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EL PODER DEL
CURRÍCULO OCULTO
EN LA EDUCACIÓN
BÁSICA EN
MÉXICO:
ALTERNATIVAS
PARA SU
EVOLUCIÓN.
THE
HIDDEN
POWER OF
CURRICULUM
IN
BASIC EDUCATION
IN MEXICO:
ALTERNATIVES
FOR
EVOLUTION.
Juliette Bonnafé
Citlalli Vidal
Otero
Resumen:
Si los
comportamientos
y las formas de
interrelación
entre todas las
personas de la
comunidad
escolar están
dominados por
estereotipos y
roles de género,
no es de
extrañar que
estas formas de
pensar y de
actuar se
transmitan en el
aula. Esta
difusión es lo
que llamamos el
currículo
oculto.
El profesorado
se constituye
como ejemplo a
seguir para el
alumnado, al ser
los docentes las
figuras del
saber. Esta
transmisión
oculta y no
curricular puede
afectar el pleno
desarrollo de
las niñas y los
niños, cuando
las prácticas
mostradas tienen
un enfoque
discriminatorio.
Es el caso en
particular en el
tema de género.
La Secretaría de
Educación
Pública realiza
un trabajo muy
importante para
su la
transformación
de los aspectos
negativos del
currículo oculto
en dinámicas
positivas. Así
es como el
análisis de los
libros de texto
gratuitos, la
formación
continua del
personal
docente,
estudios e
investigaciones,
campañas de
sensibilización
y trabajo con
adolescentes y
jóvenes, buscan
deconstruir los
estereotipos y
roles sociales
que perpetúan la
desigualdad
entre mujeres y
hombres, la
discriminación y
la violencia de
género.
Palabras clave:
Currículo
oculto,
educación
silenciosa,
estereotipos de
género, roles de
género.
Abstract:
If the behaviors
and forms of
interaction
among all school
community
members are
dominated by
stereotypes and
gender roles, it
is not
surprising that
these ways of
thinking and
acting are
transmitted in
the classroom.
This
transmission is
what we call the
hidden
curriculum. The
faculty is
constituted as a
role model for
students,
teachers being
figures of
knowledge. This
transmission
curricular
hidden can
affect the full
development of
girls and boys,
when practices
have shown a
discriminatory
approach. This
is the case
particularly in
the gender
issue. The
Public Education
Secretary made
a very
important job
for the
transformation
of the negative
aspects of
hidden
curriculum in
positive
dynamics. This
is how the
analysis of free
text books,
continuous
training of
teachers, study
and research,
advocacy and
work with young
people, seeking
to deconstruct
stereotypes and
social roles
that perpetuate
inequality
between women
and men,
discrimination
and gender
violence.
Keywords:
Curriculum
hidden, silent
education,
gender
stereotypes,
gender roles.
Resumo:
Se os
comportamentos e
formas de
interação entre
todos os membros
da comunidade
escolar são
dominados por
estereótipos e
papéis de gênero,
não é
surpreendente
que essas
maneiras de
pensar e agir
são transmitidos
em sala de aula.
Esta transmissão
é o que chamamos
de currículo
oculto. O corpo
docente é
constituído como
um modelo para
os alunos, os
professores
serem figuras do
conhecimento.
Esta transmissão
curricular
escondido e pode
afetar o
desenvolvimento
integral de
meninas e
meninos, quando
as práticas têm
mostrado uma
abordagem
discriminatória.
Este é o caso
particularmente
na questão de
gênero. A
Secretaría de
Educación
Pública (o
Ministério da
Educação) fez um
trabalho muito
importante para
a transformação
dos aspectos
negativos do
currículo oculto
na dinâmica
positiva. Isto é
como a análise
de livros de
texto livre, a
formação
contínua de
professores,
estudo e
pesquisa,
advocacia e
trabalhar com os
jovens, buscando
desconstruir
estereótipos e
papéis sociais
que perpetuam a
desigualdade
entre mulheres e
homens,
discriminação e
violência de
gênero.
Palavras-chave:
Currículo
oculto, educação
silenciosa,
estereótipos de
gênero, papéis
de gênero.
1.
Introducción.
