Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen II. Número 4. Enero-Febrero 2013
 
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LOS DISCURSOS DE TENSIÓN Y SU IMPLICACIÓN EN LA PERCEPCIÓN DE SÍ MISMA

DISCOURSES OF TENSION AND ITS INVOLVEMENT IN THE PERCEPTION OF ITSELF

Tanya Elizabeth Méndez Luévano[1], Orlando Reynoso Orozco[2]

RESUMEN

El presente trabajo tiene el objetivo de introducir los discursos de tensión al enfoque narrativo con perspectiva sistémica; esta técnica de intervención se llevó a cabo mediante el trabajo con mujeres que han sobresalido a discursos dominantes, como la victimización y el sometimiento. Contribuyendo de esta manera a establecer una relación entre los discursos dominantes y la implicación en la construcción de la percepción de sí mismas. La utilidad de esta metodología fue ayudar a que el terapeuta explore el discurso dominante que manifiesta la persona en relación a su identidad y el problema con el que llega a consulta; que la persona logre percibirse con recursos y posibilidades para hacer frente a su vida cotidiana, a través del entendimiento de la negociación interna (discursos de tensión) que realiza cuando define qué decisión tomará en su vida, sin temor o culpa; generar una conversación reflexiva en las personas sobre las prácticas discursivas que construyen frente al conflicto; y finalmente situar a las personas en su dinámica familiar y cotidiana con un discurso alterno al que las dominaba, mediante la externalización de sí mismas, creando así una invitación a la posibilidad de que descubran versiones o imágenes diferentes de sí mismas y cambien por lo tanto la percepción de sí mismas, como personas en donde el discurso dominante no ha llegado a apoderarse por completo de sus vidas.

Palabras clave: Discurso de tensión, Discurso dominante, Terapia sistémica.

 

ABSTRACT

The aims of this paper is to introduce the speeches of tension to the narrative approach in the systemic perspective, this intervention technique was carried out by working with women who have overhang in dominant discourses, such as victimization and subjugation. Contributing thus to establish a relationship between the dominant discourses and the involvement in building the perception of themselves. The usefulness of this methodology was to help the therapist to explore the dominant discourse that expresses the person in relation to their identity and the problem that comes to consultation; enable that the person achieve perceived resources and capabilities to go through with everyday life by understanding their internal negotiations (discourse of tension) that performs when they define what decision will take in their lives, without fear or guilt; generate a reflective conversation in persons on the discursive practices that construct in the conflict, and finally put persons in their everyday family dynamics and an alternative discourse to that dominated by the outsourcing of themselves, creating an invitation to discover the possibility that different versions or images of themselves and therefore change the perception of themselves, as persons where the dominant discourse has failed to complete take over their lives. 

Keywords: Discourse of tension, Dominant discourse, Systemic therapy, Perception.

 

1.- INTRODUCCIÓN

La terapia familiar sistémica ha dado una reorientación de la enfermedad mental, con aportes como el del enfoque narrativo que se desarrolla principalmente en análisis de las prácticas y los significados. Retoma los recursos y habilidades de las personas articulando conversaciones sobre las competencias que éstos pueden emplear para resguardarse de los problemas y los efectos de estos, otorgándole gran importancia a lo que suelen hacer cuando no son afectados por el problema (White & Bixio, 1997). El acento de esta teoría es el de la reconstrucción de la identidad del paciente, mediante preguntas con las que el terapeuta pueda llegar a desconstruir el procedimiento de subvertir sus realidades y poner énfasis en aquellas que son  incomodas e impiden la funcionalidad de las personas, porque se convirtieron en “verdades” divorciadas de las condiciones y del contexto de su producción, esas maneras desapegadas de hablar que ocultan muchos prejuicios y prácticas familiares del yo y de su relación sujetas a la vida de las personas.

Este enfoque psicoterapéutico fue empleado para realizar el análisis de las pautas vinculares y narrativas de mujeres transformadoras sociales, porque realiza un corte epistemológico separando la narrativa dominante que distingue el problema, de la identidad del paciente, haciéndolo una herramienta metodológica para el alcance en la resolución de conflictos que permitieran encontrar propuestas no sólo a nivel individual ni intrapsíquico, sino ampliar el lente terapéutico a nivel social, político y cultural. Siendo de esta manera pertinente por lo tanto para el trabajo con mujeres, y en sociedades con matices fuertemente patriarcales y de desigualdad de género.

