Psicología y Educación Integral A.C. 
Revista Internacional PEI: Por la Psicología y Educación Integral
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Volumen II. Número 3. Julio-Agosto 2012 Descripción: C:\Users\PAPA OSO\Documents\PEI\Psicodrama y GRUPOS\INVESTIGACION\PUBLICACIONES\REVISTA PEI\BANDERAS\flags_of_Mexico.gif
 
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DIAGNÓSTICO DE FACTORES DE RIESGO DE DESERCIÓN ESTUDIANTIL: PRIMERA APROXIMACIÓN

Diagnosis of factors of risk of student dropout: first approximation

José Manuel Bezanilla[1]; Juan Elías Campos García[2]; Georgina Albarrán Palafox

 

Resumen

La deserción escolar puede entenderse como un proceso de acumulación de daños y desgaste educativo en las esferas personal, académica y de infraestructura, cada esfera encierra ciertos factores de riesgo que pueden ser prevenidos si se detectan a tiempo. De ahí surge el presente estudio exploratorio cuyo objetivo estuvo encaminado hacia la realización de un diagnóstico de factores de riesgo de deserción estudiantil. En este estudio participaron 208 estudiantes de las Licenciaturas en Derecho, Ciencias de la Comunicación, Psicología y Pedagogía de 1º a 4º cuatrimestre de la Universidad del Valle de México Campus Hispano, encontrándose que los factores de riesgo predominantes son una deficiencia en hábitos y actitudes hacia el estudio, riesgo moderado de consumo de sustancias, puntajes altos en Trastornos de conducta, Riesgos para la salud y Trastornos psiquiátricos, entre otros. Dados estos factores proponemos el desarrollo de un Modelo de Retención Estudiantil que trabaje desde una perspectiva preventiva, a partir de la apertura de espacios académicos y psicoafectivos que permitan la intervención temprana para evitar o disminuir la acumulación de daños en nuestros estudiantes.

 

Palabras clave: DESERCIÓN ESCOLAR, PREVENCIÓN, FUNCIONAMIENTO FAMILIAR, HÁBITOS Y MÉTODOS DE ESTUDIO, ESTILO DE VIDA EN UNIVERSITARIOS.

 

Abstract

The school dropout can be understood as a process of damage build-up and educational wear out in areas such as: personal, academic, and infrastructure. Each area involves risk factors that can be prevented if they are detected on time. Therefore, this study arises with the objective to determine risk factors for student dropout. In this study, several students participated from different academic areas as Law, Communication science, Psychology, Pedagogy from the University “Universidad del Valle de Mexico” Hispano Campus finding that the most predominant factors are: a habit and attitude deficiency towards studying, moderate risk consumption of inappropriate substances, high scores on behavioral disorders, risks on health, and psychiatric disorders, among others. Given this factors we propose the development of a Model called “student hold-up” that works from a preventive perspective, starting from opening academic spaces, and psycho emotional spaces that will intervene to avoid or diminish the build-up of damage in our students.

 

Keywords: SCHOOL DESERTION, PREVENTION, FAMILY FUNCTIONING, HABITS AND METHODS OF STUDY, UNIVERSITY LIFE STYLE.

 

 

1.    INTRODUCCIÓN

            La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (ODCE), el pasado 7 de septiembre del 2010 anunció que en México existen cerca de 7.5 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, con los consecuentes efectos que eso tiene para el desarrollo humano, social y laboral del país.

            Una de las causas de este fenómeno, lo constituye la deserción escolar, que se conforma como una importante acumulación de desgastes afectivos y académicos que finalmente llevan al estudiante a abandonar el espacio educativo. Esta es un fenómeno importante para las instituciones públicas y privadas de Educación Superior, porque representa una pérdida significativa de estudiantes en proceso de formación profesional con el consecuente impacto educativo económico y social (Ramírez, 2006).

            Si buscamos una definición acerca de la deserción escolar, esta sería un buen punto de partida “…es el resultado final de un proceso (individual y colectivo) de construcción de lo que se denomina fracaso escolar, en el cual aumentan significativamente las posibilidades de deserción […]” (Castro y Rivas, 2006). En ese sentido, la deserción y el fracaso escolar son conceptos relacionados. ya que uno conlleva al otro, es decir, el fracaso escolar conlleva a una posible deserción escolar; al mismo tiempo, considerando al fracaso escolar como la situación en la que el sujeto no consigue los logros esperados según sus capacidades de modo tal que su personalidad está alterada influyendo en los demás aspectos de su vida” (Rodríguez citado en Lozano, 2006).