En las escuelas
al igual que en
toda la sociedad
mexicana, es
común escuchar a
personas que
aseguran que los
niños no deben
llorar porque
eso no es de
“hombres” y que
las niñas no
pueden jugar
futbol porque no
es un deporte
que las mujeres
deban o puedan
practicar. Hay
gente que cree
que las niñas no
son buenas para
las matemáticas
o que los niños
no deben
inscribirse en
la clase de
danza, ya que
esto los
volvería
femeninos y por
ende tendrían
menos valor.
Socialmente se
ha creído que
los hombres y
las mujeres
deben
comportarse de
cierta forma y
realizar
actividades
específicas por
el simple hecho
de pertenecer a
uno u otro sexo,
es decir, la
condición
humana, las
posibilidades de
acción y de
oportunidades
están
determinadas
cultural y
socialmente por
su ser hombre o
su ser mujer.
Los estereotipos
y roles están
constantemente
legítimados por
las personas y
por las
instituciones,
siendo la
familia y la
escuela
particularmente,
quienes los
refuerzan y
perpetuán.
En el caso
particular de la
escuela, como
instancia
socializadora,
se transmiten
normas, valores
e identidades,
cuando es mal
visto que las
niñas elijan
talleres de
electricidad o
cuando se burlan
de los niños que
ingresan al
taller de
taquimecanografía,
nos encontramos
ante el
denominado
currículo oculto.
El presente
ensayo tiene
como propósito
describir
algunas
manifestaciones
del
currículo oculto
en el ámbito
educativo y dar
a conocer
algunas de las
acciones que se
han impulsado
desde la
Secretaría de
Educación
Pública para
contribuir a su
transformación
positiva.
2.
¿Qué es
el
Curriculo Oculto
y por qué se
presenta?
Si los
comportamientos
y las formas de
interrelación
entre todas las
personas de la
comunidad
escolar están
dominados por
estereotipos y
roles de género[1],
no es de
extrañar que
estas formas de
pensar y de
actuar se
transmitan en el
aula.
El
currículo oculto
son los
mensajes que se
comunican en la
escuela que
tienen relación
con los
elementos,
creencias,
mitos, rituales
e inclusive
prejuicios que
históricamente
hemos aprendido,
y que
transmitimos sin
siquiera darnos
cuenta.
(Flores Bernal,
2005a, 75).
Se proyecta a
través de la
forma de
comportamiento
ante
determinadas
situaciones y de
relacionarse con
las personas. En
un sentido
amplio, se habla
de
educación
silenciosa (Moulin:
2004), ya que
todas las
reacciones se
convierten en
modelos de
conducta para
niñas y niños
que
eventualmente
tienden a
imitar. Por
ejemplo, si se
les dice que no
suban sus pies
al sofá mientras
constantemente
lo hacen los/as
adultos/as, lo
más probable es
que lo hagan
también, porque
el mensaje que
se les transmite
a través del
comportamiento
es que sí es
valido hacerlo.
La
educación
silenciosa
se presenta en
un contexto más
general, sin
embargo, en el
ámbito educativo
se habla de
currículo oculto
porque el
espacio en el
que se presenta
es la escuela.
El/la docente
es, por
excelencia, el
adulto formador
y transmisor del
saber, por lo
que su impacto
en la formación
del alumnado es
muy importante.
Su labor
consiste, entre
otras, en
transmitir el
currículo formal
(Flores Bernal,
2005b, 75)
indicado por los
programas
oficiales en los
grados escolares
correspondientes,
sin embargo, no
está exento de
que sus
creencias o sus
prejuicios
impacten en las
y los alumnos.
El mensaje puede
ser positivo,
por ejemplo, si
trata con
respeto a las
personas,
escucha, es
empático y
resuelve los
conflictos sin
el uso de la
violencia, el
alumnado, además
de aprender
sobre
matemáticas o
español, también
fomentará
relaciones
basadas en el
respeto, esto
es, sin
necesidad de
explicitar en el
salón de clase a
través de una
exposición
específica, las
y los alumnos
conocerán los
valores, su
importancia y
más aún, los
practicarán.