Está fundamentada e íntimamente ligada a los desarrollos recientes de la teoría social, denominándose como “no funcionalista” o quizás “postestructuralista”, y basados en la teoría filosófica de Foucault (White M. , 2002). El acento de esta teoría es el de la reconstrucción de la identidad del paciente, mediante preguntas con las que el terapeuta pueda llegar a desconstruir el procedimiento de subvertir sus realidades y poner énfasis en aquellas que son  incomodas e impiden la funcionalidad de las personas, porque se convirtieron en “verdades” divorciadas de las condiciones y del contexto de su producción. La desconstrucción se basa en lo que se designaría generalmente “constructivismo crítico” o, como lo llaman White y Epston, una perspectiva “constitucionalista” del mundo. Debido a que su propuesta plantea que la vida de las personas está modelada por la significación que ellas asignan a su experiencia, todo dependiendo de sus estructuras sociales, y por las prácticas culturales del yo y de su relación (White & Epston, 1993)

Al no dar por sentada una “naturaleza” dada en las mujeres, como por ejemplo que son mujeres dominadas y victimizadas se puede entender el ¿cómo es que se han formado para no serlo? Explorar la manera en que la identidad, subjetividad, y las relaciones son productos de las pautas y prácticas dentro de su cotidianidad y cultura permite identificar para después llegar a desconstruir las narrativas dominantes. Una pregunta derivada de este enfoque postestructuralista que permitió clarificar la percepción de estas mujeres transformadoras sociales fue la de conocer: ¿cómo llegaron a ser lo que son actualmente? partiendo de aquellos acontecimientos más significativos dentro de sus historias de vida desde la familia, escuela, trabajo como de los momentos que fueran más significativos por contrarrestar la hegemonía y los parámetros admitidos socialmente para el rol de la mujer.

             Es importante señalar que su trabajo posteriormente da pie para el abordaje en el abuso sexual con mujeres (Durrant & White, 2002), en la que se plantea un cambio en el paradigma de victimizar nuevamente a la mujer, para dar un salto substancial dentro de las narrativas y encontrar “las novedades de diferencia que hagan una diferencia”, de tal manera que se comienza por reconocer que probablemente la persona abusada haya tenido otras relaciones significativas que desempeñaran también un importante papel en la formación de sí misma como persona. Aun cuando el discurso dominante se desarrolla en el contexto de los pensamientos y los sentimientos habituales, y que esos discursos repitan los modelos de interacción que le impide a las personas tener acceso a cierta información sobre sus propias capacidades que podrían servirle para co-crear un nuevo discurso alterno sobre sí misma y sus interacciones.

            Como se menciona en esta perspectiva, las personas adquieren la capacidad de identificar los “hechos” sobre sus vidas y relaciones que en la perspectiva anterior, saturada de problemas, ni siquiera podían percibir oscuramente, hechos que les suministran los núcleos para generar nuevas imágenes” de sí mismas, y que es posible cuando se logra desanclar a las personas del discurso incapacitante y victimizante (Méndez & Medina, 2005).

La Desconstrucción

La desconstrucción es abordada como un método que permite contribuir a desconstruir los relatos del yo y los conceptos culturalmente dominantes, así como de las prácticas discursivas de nuestra cultura (White & Epston,1993). Esta desconstrucción la designaría como “constructivismo crítico” o una perspectiva “constitucionalista” del mundo, es decir, que la vida de las personas está modelada por la significación que ellas asignan a su experiencia, todo dependiendo de sus estructuras sociales y de las prácticas culturales del yo y de su relación.

            Las prácticas terapéuticas “desconstructivas” permitirán que las personas experimenten la sensación de “acción” para dejar a un lado los juicios absolutos. El análisis desconstruccionista obliga a que el terapeuta se mantenga  distanciado y escéptico respecto de las creencias concernientes a la verdad, el poder, el yo y el lenguaje.