            Sin embargo, para poder comprender con mayor amplitud el fracaso escolar es necesario conocer aspectos de la personalidad, como estructura, dinámica y factores, que la conforman, y uno de estos lo constituye el autoconcepto, ya que influyen en la percepción del sí mismo o mejor dicho “las cogniciones que una persona tiene de sí misma, incluyendo todos los atributos, rasgos y características de la personalidad que estructuran y se integran en lo que el sujeto concibe como su yo” (Denegri et al., 2007).

            Ahora bien, en el transcurso de la vida académica nos percibimos de diversas maneras dependiendo del periodo histórico que vivimos, además de las vivencias presentes y/o pasadas, de ahí que El autoconcepto académico está en la base del futuro del éxito/ fracaso escolar, formándose desde la educación infantil a partir del contacto con los iguales y actitud y expectativas del profesor. Un interesante estudio delimita el autoconcepto positivo como uno de los factores protectores del riesgo del fracaso escolar en situaciones familiares desfavorables” (Lozano, 2006, p.).

            De acuerdo con Lozano, el autoconcepto positivo influye en el desempeño escolar de los estudiantes. En el caso del fracaso escolar, éste  […] puede ser comprendido como un proceso social de resistencia no siempre activo a través del cual el niño urbano popular, evita la disolución y fraccionamiento de su ser en cuanto se apropia de la verdad de la escuela y significa su realidad de acuerdo con el marco de referencia que se le ofrece en el proceso de escolarización  (Herrera, 1999, p.). Por lo anterior, en el ámbito escolar resulta importante indagar las diversas causas que propician el fracaso escolar y las razones por las cuales desertan del sistema escolar 

Es mucho más importante conocer quiénes son los que fracasan que saber cuántos alumnos fracasan, entre otras razones este nuevo conocimiento nos puede hacer reflexionar acerca de los mecanismos (variables intermedias) que la escuela pone en juego para que los alumnos asciendan sin problemas año tras año, mientras que otros van fracasando de forma acumulativa y progresiva (Molina, 2003, p.).

            En muchas ocasiones se visualiza al fracaso escolar como falta de intelecto con respecto al conocimiento. Ante este mito, Magaña menciona lo siguiente “El fracaso escolar no tiene relación con la inteligencia. La falta de definición científica del problema, unida a las carencias en su detección y atención en el sistema educativo, provocan el fracaso escolar pero el alumno no sabe porque fracasa” (2002, p.); entonces, si el fracaso escolar no tiene una definición lo suficientemente clara para determinar cuando un estudiante fracasa, entonces la probabilidad de que el alumno deserte a raíz del fracaso escolar es mínima.

            De manera tal que si se pretende analizar a la deserción escolar es necesario identificar los diferentes factores de riesgo para poder realizar una intervención en el menor tiempo posible “[…] la forma de abordar nos lleva a su vez ampliar la mirada y constatar que la noción de proceso resulta aplicable a un conjunto de áreas en las que se pueden cotejarse daños además de la educación: economía, salud, cultura, justicia, género, entre otras. En ellas los diferentes daños son expresión de vulnerabilidad” (Castro y Rivas, 2006, p.).

            Por eso, para comprender el proceso por el cual el estudiante deserta, primeramente hay que mencionar el significado que tiene del estudio para él “Se podría decir que los comportamientos y actitudes de los alumnos cuando son opuestas las conductas que propician el aprendizaje, son el reflejo y consecuencia de los problemas situados en otros sectores o ámbitos” (Herrera, 1999, p.); de este modo, el estudiante, al tener una mala perspectiva de la escuela, no estará lo suficientemente motivado para recibir los conocimientos de tipo académico, por lo tanto, la probabilidad de desertar es elevada.

            Con respecto al sistema escolar al no encontrar los elementos necesarios para satisfacer las diversas necesidades en algunos casos se presentan inconsistencias con respecto al profesorado

El sistema escolar está constituido por un conjunto de elementos interrelacionados entre sí que con especialistas, muy bien preparados, en la materia académica o asignatura que enseñan. Pero en bastantes casos, la formación profesional específica, las que les convierte en profesores, no es suficiente y tiene verdaderos problemas para organizar y dirigir clases heterogéneas (Herrera, 1999, p.).

 

            En relación con la deserción escolar resulta interesante la manera en que la concibe García Huiboro (citado en Castro y Rivas, 2006) como “el último eslabón en la cadena del fracaso escolar”. Este último involucra, por lo tanto, los infortunios a lo largo de la trayectoria educativa de un estudiante como: el ausentismo, las bajas calificaciones, los bajos logros en los aprendizajes, el bajo rendimiento junto con la frustración y desesperanza siguiente.

