la Homosexualidad egodistónica residual que suele aparecer, impulsan la comisión de conductas de alto riesgo a la salud, combinación que promueve por otra parte, ETS y SIDA. Además la violencia sexual es mucho más frecuente bajo el influjo de alcohol que en su ausencia. Las mujeres homosexuales por ejemplo, son victimadas con más frecuencia que sus homólogas heterosexuales. Patrón conductual que facilita el ilícito por ambas partes: la comisión delictuosa y la vulnerabilidad individual y de ese colectivo. Así también, las mujeres jóvenes consumidoras de psicotrópicos como de tabaco y alcohol, tienen más parejas sexuales y más conductas de alto riesgo a la salud. Se sabe que en un tercio de ellas, el consumo de drogas influye en su decisión sobre tener actividad sexual, el tipo de conducta sexual realizada, relaciones sexuales con desconocidos -de uno y otro sexo- y en especial en el no utilizar condón.

Por lo que toca a los ofensores sexuales y su interacción con los T. Adictivos, señala Baltieri y cols. en 2008, que los individuos parafílicos más graves, tienen más altas tasas de recurrencia delictuosa que sus controles, asociados al consumo de alcohol y drogas, T. de Personalidad y ciertas psicosis agudas y crónicas.

Los trastornos adictivos ocurren tanto en forma aislada como a la par de otras alteraciones de la salud. En otras ocasiones derivan de ciertas circunstancias patógenas en particular, que a más de intersectarse, se influyen la una a la otra, y tal sumación, es aún más grave que la que ocurriera en cada una de ellas por separado. Este fenómeno se conoce como Patología Dual. La finalidad informativo-educativa de esta obra muestra la evolución bibliográfica del tema en los últimos 40 años, que ayude al lector a elegir una postura sobre el tema y a asumir su responsabilidad personal y social frente a la controversia. Ahora bien, la información que dispone la sociedad contemporánea sobre los factores inconscientes y la dinámica mental intrapsíquica es tan escasa, que no capta la integralidad del funcionamiento mental, de suyo complicado, ni consigue un acercamiento cabal a la comprensión de la conducta humana. Situación que continúa influyendo en la cultura popular y mantiene el desconocimiento acerca de los problemas del ente humano. Cabe señalar en el mismo sentido, lo que ocurre con los medios de información que diariamente difunden errores y equivocaciones conceptuales sobre muchas cosas, especialmente las adicciones y la sexualidad, por su inescrupuloso afán de impresionar para vender … Y así mismo, los medios oficiales provocan lo suyo. Para muestra baste un botón. Recientemente la periodista Carmen Aristegui difundió la noticia de que el Libro de Texto Gratuito para primaria editado por la SEP, tiene nada menos, que 117 errores ortográficos.

En fin, nos encontramos en un punto, donde a pesar de los avances teóricos y técnicos acerca de los problemas de la conducta sexual humana y las adicciones, existen todavía muchas preguntas por contestar. Sin embargo, una buena revisión al día, suponemos que podría modificar la actitud social y la de los profesionales, e incluso los podría estimular a seguir buscando información científica, cuya veracidad promueva el conocimiento de tan complejas reacciones; afinando los paradigmas clínico-terapéuticos y comprendiendo mejor la condición psíquica de los afectados por esta patología dual, que proveniente de una condición multifactorial, se vincula frecuentemente al consumo etílico y al de otros psicotrópicos solos o combinados, legales e ilegales. Por cierto que Vicente viene promoviendo la legalización de la Mariguana para sembrarla en su rancho y luego venderla en los Oxo, según dijo a los medios. Y también se atrevió a decir, que fue mejor presidente que el Benemérito de las Américas… Se colige entonces que la ocurrencia, la ignorancia y el oportunismo se entrelazan con la estulticia, la iniciativa irreflexiva y la ambición mercantil. Por otro lado, llama la atención que para el debate para la supuesta legalización de la Cannabis –tóxico fiscalizado en el mundo por sus efectos e influencia nocivos-, que aún permanece en manos de los legisladores locales, no se convoque a los órganos rectores de la Salud del país, como son los Institutos Nacionales de Salud, la Academia Nacional de Medicina y el Consejo de Salubridad General.