La externalización del problema

La externalización del problema ayuda a que las personas identifiquen aquellos conocimientos unitarios y los discursos «de verdad» a los que se han sometido, para así poder liberarse de ellos. Cuando las personas describen cómo ha influido el problema en su vida y en sus relaciones, los conocimiento unitarios se ponen en evidencia y de esta manera se puede alentar a las personas a identificar ciertas creencias acerca de ellas mismas, de los otros y de sus relaciones, que se han ido reforzando y confirmando a través del tiempo debido a la presencia del problema. Se ha encontrado que estas creencias van vinculadas de una sensación de fracaso para el logro de ciertas expectativas, o el cumplimiento y satisfacción de metas que pueden convertirse en normas específicas. A través de este proceso de externalización, las personas logran adoptar una perspectiva más reflexiva respecto de sus vidas, y considerar nuevas opciones para cuestionar las «verdades» que experimentan como definidoras y especificadoras de sí mismas y de sus relaciones. Esto les ayudará a negarse a la «cosificación» de sus personas y sus cuerpos a través del conocimiento.

La externalización de sí mismas

Dentro de la cotidianidad familiar el discurso dominante, no provoca necesariamente un daño intrapsíquico o quebrantamiento del yo, como se observa en el trabajo con mujeres con abuso sexual en el que se rompe con una serie de tradiciones epistémicas rigidizantes y lineales (Durrant & White, 2002). Este trabajo resalta que a pesar de que en la dinámica familiar los miembros y en concreto las hijas, esposas, madres hayan sufrido dificultades dentro de su familia y en la vida adulta como respuesta a los repetidos modelos de interacción, opresivos, alienantes y estereotipados que observaron a lo largo de su vida, tanto en sus familias como en otros contextos significativos. La percepción de sí misma se puede descontruir ya que su perspectiva contextual es interaccional, puesto que no considera que las dificultades se desarrollen en el interior de las personas, ni que penetren en su personalidad, sino en los diferentes contextos de interacción dentro de los cuales pueden surgir, mantenerse y/o nutrirse las dificultades de las personas.

            En este mismo sentido es de suma importancia el reconocimiento de las pautas y narrativas en las que se interacciona, dado que la vulnerabilidad de las personas cuando se crea una constante en los discursos dominantes en sus historias, como en este caso el del patriarcado, puede penetrar no sólo la percepción de sí mismos-mismas si no a otros niveles como el familiar, cultural y sociopolítico. Al no tener en cuenta que existen contextos que pueden dominar, creencias y percepciones de sí mismos-mismas se exime de encontrar diferencias para el desarrollo de mecanismos para afrontar y redimensionar la vida. La importancia de las interacciones puede permitir la comprensión y el acercamiento a aquellos comportamientos y  descripciones que se hacen de sí mismos-mismas.

El trabajo fundamental es encontrar dentro de las narrativas “las novedades de diferencia que hagan una diferencia”; comenzando por preguntar, para poder reconocer que es probablemente (aunque no por eso evidente) que las personas, o como en este caso las mujeres, hayan tenido otras relaciones significativas que desempeñaran un papel importante en la formación de sí misma como persona y mujer (White & Durrant, 2002; White, 1993). Aun cuando el discurso dominante se desarrolle en el contexto de los pensamientos y sentimientos habituales, pueden generar repetidos modelos de interacción que les impida a las personas tener acceso a cierta información sobre sus propias capacidades que podrían servirle para co-crear un nuevo discurso alterno sobre sí misma y sus interacciones.

            En esta búsqueda de los discursos alternativos mediante la externalización de sí mismas crea una invitación a la posibilidad de que descubran versiones o imágenes diferentes de sí mismas y que se descubran así mismas como personas (mujeres) en donde el discurso dominante no ha llegado a apoderarse por completo de sus vidas. Como se señala en este enfoque “las personas adquieren la capacidad de identificar los hechos sobre sus vidas y relaciones que en la perspectiva anterior, saturada de problemas, ni siquiera podían percibir oscuramente, hechos que les suministran los núcleos para generar nuevas imágenes de sí mismas” (White, 2001; Méndez & Medina, 2005).

La internalización de la posición como agente

Una vez que se ha externalizado el problema en su conjunto, las personas pueden advertir las posibilidades que tienen para actuar contra el problema ya externalizado. Esto se da a partir de las preguntas que hacen circular la percepción del malestar familiar, retomando la curiosidad y disminuyendo la culpa y conectando todos los acontecimientos más significativos en su vida en el presente, pasado y futuro. Porque una de las ideas más comunes, y no-sistémicas, es que la gente está separada de los demás, que cada uno es una individualidad separada de los otros, y que todos son diferentes personalidades que están juntas por error (Selvini, 1980).