            Este concepto, tradicionalmente vinculado exclusivamente a la condición socioeconómica, progresivamente se posiciona para dar cuenta de procesos colectivos e individuales de acumulación de datos. Vale decir, la vulnerabilidad escolar sería una dimensión junto con otras vulnerabilidades (por ejemplo, salud, económica, jurídica, laboral) del constructo vulnerabilidad “[…] expresada en la relación dinámica que establecen los factores protectores que dan cuenta sus distintas manifestaciones” (Castro y Rivas, 2006, p.)

            Asimismo, los autores mencionan que para comprender éste fenómeno hay que enfocarse en distintos niveles de análisis, que permitan una comprensión integral del fenómeno; el primero se refiere a los factores contextuales, en el que habría que descubrir los hechos que se constituyen como consecuencias internas y externas y que provienen de la interacción con el mundo; en segundo lugar habría que considerar los factores relativos a la infraestructura, que tienen que ver con las organizaciones institucionales y la funcionalidad de los sistemas; en tercer lugar se encuentran los factores relativos al proceso, que se refieren a las características particulares que cada institución imprime al proceso educativo; el cuarto factor es el referente a los actores del proceso educativo así como la manera en cómo se constelan los climas que determinan las formas y estilos de involucramiento de los actores.

            Distintos estudios latinoamericanos (Castro y Rivas, 2006; Terigi, 2009; Peralta et. al., 2006; CEPAL, 2007), mencionan que el fenómeno, a nivel contextual, tiene que ver fundamentalmente con situaciones de vulnerabilidad económica, y problemáticas en la dinámica familiar por falta de recursos. Aunado a lo anterior encontramos importantes niveles de incertidumbre laboral especialmente en adultos con poca permanencia en sus empleos, lo que impide la continuidad educativa por la necesidad de buscar trabajo para solventar las deficiencias familiares.

            Al mismo tiempo, se observan numerosas familias con problemas de violencia, alcoholismo y adicciones, que en el mejor de los casos las mujeres se encuentran solas al frente de la manutención y la crianza y no cuentan con los recursos suficientes para el cuidado y sustento de sus hijos, lo que genera efectos dañinos en los estados psicoafectivos de los jóvenes, redundando en bajos niveles de rendimiento escolar.

            En lo tocante a las estructuras funcionales, se observan importantes deficiencias y rezagos en las reformas de los sistemas educativos nacionales, que se refleja en la pobre calidad y deficiente adecuación de los contenidos educativos, donde, en general, los sistemas de evaluación y seguimiento del proceso son inexistentes o deficientes cuando estos existen, lo que imposibilita brindar una detección temprana de los factores de riesgo y desgastes que se van presentando en la comunidad educativa.

            Un factor de riesgo importante lo constituye la deficiente relación que se establece entre docentes y dicentes, especialmente por los imaginarios sociales que han construido que un estudiante que no rinde como los maestros lo esperan, es etiquetado como un fracasado e incapaz de estudiar, por lo que tenderá a abandonar su formación para conformarse con un trabajo modesto, lo que en general suele ser acumulativo y se conforma en los jóvenes como una primera y estigmatizante experiencia de fracaso social y escolar.

            Estos estudios describen que la falta de espacios para el desarrollo de la cultura y el deporte contribuyen a las deficiencias descritas en el uso del tiempo libre de los estudiantes, situación que genera estados de enajenación física y mental, lo que además de propiciar el abandono educativo, se constituye como un factor de riesgo para el consumo de sustancias y la delincuencia. Esto, sumado a las fracturas en la relación entre escuela y comunidad, representan uno de los elementos que impide que los estudiantes transiten y se desarrollen de manera natural dentro de los ámbitos social y educativo.

            Una de las consecuencias de la fractura anterior es la mutua distancia entre escuela y familia, ya que estas -por las razones que ya hemos mencionado y un tanto por negligencia- han depositado, de manera importante, la responsabilidad de la educación en la familia, mientras que las instituciones educativas han desaprovechado el potencial de los grupos familiares, como elementos articuladores de la relación del sujeto y la institución con el contexto sociocomunitario, ya que una de las funciones primordiales y naturales de la familia es la educativa, por lo que si se logran sinergias entre estas dos instituciones sociales, será posible la construcción de una red de apoyo para que los jóvenes no abandonen sus estudios.