Por otra parte,
si los
comportamientos
y las formas de
interrelación
están dominados
por estereotipos
y roles de
género, es muy
común que las
creencias, los
prejuicios y
mitos sean
transmitidos en
el aula y el
profesorado
puede presentar
actitudes y
prácticas que
consciente o
inconscientemente
impiden el pleno
desarrollo de
las niñas y los
niños.
Por ejemplo, en
el receso ¿qué
es lo que se ve
en el patio? a
los niños
jugando futbol y
a las niñas
sentadas en un
rincón
platicando.
Seguramente
existen casos en
los que las
alumnas también
están
practicando este
deporte, sin
embargo es poco
común porque en
el imaginario
social se sigue
considerando que
este deporte es
de hombres.
Existen muchas
hipótesis
posibles: que
los niños no
dejan que las
niñas estén en
su equipo porque
creen que le
resta
posibilidades de
ganar; que las
niñas no quieren
jugar futbol
pues es un juego
de niños; que
las niñas
efectivamente no
juegan bien
futbol porque no
lo han
practicado o,
que las niñas no
pueden jugar
futbol aunque
quieran hacerlo
pero no se les
permite por ser
mujeres.
Cualquier
posible
explicación
tiene el mismo
mensaje de
fondo, la idea
de inferioridad
de las mujeres.
El hecho de que
los niños ocupen
el patio
mientras las
niñas se están
quietas en algún
rincón, es el
reflejo de la
ocupación
histórica del
espacio público
de los hombres,
mientras las
mujeres quedan
relegadas al
espacio privado.
Ellos tienen un
rol activo en la
sociedad, en la
política, fuera
de la casa,
mientras ellas
se quedan a
realizar las
labores
domésticas. Esta
es la idea que
se refleja y se
reproduce a
través del
futbol en el
patio de recreo.
Lo interesante
de este punto es
cuestionarse
¿qué es lo que
el profesorado
hace cuando se
enfrentan ante
situaciones como
estas?
Generalmente se
les dice a las
alumnas que no
pueden
participar en un
juego de
hombres. Es
cierto, la
sociedad está
evolucionando y
en la actualidad
hay mujeres que
juegan futbol,
incluso
profesionalmente.
Sin embargo, son
excepciones y no
se les da la
misma
importancia a un
partido de la
selección
nacional varonil
que a la
femenil, y más
aún, estas
situaciones
todavía se
presentan en los
espacios
escolares y en
muchas ocasiones
son reforzadas
por el
profesorado por
una razón muy
importante: en
nuestra sociedad
sigue imperando
la idea de que
las mujeres y
los hombres
nacieron para
cumplir
funciones
específicas.

Fuente:
INMUJERES.
(2007):
ABC de Género en
la
Administración
Pública,
México.
Los estereotipos
de género
también influyen
de manera
negativa en el
desarrollo de
los alumnos, por
ejemplo, ¿qué
pasa cuando un
niño llora? lo
primero que se
le dice es “no
llores, eso es
de niñas”. Así
se le niega la
oportunidad de
expresarse, de
mostrar sus
sentimientos
porque en el
imaginario
social el ser
“hombre” implica
rudeza, fuerza,
astucia, y si un
niño se atreve a
transgredir
estos mandatos
inmediatamente
se dice que es
muy femenino
como si esta
condición lo
hiciera menos.
Estas creencias
tienen
consecuencias
muy serias, por
una parte, se
coloca
nuevamente a las
mujeres en una
situación de
inferioridad,
por el hecho de
considerar que
“los hombres no
lloran porque no
está bien, pero
las mujeres sí
pueden hacerlo”,
se transmite el
mensaje de que
no se debe
llorar, porque
si se hace
entonces se es
mujer y por
ende, tienen
menos valor.
Por otra parte,
cuando se
transmite a los
niños la idea de
que no es
correcto que
expresen ciertas
emociones, que
no sean
sensibles, que
no lloren ni
muestren lo que
sienten, se les
impide el
desarrollo de
habilidades para
la vida
(OPS: 2001),
éstas no se
relacionan con
las habilidades
técnico/vocacionales
(carpintería,
costura, etc.),
sino
socio-cognitivas
y de control de
emociones, como
por ejemplo:
conocimiento de
sí mismo, la
empatía, el
pensamiento
creativo, el
pensamiento
crítico, entre
otras.