La conexión es lo más natural porque es así como funciona el sistema. Las preguntas hacen que las personas sean conscientes de las conexiones, ya que todas esas preguntas reflexivas alientan “la autocuración” (Cecchin, Lane, & Ray, 2003). Estas preguntas instalan la idea de que el paciente puede decidir, que puede elegir, y que es un agente activo en el curso de su propia vida. Si la implícita o explícita de la pregunta se ajusta a las experiencias del paciente, éste se la “toma muy en serio” y la internaliza como parte de su identidad en evolución. Así consecuentemente puede alcanzar una mayor sensación de su posición como agente y la conversación terapéutica llega a un proceso capacitador para él.

Los relatos

En su esfuerzo de dar un sentido a su vida, las personas se enfrentan con la tarea de organizar su experiencia de los acontecimientos en secuencias temporales, a fin de obtener un relato coherente de sí mismas y del mundo que las rodea. Las experiencias específicas de sucesos del pasado y del presente, y aquellas que se prevé ocurrirán en el futuro, deben estar conectadas entre sí en una secuencia lineal, para que la narración pueda desarrollarse. Se puede decir que esta narración es un relato, o una auto narración (McNamee & Gergen, 1992).

El éxito de esta narración de la experiencia da a las personas un sentido de continuidad y significado en sus vidas, y se apoyan en ella para ordenar la cotidianeidad e interpretar las experiencias posteriores. Puesto que todos los relatos tienen un comienzo (o historia), un medio (o presente) y un fin (o futuro), la interpretación de los eventos actuales está tan determinados por los pasados como moldeados por el futuro. Es evidente que el sentido de significado y continuidad que se logra a través de la narración de las experiencias tiene un precio. Una narración no puede abarcar jamás toda la riqueza de nuestra experiencia vivida: ...la experiencia vital es más rica que el discurso. Las estructuras narrativas organizan la experiencia y le dan sentido, pero siempre hay sentimientos y experiencias vividas que el relato dominante no puede abarcar (Brune, 1986).

            Así, a lo largo del tiempo y por necesidad, gran parte de nuestro bagaje de experiencias vividas queda sin relatar y nunca es «contado» o expresado. La estructuración de una narración requiere la utilización de un proceso de selección por medio del cual dejamos de lado, de entre el conjunto de los hechos de nuestra experiencia, aquellos que no encajan en los relatos dominantes que nosotros y los demás desarrollamos acerca de nosotros mismos.

De todo esto se desprende que la analogía del texto propone la idea de que los relatos o narraciones que viven las personas determinan su interacción y su organización, y que la evolución de las vidas y de las relaciones se produce a partir de la representación de tales relatos o narraciones.

La experiencia vivida y los relatos alternativos

Se ha insistido en la idea de que las personas son ricas en experiencia vivida, que sólo una fracción de esta experiencia puede relatarse y expresarse en un determinado momento, y en que una gran parte de la experiencia vivida queda inevitablemente fuera del relato dominante acerca de las vidas y las relaciones de las personas. Estos aspectos de la experiencia vivida que quedan fuera del relato dominante constituyen una fuente, llena de riqueza y fertilidad, para la generación, o regeneración de relatos alternativos.

Se ha llamado a aquellos aspectos de la experiencia vivida que caen fuera del relato dominante, como «acontecimientos extraordinarios» (Erving, 1972). Al definir los acontecimientos extraordinarios, afirma que en la estructuración de la experiencia en «el entramado social del desarrollo de una persona a lo largo de la vida... los acontecimientos extraordinarios son ignorados en favor de aquellos cambios en el tiempo que son básicos y comunes para los miembros de una categoría social, aunque sucedan independientemente para cada uno de ellos». Si bien no es posible predecir la existencia de estos acontecimientos extraordinarios a partir de una lectura del «entramado social» o del relato dominante de la vida de una persona, están siempre presentes, en la gama de sucesos, sentimientos, intenciones, pensamientos y acciones que tienen una localización histórica, presente o futura, y que el relato dominante no puede incorporar.