            A nivel de los actores, se menciona que los padres son un elemento fundamental para la permanencia de los estudiantes en la escuela; así, si estos tienen un bajo nivel de estudios o un pobre capital educativo, constituirán en sí mismos un factor de riesgo para la deserción; en ese sentido, describe Ramírez (2006) que el promedio de escolaridad de los padres de estudiantes desertores, regularmente es de 5.9 años, mientras que el promedio de los que se quedan es de 9.3 años, resaltando que más del 40% de las madres de aquellos desertores tiene un bajo nivel de escolaridad.

            Otros elementos a destacar son los elevados índices de trastornos de conducta y del estado de ánimos de los estudiantes, que impactan en la motivación para participar, así como en la capacidad de atención y concentración.

            Por su parte, la Universidad del Valle de México (UVM) es una institución que cuenta con 50 años de trayectoria educativa mexicana, lo que le ha permitido conformar una visión y modelo propio de educación, con el que pretende formar a sus estudiantes de manera integral, con un equilibrio entre los enfoques científico-tecnológico y ético-cultural, acordes con las necesidades sociales, la búsqueda de la verdad y el bien común, fundamentándose en su Filosofía Institucional y su Modelo Educativo.

            Fue en el año 2002, y con base en el modelo desarrollado por ANUIES (2000), que la Universidad comenzó a interesarse en la disminución de la deserción estudiantil, a partir del desarrollo e implementación de un sistema institucional de tutorías (Rigalt, 2004).

            Por eso, el primer paso para la implementación de este modelo es la realización de un diagnóstico situacional, que permita identificar los factores de riesgo presentes en una determinada comunidad, al tiempo que se construye una línea base que sirva como parámetro de comparación y evaluación de las estrategias implementadas.

            Por lo tanto, el presente trabajo se encuadra en esta etapa, donde se pretende Identificar aquellos factores de riesgo de deserción estudiantil presentes en el departamento de Ciencias Sociales del campus Hispano de la UVM, para el desarrollo de un Modelo de Retención Estudiantil

            Cabe destacar que el presente es una primera aproximación a los datos, por lo que solo se presentarán tendencias e indicadores generales a nivel de departamento; en posteriores trabajos se reportarán los análisis más finos y específicos.

2.    MÉTODO

2.1.        Diseño

            Diseño exposfacto, ya que partimos de una problemática presente en nuestro contexto que requiere solución.

2.2.        Participantes

            Participaron 208 estudiantes con un muestreo estratificado en tres niveles (departamento, licenciatura y cuatrimestre) al 85.5% de los estudiantes de 1º a 4º cuatrimestre, por considerar, y con base en la literatura revisada, que son los que se encuentran en más riesgo de deserción. El 64% de esta población fueron mujeres contra un 56 % de hombres con una medida de edad de 19.7 años con un rango entre 17 y 26 años.

Instrumentos

            Con base en los indicadores mencionados y la complejidad del objeto estudiado, el presente es un estudio multivariado en el que se aplicaron los siguientes instrumentos.

·         CUESTIONARIO DE DATOS SOCIODEMOGRÁFICOS: es un instrumento desarrollado en el Campus Tlalpan de nuestra universidad, que pretende recolectar los principales datos sociodemograficos y socioeconómicos de los participantes; consta de 21 reactivos mixtos con opción múltiple y espacio para respuestas breves.

·         ACH73: es un instrumento que pretende la medición de hábitos y Métodos de estudio; consta de 68 reactivos tipo Likert con 3 opciones de repuesta dividido en tres subescalas: la de actitudes hacia la educación, medios para la educación y hábitos de estudio. Fue adaptado por Caballero en 1973.

·         ESCALA DE FUNCIONAMIENTO FAMILIAR: Palomar (1998) elaboró el Instrumento de Funcionamiento Familiar con la finalidad de crear una forma de medición que fuera válida y confiable para la cultura mexicana; consta de 55 reactivos que se refieren al funcionamiento familiar y que comprenden 10 factores.

 

 

Tabla No. 1. Confiabilidad y Varianza explicada de los Factores del Funcionamiento Familiar

Nombre del factor

Alfa de Cronbach

%. de Varianza

Percepción de la relación de pareja de los padres

0.94

29.4

Comunicación

0.92

4.1

Cohesión

0.9

3.29

Falta de reglas y apoyo

0.79

3.07

Tiempo compartido

0.85

2.9

Autonomía/Independencia

0.85

2.0

Organización

0.72

1.7

Autoridad y poder

0.63

1.6

Violencia física y verbal

0.52

1.3

 

El sujeto tiene 5 opciones de respuesta en una primera parte que comprende los reactivos 1 al 46, de acuerdo a las afirmaciones que se le presentan: nunca, casi nunca, a veces, casi siempre, siempre. En una segunda parte el sujeto tiene que responder qué miembro de la familia es el que, en mayor proporción, realiza una serie de roles familiares que se le presentan al sujeto, y en este caso se encuentran 4 opciones de respuesta: papá, mamá, otra persona del sexo masculino, otra persona del sexo femenino.