En fin, el inapropiado manejo del asunto y la falta de información verídica transmitida por los medios, parece haber influido y seguir influyendo en la cultura popular, de modo que se desestiman los problemas de salud pública es decir, del hombre y sus circunstancias. En el último tercio del pasado siglo, los asuntos en torno de la patología psicosexual humana en general y de la orientación psicosexual de las personas HLBT, sus implicaciones y complicaciones, corrieron de la mano de intereses socio-políticos, de grupos, asociaciones y gremios minoritarios que pretendieron negar la enfermedad mental y su comorbilidad, a causa de una supuesta conveniencia grupal, apoyados en la politización social del tema bajo una insuficiente e inespecífica información disponible en ese momento. Ello ha favorecido el que se confundan los argumentos: Una cosa es defender los derechos sociales de las personas y otra cosa es aceptarlas a priori como sanas, especialmente cuando ellas mismas se identifican como “variantes”, sufren por ello y paradójicamente salen a la calle a presumirlo. De hecho vale decir, que la psicopatología no es cuestión de derecho. La enfermedad así es…, le toca a quien le toca.

Cabe preguntarse entonces ¿Por qué una persona nace y se hace distinta de sus congéneres, a causa de una atipicidad psicosexual, formando un grupo minoritario de la sociedad? ¿Por qué un individuo desea ser lo que no es, ni genética, ni psíquica, ni socialmente? Las razones aún no son claras, pero si vamos a defender a unos, habremos de defender igualmente a otros. Es decir a todos por igual. ¿Por qué se enfatiza entonces tan insistentemente la defensa de las personas HLBT? Sí, defendamos sus derechos. Pero esa exclusividad es injusta. Defendamos a la par los derechos de los discapacitados, los indígenas, los ancianos, los menesterosos y los de todos aquellos que lo requieran. Recordemos que más de la mitad de los habitantes de nuestro país viven -para decirlo sin eufemismos gubernamentales-, en la m i s e r í a... Los estudios científicos que avalan las características clínicas, de conducta, socio-demográficas y epidemiológicas de las conductas sexuales, en particular las de alto riesgo, los trastornos ansioso-depresivos y el suicidio incluso, son más frecuentes en la población HLBT, y se vinculan –como ya fue señalado-, en forma muy importante con los T. Adictivos en diversas modalidades Y como tal fenómeno enfermizo no representa la norma para ser normal, ni es saludable per se, se utilizan para su estudio las características de tales trastornos, descritas por la OMS en su clasificación de las enfermedades.

La sexualidad sana es responsable. Y ésta va de la mano de una adecuada instrucción sexual, cuya consolidación se logra mejor a través de acciones específicas, propositivamente diseñadas. En un programa de Educación Sexual para la Salud, debe destacarse en primera instancia, el concepto de vida saludable, es decir sin consumo de drogas o ninguna otra condición capaz de restringir el proyecto vital del individuo, como la patología sexual egodistónica o disfórica. De este modo, siempre que se habla de salud se alude necesariamente al logro y mantenimiento de ella, a través de la realización de actividades deportivas, recreativas y culturales propias de cada grupo social, en su tiempo y lugar. Por ello es esperable que el ejercicio sexual de un individuo que asuma su participación adecuada, sea responsable. Y lo será solamente “Como resultado de un proceso a la vez formativo e informativo, formal e informal, que le permita al individuo percatarse del funcionamiento adecuado de su cuerpo; para actuar genuina y sanamente su sexualidad en forma recíproca con otro ser humano, pero sin alejarse de su expresión natural deseable y culturalmente moldeada, en el marco de la responsabilidad”. En otras palabras, no hay cabida para el autoengaño de unos y la hipocresía de otros. Se trata de asumir el cuidado de sí y de la pareja amorosa, cuyo contexto sea expresado en el marco de las acciones comprendidas en un vínculo erótico-sexual sano, en los términos en que lo señala el concepto de salud sexual de las OMS y las recomendaciones para su ejecución.

 Desde nuestro entorno interaccional primario hasta el entorno psicosocial, educativo, familiar y psicosexual, es fácil advertir cómo la sociedad occidental en la que estamos inmersos, tergiversa y en otras ocasiones, desdeña los conceptos saludables acerca de la sexualidad humana. Ya que no siempre estima que la sexualidad sana, se vincule a la salud mental, ni represente una clara expresión de la salud integral. Hoy, 40 años después de haberse politizado la homosexualidad para fines electorales en E.U. y su influencia en muchos paises, con un nuevo horizonte documental más sólido a la vista y una renovada actitud de investigación y conocimiento científico, las cosas tienden a verse más claras. La documentación especializada en distintas áreas del problema como tal y en particular de sus complicaciones adictivas, entre otras, luce por fin más precisa, profunda y más cuidadosa e incluso mejor sistematizada, amplia y objetiva, todo lo cual facilita una mejor comprensión del tema.