            Una vez identificados los acontecimientos extraordinarios, se puede invitar a las personas a atribuirles significados, cuando han sido organizados en un relato alternativo. Se puede construir con la introducción de diversas preguntas que ayuden a comprometer a las personas en esta adscripción de nuevos significados, preguntas que las involucren activamente en, para usar la expresión de (Myerhoff, 1982), la «reescritura» de sus vidas y de sus relaciones, por ejemplo, invitar a las personas a explicar los acontecimientos extraordinarios ¿Cómo pudo usted resistirse a la influencia de que las mujeres deben conseguir marido o si estudian es solo mientras se casan?. O por otra parte invitarlas, por ejemplo, a redescribirse a sí mismas y a redescribir a los otros, y sus relaciones con ellos según lo que se refleja en los acontecimientos extraordinarios: Usted logró resistirse a ese problema, ¿qué le dice eso de usted como persona? Y finalmente, invitarlas a reflexionar acerca de algunas de las nuevas posibilidades que abren los acontecimientos extraordinarios: ¿Cómo cree usted que esta información sobre usted misma afectará a sus próximas decisiones, con su marido, con sus hijos, con la familia y amigos? Al considerar la terapia como un contexto para la reescritura de las vidas y las relaciones, White menciona “he propuesto una terapia de mérito literario” (White, 1986).

            A medida que los relatos alternativos se prestan a ser representados, es posible expresar y difundir otros aspectos, «amables» anteriormente negados. Invitar a las personas a convertirse en espectadores de su propia representación de estos relatos alternativos favorece la supervivencia de los relatos y el sentido de agencia personal.

Apartarse de los conocimientos unitarios

La externalización del problema ayuda a las personas a identificar los conocimientos unitarios y los discursos «de verdad» que las están sometiendo, y a liberarse de ellos. En ocasiones, están vinculadas a una sensación de fracaso a la hora de lograr ciertas expectativas, cumplir ciertas especificaciones y satisfacer determinadas normas. Estas expectativas, especificaciones y normas pueden dar detalles sobre las «verdades» de los conocimientos unitarios.

Por lo general las personas han hecho una descripción del problema y de la influencia que éste tiene en su vida y en sus relaciones, estas descripciones o conocimientos unitarios pueden ponerse en evidencia alentando a las personas a identificar ciertas creencias acerca de ellas mismas, los otros y sus relaciones, que se refuerzan y confirman continuamente debido a la presencia del problema.

Entonces será posible explorar la historia del efecto de estas «verdades» en la constitución de la vida y las relaciones de esas personas. A través de este proceso de externalización, las personas adoptan una perspectiva reflexiva respecto de sus vidas, y pueden considerar nuevas opciones para cuestionar las «verdades» que experimentan como definidoras y especificadoras de ellas mismas y de sus relaciones. Esto les ayudará a negarse a la «cosificación» de sus personas y sus cuerpos a través del conocimiento.

Cuestionamiento de las técnicas de poder

Tal como sucede con los conocimientos unitarios, las técnicas de poder que «incitan» a las personas a constituir sus vidas a través de la «verdad» pueden cuestionarse recurriendo a la externalización del problema. Como se mencionó anteriormente, estas técnicas incluyen: las de organización de las personas en el espacio, las de registro y clasificación de las personas, las de exclusión de grupos de personas y las de asignación de identidad a estos grupos, así como también las técnicas para el aislamiento de las personas y para asegurar medios eficaces de vigilancia y evaluación.

            A medida que se indaga en los efectos del problema sobre las vidas y las relaciones de las personas, se identifican las exigencias necesarias para la supervivencia del problema. Las cuáles incluyen la organización específica de las personas, así como también determinadas relaciones consigo mismas y con los demás; y pueden identificarse explorando la manera en que el problema parece obligar a las personas a tratar a los demás y a sí mismas. Para así, revelar los detalles de las técnicas de poder a que las personas estén sujetas, sometiéndose ellas mismas y sometiendo a los demás. Ya identificadas estas técnicas, localizan acontecimientos extraordinarios por medio de una investigación de aquellas ocasiones en que la persona podría haberse sometido a estas técnicas pero se negó a hacerlo. Entonces la persona puede generar significados alrededor de estos acontecimientos extraordinarios.

Se les invita pues, a reflexionar sobre otras posibles oportunidades de extender este relato de resistencia y sobre los probables efectos sobre la vida y las relaciones de la persona, en caso de que la resistencia tenga éxito.