Un análisis factorial de componentes principales y rotación varimax reveló 10 factores que fueron nombrados de la siguiente manera: 1) percepción de la relación de pareja, 2) comunicación, 3) cohesión familiar, 4) aspectos disfuncionales (falta de reglas y apoyo), 5) tiempo que comparte la familia, 6) roles familiares y trabajo doméstico, 7) autonomía-independencia, 8) organización, 9) autoridad-poder y 10) violencia física y verbal. Enseguida, se obtuvo la consistencia interna de los factores y porcentaje de varianza que explica cada factor y que se presenta en la Tabla 1.

·         DUSI-R: El Drug Use Screening Inventory-Revised: es un instrumento traducido y adaptado por Tarter entre 1994 y 1997, consta de 149 reactivos dicotómicos y está formado por 10 escalas: Severidad del uso de Drogas (SUD), Trastornos del Comportamiento (TC), Riesgos para la Salud o Estado de Salud (TC), Desordenes Psiquiátricos (DPS), Relación con los compañeros (RES), Disfunción Familiar (DF), Adaptación al medio escolar (AUS), Disfunción laboral (DL), Presión Grupo Amigos (PGA), Uso del tiempo libre (UTL). Conteniendo, además, 10 reactivos de validez general al final de cada escala.

 

·         TEST SOCIOMÉTRICO: se fundamenta en el test de “átomos sociométricos” desarrollado por Rigalt (2004), que se fundamenta en los métodos desarrollados por Moreno, y que han comprobado su validez en diversos estudios (Bezanilla, 2010). El presente explora las relaciones más significativas en las esferas Familiar, Social y Escolar a partir de la ponderación de cada relación.

2.3.        Procedimiento

            Identificamos a los estudiantes elegidos para participar con base en las listas de los grupos, así como sus horarios de clases, ya que la recolección de datos se realizó en las aulas con el apoyo de los docentes de asignatura y los directores de carrera. Realizamos un cronograma de recolección de datos que se desarrollo entre los meses de mayo y agosto del 2010.

            Para la captura y análisis de resultados construimos las bases de datos en los paquetes informáticos Excel® y SPSS®, uno para la concentración de datos y el otro para el análisis de resultados. Posterior a la captura de los datos, realizamos una depuración de la base de datos de Excel®, para corregir posibles errores.

            Hasta el momento, llevamos analizados los datos globales del departamento de Ciencias Sociales, y estamos trabajando en los análisis más finos por Licenciatura y cuatrimestre.

3.    Resultados

            Dada la complejidad de los datos, nos enfocaremos en presentar aquellos resultados que consideramos más relevantes y que nos permiten comprender mejor aquellos factores de riesgo presentes en nuestra población.

 

Gráfico No. 1. Distribución por Cuatrimestres de la Población

 

 

            El Gráfico No. 1 muestra la distribución por cuatrimestres de la población, donde encontramos que el 30% se encuentran en primero y el 50% en tercero, lo que coincide con los ciclos fuertes de inscripción en septiembre de cada año. Vale la pena resaltar los pequeños porcentajes de estudiantes de otros cuatrimestres (5º y 7º) que estaban cursando las materias con los grupos donde se realizó la aplicación, que aunque no rebasan el 10%, es posible que sean estudiantes irregulares por inscripción o recursamiento de materias por reprobación.

            En lo referente a los promedios académicos al egreso de la preparatoria y el que mantienen los estudiantes al momento de la recolección, podemos observar que, en general, el promedio actual ha disminuido en promedio 10 puntos, especialmente en los extremos; es decir, que las barras medias con promedios entre 7 y 9 se mantienen en el 75%, aunque disminuye la de 8 a 9 y se incrementa la de 7 a 7.9; también, observamos una disminución en la barra de los que en preparatoria tenían un rendimiento de 9 a 10 mientras que se incrementó la de los que llevan promedio menor a 7 siendo del 8%.

Esto resulta particularmente importante, ya que según el reglamento de calificaciones de la Universidad, estos estudiantes llevan un promedio reprobatorio, lo que los coloca en inminente riesgo de baja o deserción.

 

Gráfico No. 2. Comparativo entre los promedios de preparatoria y el actual en los participantes

 

            En lo referente a la escolaridad de los padres (Gráfico No. 3), observamos que el nivel de escolaridad de la madre se encuentra más disperso con un 32% de Licenciatura, y un 54% entre Primaria, Secundaria y Técnico; mientras que el del padre es del 49% de Licenciatura y un 22% de Preparatoria.