La tendencia científica del Siglo XXI, congruente con la visión evolutiva y humanista que siempre la ha caracterizado, aún sin lograr todavía un conocimiento cabal e incontrovertible, promete al menos, mejor apertura a las posibilidades inexploradas y a un acceso a nuevos ámbitos de discusión enriquecedores. Dicha tendencia, vislumbra las características a considerar, y tal perspectiva podría reordenar el conocimiento del campo profesional y social, una vez más. Es por eso que mi libro reúne una breve síntesis de la literatura profesional contemporánea de universidades y autores destacados. En tal dirección, precisa señalar que muchas personas estiman conocida la información sobre la vida sexual en general, a causa de la repetición con la que se alude a ella en los medios, tanto como por la familiaridad con la que se habla de sexo y actividades humanas. Sin embargo, resulta insuficiente para combatir la confusión social prevaleciente, no sólo la de los afectados. La distorsión en el tema es y ha sido siempre muy relevante. Ello se evidencia con claridad en la ignorancia y la reiteración de conductas sexuales derivadas de sus implicaciones relacionales, como las parafilias asociadas al consumo de drogas, documentadas por Sandnabba y cols., en 1999. Su investigación documentó: el anilinguo, la inserción anal del puño o el antebrazo, uso de enemas, juego con orina o heces, zoofilia, hipoxifilia, transvestismo, flagelación, descargas eléctricas, provocación nauseosa y escenas de ejecución o de violación, entre otros síndromes psiquiátricos con alto riesgo a la salud como el SIDA, que afecta a los individuos y a las comunidades. Su dispersión en la actualidad es enorme, se sabe de la existencia de 45 millones de personas VIH-positivas en el mundo y 900 personas al día nacen infectadas. Requerimos de uniformar y sumar las acciones, pero tal concertación, precisa también de unificar nuestro lenguaje. Por ejemplo, la Real Academia Española y la Asociación de Academias Americanas (2009) establecen: Género no es igual que Sexo: “Las personas no tenemos género, tenemos sexo”.

Por eso a lo largo de mi libro se conserva la palabra sexo cada vez que se alude a la condición biológica de las personas. Y se incorpora el calificativo complementario, para referirse al otro sexo, que no es ni debe ser estimado como contrario u opuesto, tal error tiene muchas implicaciones actitudinales y conductuales.En consecuencia, el contenido de la presente obra debe entenderse desde la observación de la conducta sexual como indicador de salud e interacción, que evoluciona con el correr del tiempo y que debido a su desconocimiento no ha sido asumida en los distintos grupos sociales.

De hecho cuando se afecta la sexualidad sana, se aprecian diversas alteraciones conscientes e inconscientes como la insatisfacción, el resentimiento, el temor, la frustración, el deseo de venganza y el dolor físico y moral, que llevan al individuo a cometer actos indeseables usando la violencia y la destructividad contra si o contra los demás, como una forma de relación patógena, observable por ejemplo, en las adicciones.

La labor del profesional es describir, clasificar y tipificar la patología médica, psicológica o psiquiátrica como parte de su estudio, pero ha de ser idéntica a cualquier otro trastorno, sin satanizar la condición. De ahí que, el que nunca acuda a tratamiento un individuo afectado por estos trastornos, no invalida su indicación terapéutica en aras de una mejor salud mental individual y colectiva al crear: a) Conciencia de enfermedad mental, b) Manejo de los mecanismos defensivos, c) Desarrollo de alternativas sanas y realistas para enfrentar las presiones internas y externas, d) Desarrollo de tolerancia a la frustración y a la demora, sobre la motivación y el desarrollo de control de impulsos con base en un protocolo terapéutico por entidad y e) Para trabajar en forma consistente sobre la motivación al tratamiento y la superación de los conflictos ignorados y de los rechazados. Todo lo cual, podría tomar mucho tiempo. El tratamiento es una condición difícil, pero necesaria si se quiere alcanzar la mejor salud posible. Atender, comprender, diseñar y resolver un problema de salud en la praxis, requiere un esfuerzo especial y sostenido. Como dice Jung: “quien no ha pasado por el infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca”.