Resurrección de los conocimientos subyugados

Finalmente el desenlace deseable de esta técnica es la generación de historias alternativas que incorporen aspectos vitales y se conviertan en relatos de conocimientos alternativos, que anteriormente eran negados de la experiencia vivida. Entonces la externalización del problema puede utilizarse para identificar y externalizar el conocimiento unitario. Ayuda a las personas a cuestionar las «verdades» que especifican sus vidas, es decir, a no dejarse subyugar por los conocimientos unitarios, abriendo un espacio para la identificación y la circulación de conocimientos alternativos o subyugados. Es posible generar y regenerar relatos alternativos a través de la representación de significado alrededor de acontecimientos extraordinarios.

            Después de la externalización de los conocimientos unitarios, que es una de las técnicas que me permitieron en esta investigación localizar acontecimientos extraordinarios a través de aspectos de la vida de la persona (y de las cualidades que experimenta en relación con los otros), posteriormente se busca alentar a las personas a descubrir las importantes implicaciones que estos acontecimientos extraordinarios tienen para ellas mismas y sus relaciones, y a identificar aquellos «conocimientos extraordinarios» que podrían incorporar estas nuevas comprensiones. De este modo se hace posible la representación de conocimientos locales, populares o indígenas.

            Una de las características relevantes para mi estudio es que estos autores vinculan los conocimientos de trabajos «arqueológicos» y la terapia, lo que a mí me permite destacar estás valiosas aportaciones que hacen para la externalización del problema, pero para esta investigación será utilizada como “la externalización del sí mismo” (White & Epston, 1993). Se les puede pedir a las personas que investiguen los archivos de su familia y su comunidad, así como aquellos documentos históricos que podrían tener relación con los ámbitos específicos de sus prácticas vitales, en un intento de localizar conocimientos previamente establecidos que concuerden con los acontecimientos y los conocimientos extraordinarios. Al establecer estos relatos históricos de conocimientos subyugados, y al invitar a la reflexión acerca de cómo se podría abrir un espacio para la futura representación y circulación de estos conocimientos, las personas pueden apreciar su singular historia de lucha y asumir más explícitamente estos conocimientos en la constitución de sus propias vidas y relaciones.

            El interés principal se centra en la idea de la co-generación de relatos alternativos que compiten con el “dominante o patológico” para, con ello, lograr una co-construcción diferente del sí mismo. Es así que en el proceso de narrar y volver a relatar las historias, se desconstruyen los significados dominantes y enraizados, para alentarlas a redescribir sus vidas de forma alternativa y, con ello, tratar de adquirir nuevos significados que les sean más útiles, satisfactorios y con final abierto.

 

Preguntas relativas al panorama de acción

Para que un hecho no llegue a ser un logro aislado, tiene que ser calificado como tal por las personas que tienen que ver con los hechos, como se ha mencionado anteriormente. Las preguntas del panorama de acción son eficaces para dar nacimiento a los paisajes alternativos que se extienden a través de la dimensión temporal. Estas preguntas pueden concentrarse tanto en la historia reciente como en la más distante, pero finalmente recabar las historias de panoramas de acción alternativos, en donde las personas suelen recoger únicamente historias anteriores “saturadas de problemas” y que llegan a experimentarlas como únicas en sus vidas.

            Se intenta la colaboración con las personas, para que logren entrar en el proceso de generación/resurrección de panoramas alternativos de acción rompiendo las ataduras de relatos dominantes mediante la historia distante de aquellos sucesos que anunciaban los actuales logros aislados.

Preguntas relativas al panorama de conciencia

Estas preguntas llevan a las personas a pasar revista de los hechos que se desarrollaron anteriormente en la generación/resurrección y a llevarlos a que revelen:

a)    La naturaleza de sus preferencias o deseos,

b)    El carácter de las varias cualidades personales y de relaciones,

c)    La constitución de sus estados intencionales,

d)    La composición de sus creencias favoritas, y finalmente,

e)    La naturaleza de sus empeños.

            Estas preguntas invitan a que la persona articule y realice sus preferencias alternativas, deseos, cualidades personales, estados intencionales, culminando en los compromisos hacia su propia vida.

Preguntas referentes a experiencias de experiencias

Estas preguntas llevan a que las personas imaginen qué es lo que otras personas pueden creer de ellas:

a)    Incitan a que las personas se remonten a su historia, y a recuerdos olvidados o descuidados por el paso del tiempo, y

b)    Ponen en juego la imaginación de las personas y constituyen experiencias alternativas de sí mismas.

 

Figura 1.- Cuadros descriptivo basado en el modelo de intervención narrativo: White y Epston.