            Lo que en conjunto con lo observado en el Gráfico No. 4, donde se muestra que la ocupación del padre se distribuye entre ser empleado (28%), empresario (24%) y profesionista (20%), mientras que la de las madres están entre labores del hogar (45%), empleadas (18%) y empresarias (18%); así como un 58% de parejas casadas, lo que nos habla de que la organización familiar es fundamental mente nuclear.

 

Gráfico No. 3. Comparativo de los niveles de escolaridad en los padres

 

            Ahora, si observamos el funcionamiento familiar, encontramos que el promedio de puntuaciones de funcionamiento familiar es de 3.18, y si consideramos que las puntuaciones van de 1 a 5, ubicamos que en general éste es regular.

            Si realizamos un análisis por subescala, las áreas que presentan un menor funcionamiento son: Falta de reglas y apoyo (2.24) y Organización (3.34), observando una presencia importante de Violencia física y verbal (1.71)[3]. El regular nivel en el funcionamiento de las familias, así como la organización “tradicional” para la familia nuclear, nos indica que estas se encuentran ubicadas dentro de un imaginario social rígido que no necesariamente responde a las condiciones cambiantes del contexto, donde los estudiantes no perciben una estructura de normas claras y definidas que les brinde contención y seguridad, lo que muy probablemente genera importantes niveles de angustia, aspecto confirmado por la presencia de violencia física y verbal, ya que a falta de estructura de contención, es muy probable que se recurra a la fuerza para imponer el orden.

 

Gráfico No. 4. Comparativo entre la ocupación y el estado civil de los padres

 

            En lo referente a los hábitos y métodos de estudio, los datos muestran que el 25% de la población participante presenta un nivel de orientación hacia la educación “deficiente”, ya que obtuvieron puntuaciones menores a 59; y en lo tocante a las actitudes, encontramos que la subescala con la mayor deficiencia es la de profesores (24%) seguida de las actitudes hacia el estudio (14%) y las actitudes hacia las clases (13.4), mientras que en las condiciones son las materiales (54%) las más deterioradas.

 

 

 

 

 

Gráfico No. 5. Promedios de puntuaciones en las escalas de funcionamiento familiar.

 

 

 

Tabla No. 2. Porcentaje de estudiantes que presentan puntuaciones de “Deficiente” en hábitos y métodos de estudio.

Actitudes

Condiciones

Hábitos

Profesores

24%

Personales

28.5%

Selección de datos

31%

Clases

13.4%

Materiales

54%

Utilización de medios

29.2%

Exámenes

7.9%

 

Técnicas lectoras

32.5%

Estudio

14%

 

Organización del recuerdo

41%

 

            En la escala de Hábitos, observamos que el 41% de los participantes presentan deficiencias en la organización del recuerdo, seguida de un 32.5% de deficiencia en técnicas lectoras y un 31% en selección de datos.

            Estos datos nos indican la presencia de factores de riesgo de deserción por la acumulación de actitudes deficientes hacia los docentes y al estudio, la carencia de medios materiales, así como deficientes habilidades en el manejo, organización y comprensión de información, lo que es muy probable que genere situaciones de tensión en las interacciones docente-docente, además de sentimientos de frustración al no lograr un nivel adecuado en la comprensión de los contenidos teórico-conceptuales.

            Otro factor que exploramos, fue el que se refiere al estilo de vida y riesgo de consumo de sustancias, donde los datos nos muestran que el promedio de riesgo sobre la severidad del uso de drogas ISG, se encuentra a un nivel de moderado (ISG 3.07).

            La gráfica 6 nos muestra los promedios generales presentes en el departamento por cada una de las subescalas del DUSI-R, donde podemos observar que las que presentan mayor riesgo son Trastornos de Conducta (TC 3.5), Riesgo para la Salud (RS 3.75), Desórdenes psiquiátricos (DPS 3.09), Influencia por el Grupo de Amigos (PGA 3.1) y Utilización del Tiempo Libre (UTL 3.86).

            La literatura indica que puntuaciones elevadas en estas subescalas implican que existen algunos factores de riesgo de consumo de sustancias, ya que al conjuntarse la mala utilización del tiempo libre con la influencia del grupo de amigos, las personas se encuentran ante una alta exposición a grupos de presión que los pueden inducir al consumo para aliviar el aburrimiento, y si sumamos a eso la posible presencia de trastornos psicológicos como: depresión, ansiedad, pobre control de impulsos y alteraciones conductuales, donde se describe que la prevalencia de consumo de drogas para el alivio del malestar subjetivo es frecuente, pareciera necesario poner atención a este punto.