Esta carencia de
herramientas es
en muchos casos
la principal
causa de la
violencia que
ejercen en la
niñez y en la
edad adulta, se
golpea y/o se
insulta porque
no se tiene otra
forma de
expresar el
enojo, la
impotencia, es
decir, la
carencia de
herramientas no
sólo para
procesar las
emociones sino,
para expresarlas
convierten a los
golpes e
insultos en la
única
alternativa.
El
Informe Nacional
sobre la
Violencia de
Género en la
Educación Básica
en México
(SEP-UNICEF:2009a)
muestra que
el 17.8 por
ciento de los
niños de sexto
de primaria y el
11.8 por ciento
de los de
secundaria,
buscan vengarse
cuando se
enfrentan a una
situación
injusta. El
20.5% del
alumnado de
sexto de
primaria y el
17.6% del
alumnado de
secundaria,
decide
permanecer
callado. Algo
similar ocurre
con las y los
adultos, ya que
dentro de las
alternativas
utilizadas con
más frecuencia
por los
directores
cuando se
presenta un
conflicto entre
el alumnado es
amenazar con la
suspensión
(36.6%) o asumir
que este es un
problema que se
da fuera de la
escuela (27.8%).
En general el
profesorado no
reflexiona sobre
estos casos y no
porque no se
consideren
importantes,
sino porque se
han normalizado
a tal grado que
se tiene la
creencia de que
forman parte de
la cotidianeidad
de las personas
y por ende no se
cuestionan ni se
denuncia.
Los ejemplos
descritos
anteriormente
también forman
parte del
currículo oculto,
aunque no se
presentan dentro
del salón de
clase sí ocurren
en la escuela.
En este sentido
es necesario
indagar cuál es
la percepción y
cómo actua el
profesorado al
momento de
impartir clase.
Al respecto, el
Informe Nacional
(SEP-UNICEF:2009b)
señala lo
siguiente:
El 38.65% del
profesorado
(42.5% de los
maestros y el
34.8% de las
maestras) opinan
que los niños
tienen mejor
desempeño en la
clase de
Educación
Física, en
contraste con el
2.5% (2.9% de
los maestros y
el 2.1%) que
consideran que
las niñas tienen
mejor desempeño.
Estas cifras
indican que el
profesorado cree
que las niñas no
son buenas para
el deporte, aún
cuando ha
quedado
demostrado en
infinidad de
ocasiones que no
es un asunto de
habilidades que
naturalmente
posea un hombre
o una mujer,
sino que son
habilidades que
se van
desarrollando y
que cualquiera
las puede tener.
Siempre habrá
personas que
destaquen pero
no está
supeditado al
sexo que posee,
ejemplo de ello
son los casos de
las deportistas
mexicana Paola
Espinoza en los
clavados,
Rosario Espinoza
en el Tae Kwon
Do, sólo por
mencionar a
algunas.
En este tipo de
situaciones, el
problema
fundamental es
que, cuando se
tiene un
prejuicio
derivado de las
funciones que se
cree que por ser
mujer u hombre
se debe tener,
se corre el
riesgo de
limitar las
posibilidades de
las personas, es
decir, si se
considera que
las mujeres no
son buenas para
el deporte por
el simple hecho
de ser mujeres
se puede
transmitir el
mensaje
inconscientemente
a las alumnas,
con el riesgo de
desanimar a
alguna joven que
tenga aptitudes
para practicar
cualquier
deporte que le
guste.
El
Informe Nacional
(SEP-UNICEF:2009c)
también señala
que las y los
maestros creen
que los hombres
no son buenos
para las Artes:
el 39.5%
(46.3% de los
maestros y el
32.7% de las
maestras) opina
que las niñas
tienen mejor
desempeño en las
Artes, contrario
al 3.95% (3% de
los maestros y
el 4.9% de las
maestras) que
cree que son los
niños quienes
tienen un mejor
desempeño.
Una vez más los
roles y
estereotipos de
género influyen.
Una hipótesis es
que el
profesorado
considera que
por el hecho de
que en las artes
se necesita que
se exprese una
emoción, crean
que los hombres
no pueden
hacerlo por
considerar que
las emociones
son atributos
exclusivamente
femeninos.