 

 

Figura 2.- Narrativa e identidad: externalización de sí misma como mujeres agentes de cambio social.

En la Fig. 3 se clarifica cómo puede ser empleado el discurso de tensión con un fragmento del trabajo realizado con respecto a los antecedentes laborales en su familia de origen.

Figura 3.- El discurso de tensión.

 

La conceptualización para el análisis de la investigación: el Modelo de Michael-White

·         Externalización del problema: Es la separación sistemática de las ideas, de los supuestos, los hábitos las actitudes y los estilos de vida problemáticos y se los distingue de la identificación dominante de la persona. No es un encuadramiento estático del problema, es un proceso continuo de co-elaboración de una “nueva realidad”, separando el problema de la percepción que el paciente tiene de sí mismo como persona.

·         Preguntas dirigidas a la identificación del relato dominante: Se inicia pidiendo a las personas que den cuenta de los efectos que dichas prácticas tienen en su vida. En el diálogo debe hacerse hincapié especial en lo que las prácticas de poder han dictado a las personas tocante a su relación con su propio yo y a los demás.

·         Preguntas de influencia relativa: En estas se buscan dos descripciones diferentes de su relación con el problema. a) La primera es una descripción de la influencia que el problema tiene en la vida y en las relaciones de los miembros de la familia; b) la segunda es una descripción de la influencia que los miembros de la familia y sus relaciones tienen la persistencia del problema mismo.

·         Internalización de la posición como agente: Incita a los pacientes a reconocer que tienen la opción de continuar sometiéndose a la influencia del problema externalizado o de declinar la incitación a someterse. Estás preguntas llevan a la persona a que pueda percatarse de que puede elegir, decidir, es un agente activo del curso de su propia vida.

·         Preguntas relativas al panorama de acción; Se pueden referir al pasado, al presente, al futuro y son eficaces para dar nacimiento a paisajes alternativos que se extienden mediante la dimensión temporal.

·         Preguntas relativas al panorama de conciencia: Llevan a las personas a pasar revista de los hechos que se desarrollaron en el panorama de acción y a determinan que podrían revelar estos sobre: a) la naturaleza de sus preferencias y deseos, b) el carácter de las varias cualidades personales y de relación, c) la constitución de sus estados intencionales, d) la composición de sus creencias preferidas, y finalmente e) la naturaleza de sus empeños.

·         Preguntas Circulares: En las "preguntas circulares" se pide a cada participante en la sesión de terapia que exprese sus puntos de vista sobre las relaciones y las diferencias existentes entre otros miembros de la familia. Siguiendo a Bateson cuando expresa que "la información es la diferencia que produce modificaciones podemos afirmar que mediante las preguntas circulares cada integrante de la familia contribuye en un metanivel (metacomunicación) al desarrollo de una imagen de la estructura familiar y a la compresión del carácter circular de las relaciones de la familia  (Bateson, 1972).

·         Los genogramas: Son una técnica que se utiliza para dibujar un árbol genealógico que registra información sobre los miembros de una familia y sus relaciones sobre por lo menos tres generaciones. Los genogramas muestran la información familiar en una forma que provee de un vistazo rápido de patrones familiares complejos y una fuente rica de hipótesis acerca de cómo un problema clínico puede estar conectado con el contexto familiar y la evolución del problema y del contexto con el tiempo. Los genogramas muestran: la estructura de una familia. Las relaciones entre los miembros de una familia. Lo principal de un genograma es la descripción gráfica de como los diferentes miembros de la familia están biológica y legalmente relacionados entre otros de una generación a la siguiente  (Mcgoldrick & Gerson, 1985).

·         Externalización del sí mismo: Está es la propuesta que se ha hecho al modelo de White, para llegar a cómo es que estás mujeres han ido formando su identidad de agentes de cambio social, mediante los discursos dominantes en sus familias de origen y lo que ellas van adquiriendo en sus relaciones más significativas dentro y fuera de su familia, para nosotros existe una discusión constante entre los discursos dominantes y los discursos alternos lo que llamamos (Méndez & Medina, 2005).