            En un análisis más fino de estos factores, observamos que aunque el 55.24% de los participantes presentan un bajo riesgo en la escala SUD, el 37.05 muestran riesgo entre moderado, alto y muy alto (27.27, 6.29 y 3,49).

 

 

 

Gráfico No. 6. Promedios de puntuaciones en las escalas de riesgo de consumo de sustancias.

 

            En lo tocante a los Trastornos de conducta, el 43% presentan niveles de riesgo entre moderado y alto, mientras que el 6.29 muy alto. En tanto que en el Riesgo para la salud (RS), el 79% tienen deficiencias entre moderadas y muy altas en el autocuidado y la alimentación.

            El 62.92% presentan niveles de Riesgo de enfermedad mental de entre moderada y muy alta, lo que genera una importante propensión a depresiones, pobre control de impulsos, quiebres psicóticos y suicidio especialmente en los de riesgo muy alto (3,49%). El 42.65% no muestran Riesgo de disfunciones familiares, mientras que en el 27.95 detectamos riesgo entre moderado y muy alto.

            El 58.02% presentan algún nivel de riesgo en las relaciones sociales con los compañeros, destacándose los que tienen riesgo entre moderado y muy alto. Mientras que en el 64.32% se ubica una entre influenciabilidad entre moderada y muy alta por los grupos de pares, especialmente ajenos a la institución.

 

 

 

Tabla No. 3. Promedio de peso asignado a las esferas sociales en el átomo social.

PROMEDIO

FAMILIAR

SOCIAL

ESCOLAR

ALTO

71%

18%

11%

MEDIO

20%

49%

17%

BAJO

9%

27%

42%

 

            Los datos anteriores cobran más sentido al enfocarnos en la exploración de los átomos sociales de los participantes, ya que los datos muestran (Tabla No. 3) que el grupo más importante es el familiar (71%), aunque hay un importante número de estudiantes (9%) que le asignaron un peso bajo. Le siguen en arraigo las relaciones sociales (18%) y, por último, las escolares (11%).

4.    Discusión y Conclusiones

            Entendiendo que el fenómeno de la deserción es complejo, multidimensional y multivariado, asumimos que el presente es un trabajo con ciertas limitaciones, ya que solo está enfocado desde la perspectiva de uno de los actores, por lo que para la realización la obtención de una mejor comprensión del fenómeno en nuestra institución será necesaria la exploración de los otros actores para tener una perspectiva más amplia y completa.

            Sin embargo, este primer acercamiento a los factores de riesgo de deserción presentes en los estudiantes del Departamento de Ciencias Sociales del Campus Hispano de la UVM resulta sumamente esclarecedor, ya que tanto a los cuerpos directivos como a los docentes, nos ha permitido enriquecer la lógica de la mirada institucional, pues los resultados muestran la situación de nuestros estudiantes desde otra perspectiva.

            Cabe resaltar que con base en la teoría revisada, y a partir de esta primera aproximación a los datos, podemos concluir que, como lo mencionaron Castro y Rivas (2006), en nuestra población existen diversos factores en uno de los actores del proceso educativo que al articularse y acumularse de manera colectiva e individual pueden propiciar la deserción de un número importante de nuestros estudiantes.

            Con relación a los factores contextuales, pudimos observar que, en general, la composición estructural de las familias es lo que a la fecha se conoce cómo “tradicional”, especialmente por el tipo de distribución de roles, donde el grueso de los padres laboran fuera de casa como empleados, empresarios o profesionistas, mientras que el grueso de las madres se dedican a las labores del hogar.

            Se confirma la presencia de vulnerabilidad contextual a partir de las carencias en los medios materiales detectadas con el ACh73, así como las posibles problemáticas a nivel de funcionamiento familiar, ya que el promedio de la población estudiada fue de REGULAR (3.18) con un rango superior que podría ubicarlo en deficiente (S2=1.09), destacándose las deficiencias en lo referente a las estructuras de reglas y apoyo, y la presencia de violencia física y verbal, lo que con base en lo antes mencionado se conforma como un factor de riesgo para la deserción de los estudiantes, por lo que sería necesaria la apertura de espacios que posibiliten el apoyo a los padres de familia para la mejora de la dinámica de sus familias.