Las nuevas generaciones de mexicanos, al igual que las de otras latitudes, necesitan indudablemente mayor conocimiento. La labor que conecta la producción científica, su decodificación en términos accesibles y su posibilitación para que llegue a todo público, es una actividad que pocos autores intentan. Por eso, el objetivo de la obra es exponer la función de la orientación psicosexual atípica, para señalar pautas preventivas y de manejo de algunos de los problemas más relevantes de la Patología Dual que enfrenta esa comunidad, derivados de lo que puede considerarse: una posición radical, reduccionista y falta de conocimiento. Pero la misión más importante del libro es posibilitar al lector a sacar sus propias conclusiones. Se hace imprescindible proteger al paciente de la Patología Dual, y a la sociedad a protegerse de afectaciones como el SIDA, que injusta y pandémicamente amenaza el bien de todos. Nos falta difundir la información verídica para brindar ayuda oportuna y precisa, a la par de aprender a desarrollar vínculos más humanos y respetuosos, basado en la ética profesional.

La experiencia empírica de la vida sexual propia será real y valedera, mientras sólo sea ésa la que la persona conozca y en tanto no cuente con una experiencia correctiva saludable, permanecerá creyendo que la suya es adecuada y aceptable. Sí, la sexualidad es una condición natural, relativa a la participación de la dinámica vincular y a la entrega amorosa. Pero la gente suele confundir la infatuación romántica y el deseo sexual con el amor. Erich Fromm finca el amor en  cuatro premisas: Conocimiento, Cuidado, Responsabilidad y Respeto cuya dinámica vincular produce crecimiento, mientras que su ausencia propicia frustración, violencia y destructividad. El amor es una conducta que se cultiva; una vivencia que se enfrenta y se asimila; una experiencia que gratifica; un emotivo significado que da sentido a la vida. Y es -para decirlo de modo sucinto en términos psicodinámicos- la mejor justificación de la existencia, para hacer trascender al ser humano más allá de la frontera del sí mismo. Me pregunto ¿si cualquier persona, incluidos los pacientes mentales estamos habilitados para alcanzar este paradigma? En consecuencia, la correcta atención de los problemas de salud mental de la población, reclama una política humanitaria efectiva que apoye el desarrollo de la vida, haciendo del beneficio común, el imperativo de nuestra conciencia social más elemental.

El periodismo científico de mis libros, esencia del trabajo realizado en favor de la educación en salud mental y en particular del tratamiento de las adicciones, viene ocurriendo desde los años 70, bajo el deseo de poner al alcance de la población, información verídica y útil contra la iatrogenia, la autoprescripción, el estigma social y el rechazo a los pacientes. Y respecto de los profesionales de la salud, la vigorización de su formación a través de una mejor actuación clínica a partir de la sistematización del conocimiento contemporáneo.

 En México, la insuficiencia profesional en la materia, la preparación inadecuada e inexperiencia en el abordaje de los casos y la escasez de recursos humanos y materiales, hacen imprescindible una política interinstitucional. La magnitud del creciente problema, hace indispensable una adecuada participación nosológica, propedéutica, farmacológica, psicoterapéutica y rehabilitatoria a largo plazo, para el paciente y sus familiares. Es decir, un Programa Nacional de Tratamiento Integral de las Adicciones, su comorbilidad y consecuencias, mejor entendidas bajo el concepto de Patología Dual, en estrecha vinculación con las necesidades nacionales en salud.

 Espero sinceramente que los profesionales del ramo escriban su experiencia y algún día podamos comparar los resultados de las acciones terapéuticas emprendidas entre las distintas instituciones y organizaciones del país.  Es preciso que dispongamos de más autores, más editores, más libros, más lectores, más apoyo efectivo para combatir la iatrogenia, la confusión y la desesperación de los involucrados en los problemas de drogas y sexualidad. Ya que unos y otros –pacientes y personal de salud-, requieren mejores procedimientos, más acciones específicas de rehabilitación y menos retórica.  Nada me gustaría más que llevar a todos los foros clínicos, discusiones enriquecedoras que culminen en un apoyo real al tratamiento de esta grave mezcla patológica. Sólo así estaremos autorizados a decir que estamos logrando la meta de ayudar a quienes tanto lo necesitan.El arte, la ciencia y la técnica del hombre ¡al servicio del hombre!... Sólo falta dilucidar: Si la ciencia al servicio de la política o la política al servicio de la ciencia.

 

 

 

 

 

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