·         Discursos de Tensión: El discurso de tensión es el diálogo reflexivo entre lo que la gente dice y lo que ella cree que debe hacer, esté diálogo puede estar teñido de lo que la familia dijo y otra parte de lo que ella reflexiona mediante su vida y sus relaciones significativas. La conclusión a la que llegan después de la revisión teórica de Foucault principalmente, mencionan que la representación de la persona en la vida cotidiana es mediante los discursos del poder como conocimiento y es precisamente el discurso de tensión lo que nos muestra es cómo este concepto de análisis de las mujeres contribuye a crear una nueva identidad cuando se ha hecho un diálogo para negociar con el discurso dominante al alterno, que al ir experimentando poder van adquiriendo una nueva forma de ser mujer sin dejar de pertenecer a la sociedad, aunque para muchos sean minorías por ser pocas las mujeres que han alcanzado a sobresalir del ámbito privado al público (Méndez & Medina, 2005)

Conclusiones

El reconocimiento de que las personas pueden interpretar cuando dan  sentido a su experiencia y a resignificar su vida, es poner un  énfasis en las construcciones lingüísticas es decir, a sus narrativas vistas como procesos de adscripción de significado, resultando una relación de ayuda para aliviar los problemas que son resultado de las restricciones que existían en sus narrativas anteriores. La terapia narrativa puede guiar al arte de detectar la creatividad con los pacientes para realizar la reautoría de  las pautas para contar una nueva historia de su vida, liberada de lo improductivo y totalizante.

·         El análisis de la narrativa en los discursos de las participantes representó un trabajo  arduo para ir descubriendo el modelo patriarcal que se genera en la familia y de cómo se cristaliza en la vida cotidiana. El hecho de que estas  mujeres hayan destacado en una posición en el campo público nos ha ayudado a encontrar un sin fin de presupuestos que se han ido experimentando a lo largo de su vida, en su experiencia profesional y en la formación de sí mismas.

·         La críticas que recibieron a nivel personal, por ser mujeres las llevó a generar discursos de tensión contra todas aquellas premisas patriarcales y de roles como: criar a los hijos, todas las funciones emocionales tendrían que fomentarse por ellas mismas, olvidándose con esto de ejercer su autonomía y desvinculación de los roles en puestos jerárquicos.

·         Las experiencias de las mujeres en una cultura patriarcal, las llevó a irse confrontando con su propio rol de mujer en la familia. Se identificó en ellas la dicotomía entre lo que es y debe ser (discursos de tensión) contraponiéndose con lo que quiero o me gustaría ser, es decir, independencia de sí misma tanto en lo público como en lo privado.

·         Se encontró una trampa en la que estas mujeres se encuentran mermadas debido, a que ellas son reticentes en cuanto a reconocerse como triunfadoras o con necesidades personales, por lo que, no se sienten con el derecho de actuar porque pueden parecer egoístas frente a los constructos que se han formado en su familia de origen. Los hombres que las han acompañado en su vida se muestran renuentes a reconocer su situación activa en la sociedad, por el temor al rechazo o humillación social. O a que ellas se vuelvan independientes, autosuficientes y vayan reclamando un espacio privado en lo público.

·         Finalmente, y como alguna de ellas lo mencionó, si las mujeres pudieran asumirse y realizarse como líderes, o mujeres poderosas, a través de las relaciones entre ellas mismas, sin la necesidad de aprobación o comprensión por los hombres para que éstos las habiliten o las empoderen, el fundamento social del sistema patriarcal quedaría transformado y desconstruido por ellas mismas. Si las personas al igual que estas mujeres se fueran validando en las narraciones tomarían conciencia de la potencialidad que está dormida suprimida para crear una nueva mirada de la personas como transformadoras y agentes de cambio social.

 

Bibliografía:

·      Bateson, G. (1972). Pasos hacia una ecología de la mente. Buenos Aires: LOHLÉ-LUMEN.

·         Brune, J. (1986). El habla del niño. Barcelona: Paidós.

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·         Durrant, M., & White, C. (2002). Terapia de Abuso Sexual. Barcelona: Gedisa.

·         Erving, G. (1972). Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales. Buenos Aires: Amorrortu.

·         Foucault, M. (1996). Hermenéutica del sujeto. Buenos Aires: Altamira.

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[1] Catedrático Titular del Departamento de Historia del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, tiene una maestría en Terapia Familiar y un doctorado en Cooperación y Bienestar Social. tanyucam@yahoo.com

[2] Profesor Investigador Titular del Departamento de Comunicación y Psicología del Centro Universitario de la Ciénega de la Universidad de Guadalajara y estudio una maestría en Ciencias del Comportamiento y el doctorado en Cooperación y Bienestar Social.

 

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