Es pertinente
mencionar una
situación
reflejada en el
Informe Nacional
(SEP-UNICEF:2009d),
que tiene
relación con el
trato que se
tiene con las y
los alumnos, por
ejemplo,
el 19% del
profesorado
(19.7% de las
maestras y el
18.3% de los
maestros) opina
que las alumnas
son más
sensibles,
mientras que el
6.8% (8.8% de
las maestras y
el 4.8% de los
maestros)
consideran que
los alumnos son
sensibles.
Estas
percepciones sin
lugar a dudas
tienen relación
con la relación
maestro/a-alumno/a
e incide
profundamente en
sus autoestima,
además de que el
alumnado está
conciente de que
su ser hombre o
mujer va a
influir en el
trato que
reciban, las
siguientes
frases lo
demuestran:
-
Niño de
Veracruz:
“cuando entramos
a matemáticas le
hacen caso nada
más a las
mujeres”.
-
Niña de
Aguascalientes:
“nos tratan
mejor las
maestras porque
somos muy
sensibles y los
hombres son muy
pesados”.
-
Niña, Colima:
“las maestras
consienten más a
los hombres”.
-
Niño, Veracruz:
“las maestras
siempre creen
que soy un
tarado”.
Con las
situaciones
anteriormente
descritas se
puede observar
que las
creencias,
valores y
prejuicios son
fácilmente
transmitidos,
aun
inconscientemente
de que pueden
inhibir las
posibilidades de
acción y
superación de
las alumnas y
alumnos. Por tal
motivo es
necesario
reflexionar
sobre las
actitudes del
profesorado y
comenzar a
cuestionar las
propias
percepciones en
torno a lo
femenino y lo
masculino para
que a partir de
ello pueda
generar un
cambio y se vea
reflejado en el
aula.
3.
Alternativas
para transformar
estas prácticas:
¿Qué recursos
proporciona la
Secretaría de
Educación
Pública?
Como se
mencionó, la
institución
escolar tiene un
papel relevante
en la
conformación de
lo masculino y
lo femenino, ya
que es uno de
los espacios
donde se
refuerzan,
fomentan y
mantienen los
valores y pautas
de
comportamiento
socialmente
aceptados. Por
lo tanto, es
fundamental
incorporar la
perspectiva de
género como una
alternativa para
inculcar
patrones de
comportamiento y
de convivencia
que contribuyan
a la
erradicación de
la violencia.
El profesorado
tiene una gran
responsabilidad
no sólo en la
transmisión y
construcción de
conocimientos,
sino en la
formación de la
futura
ciudadanía, por
lo que resulta
indispensable
dotarles de
herramientas
metodológicas
que les permitan
eliminar los
estereotipos y
roles sociales
que alimentan la
desigualdad
entre hombres y
mujeres.
En ese sentido,
la Secretaría de
Educación
Pública ha
realizado un
trabajo muy
importante que
contempla la
incorporación de
la perspectiva
de género como
un elemento
transversal en
el quehacer
educativo: a
través del
análisis de los
libros de texto
gratuitos, la
formación
continua del
personal
docente,
estudios e
investigaciones,
campañas de
sensibilización
y trabajo con
adolescentes y
jóvenes, se ha
buscado
deconstruir los
estereotipos y
roles sociales
que perpetúan la
desigualdad
entre mujeres y
hombres, la
discriminación y
la violencia de
género.
Una de las
estrategias
específicas para
contribuir en la
transformación
positiva del
currículo oculto
ha sido la
publicación de
materiales
educativos
y la impartición
de talleres
especializados,
dirigidos al
personal docente
como una
alternativa en
la búsqueda de
soluciones que
impulsen
prácticas no
violentas y no
discriminatorias.
En 2009 y 2010
se publicaron
los libros
Equidad de
Género y
Prevención de la
Violencia,
dirigidos a las
y los docentes
de preescolar y
primaria,
respectivamente.
El objetivo
es dotar al
profesorado de
las herramientas
que les permitan
conocer el tema,
es decir, que
posean los
elementos no
sólo para poder
hablar de
género, sino
para trabajar en
la eliminación
de las prácticas
inequitativas y
discriminatorias
que pueden
presentarse en
el salón de
clases.