            Ubicamos que un área sobre la que hay que trabajar de manera muy puntual es en lo que se refiere a los métodos y hábitos de estudio, especialmente sobre el mejoramiento de la relación entre docentes y dicentes, ya que el 24% de nuestra población presenta una actitud deficiente hacia los profesores, lo que con base en la literatura es muy probable que estos estudiantes no tengan la posibilidad de tener el mejor aprovechamiento de los contenidos. Y si a lo anterior agregamos el importante porcentaje de estudiantes que presentan deficiencias en la organización del recuerdo, selección de datos y técnicas lectoras, esta variable se convierte en un importante factor de vulnerabilidad en la población. En estudios posteriores habría que verificar la existencia de correlaciones significativas entre esta variable, el rendimiento académico y el índice de reprobación.

            Con relación al estilo de vida y los factores de riesgo de consumo de sustancias, los datos y la literatura nos muestran que este es un factor que debe ser atendido, especialmente en aquella población que se encuentra en riesgo entre moderado y muy alto, ya que a partir del deterioro de la salud física y mental, y la posibilidad de consumo de sustancias, es muy probable que los estudiantes deserten, por lo que habría que desarrollar estrategias en torno al mejoramiento del estilo de vida, la generación de alternativas para el manejo y aprovechamiento del tiempo libre, el desarrollo de habilidades asertivas para disminuir la influencia de grupos de pares que pudieran resultar nocivos, la mejora y el fortalecimiento del clima y las relaciones sociales al interior de la institución, ya que como lo muestran también los datos sociométricos, existe una baja significación de las relaciones que pudieran establecer los estudiantes al interior de la institución, por lo que habría que desarrollar mayores estudios sobre este punto.

            Un elemento que vale la pena tratar a parte es el que se refiere a la presencia de riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos dentro de los participantes del presente, pues como lo muestran los datos, la prevalencia de riesgo asciende al 62.92%, por lo que también habría que intensificar los esfuerzos para la apertura de las instancias pertinentes que brinden a los estudiantes el apoyo necesario para la mejora y sanación de sus estados psicoafectivos, porque esto los coloca en una importante situación de vulnerabilidad.

            Con base en lo anterior, concluimos que dentro de los límites del presente estudio, debido a su parcialidad en la recolección de información a solo uno de los actores del proceso educativo, es necesario que en la institución se desarrolle un modelo de prevención de la deserción estudiantil que venga a complementar y enriquecer las estrategias desarrolladas y que por lineamientos institucionales se han venido aplicando.

            Se requiere que dicho modelo trabaje en torno a los 4 niveles de prevención y con un enfoque integral de los procesos colectivos e individuales, tanto en las esferas instrumentales, psicoeducativas y psicoemocionales, para que a partir de ahí sea posible la disminución de la percepción de vulnerabilidad de los estudiantes, disminuyendo las situaciones de desgaste que se encuentren a nuestro alcance, e incrementando y generando las situaciones de bienestar pertinentes y posibles, buscando siempre la eficiencia y eficacia de los recursos humanos y materiales al buscar el máximo impacto con los menores recursos en una lógica integrativa.

            Para la realización de lo anterior, la Universidad del Valle de México cuenta, de manera institucional, con las áreas pertinentes tanto para el desarrollo de los estudiantes como para la atención clínica y psicopedagógica a través de los Centros de Educación y Desarrollo Humano a través de sus diversos servicios de atención a la comunidad interna y externa (SIS, SOE, SEE).

            En la consciencia de que nuestro Campus es uno de los más jóvenes de la Red, eso puede hacernos pensar que algunas estructuras de servicios se encuentran con un proceso de desarrollo, pero, a la vez, estamos en condiciones para ofrecer opciones en la elaboración de estrategias de intervención que no estén viciadas por discursos descontextualizados; conscientes de estas características, asumimos la necesidad de reforzar esfuerzos para el máximo desarrollo de estas instancias en el menor tiempo posible, en el entendido que contamos con el máximo apoyo de las autoridades de la institución.

            Este estudio, además de constituirse como un diagnóstico situacional, sirve para establecer una línea base que funja como guía para el desarrollo, implementación y evaluación de las estrategias necesarias para disminuir la deserción e incrementar la retención de estudiantes en nuestro Departamento, y si es pertinente, el modelo de intervención que emana de este trabajo pueda ser replicado por otros Departamentos Académicos.

 

5.    Referencias

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[1] Director de Psicología y Educación Integral A.C., jjmbezanilla@peiac.org

[2] Académico-Investigador de la Universidad del Valle de México Campus Hispano corazonsilencioso@gmail.com

[3]              Cabe destacar que la interpretación de las escalas de funcionamiento familiar es creciente, por lo que mayores puntuaciones hablan de mejor funcionamiento, exceptuando la de violencia en la que se interpreta inversa, por lo que a mayor puntuación, mayor presencia de violencia.

 

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