Estos materiales
fueron pensados
para ofrecer
orientaciones
conceptuales y
prácticas que
pueden ser
replicadas en el
salón de clase,
para que el
profesorado
establezca
relaciones de
género
equitativas.
Asimismo, se
busca ofrecer
lineamientos
para contribuir
en la prevención
y erradicación
de la violencia
de género en la
vida cotidiana y
en los espacios
escolares.
Se espera que el
profesorado
pueda movilizar
capacidades,
habilidades y
actitudes que
les permitan
capitalizar su
propia
experiencia, a
pensar, a
preguntar, a
expresarse en
relación a la
equidad de
género y la
resolución no
violenta de
conflictos en su
práctica
educativa.
Los libros se
elaboraron con
base en el
Programa de
Educación
emitido por la
Secretaría de
Educación
Pública y se
ajusta a las
competencias que
deben de ser
adquiridas en
los diferentes
grados
escolares. Ambos
utilizan la
misma
metodología,
constan de
capítulos
temáticos que
explican los
diferentes
conceptos de
género,
discriminación,
prevención de la
violencia,
resolución de
conflictos.
Cada Unidad
temática
contiene un
apartado
denominado
Pistas para
Reflexionar
en los que se
incluyen
fragmentos
literarios
sugerentes que
invitan al
análisis de
género, así como
ejercicios
dirigidos a que
el personal
docente
reconozca sus
propias ideas y
concepciones
respecto de los
temas abordados.
Esto es
especialmente
importante
porque se
contribuye a
generar
conciencia de
aquellas
actitudes que se
muestran en el
aula.
Del mismo modo,
cada una de las
unidades
contiene
actividades para
implementar en
el aula, en el
apartado
Pistas para
Actuar en el
Aula se
sugieren
propuestas
didácticas con
variante para
los tres grados
de educación
preescolar, lo
que permite al
profesorado
transitar de la
teoría a la
práctica.
Cada una de
estas
actividades está
sustentada, es
decir, se
justifica su
pertinencia
explicando su
relevancia, los
temas de género
que se abordan,
los campos
formativos y
aspectos
relacionados (en
concordancia con
los programas de
educación), las
competencias que
se favorecen al
instrumentarlas
en clase.
Asimismo, se
expone el
propósito de la
actividad y se
proporcionan
consejos
prácticos.
Las actividades
cuentan con un
apartado
denominado
Conclusiones:
para la
reflexión
docente, en
el cual se
promueve la
sistematización
de las
actividades con
el propósito de
lograr un
registro y poder
visualizar los
avances que se
van presentando.
Al finalizar
cada Unidad
temática se
encuentran los
Libros del
Rincón[2],
los cuales son
una serie de
ejemplares que
forman parte del
acervo
documental que
la SEP tiene a
disposición de
la comunidad
escolar para
estimular y
fortalecer la
formación de
lectores, el
libro se propone
la lectura y
revisión de
algunos títulos
de las
bibliotecas de
aula y escolar
con los que se
pueden trabajar
temas de género
en clase.
Los libros
Equidad de
Género y
Prevención de la
Violencia
están
disponibles en
el sitio de
Internet de la
Secretaria de
Educación
Pública[3],
y fueron
entregados a las
autoridades
educativas
estatales para
ser distribuidos
a nivel nacional
a todos los y
las docentes de
primaria y
preescolar. En
2011 se
publicará el
libro dirigido
al profesorado
de secundaria,
con este
esfuerzo se
cubren los tres
niveles que
conforman la
educación básica
en México.
Para potenciar
la producción de
este libro y
dotar de
elementos que
contribuyan a
transformar los
libros
Equidad de
Género y
Prevención de la
Violencia en
una herramienta
de trabajo
cotidiano, se
han
implementado,
desde 2010, los
talleres de
capacitación
Equidad de
Género y
Prevención de la
Violencia,
dirigidos al
personal de
preescolar y
primaria,
respectivamente.
Los talleres han
sido impartidos
con el objetivo
de incentivar en
el personal de
jefaturas de
sector,
supervisiones y
personal de
apoyo técnico
pedagógico, el
desarrollo y la
construcción de
habilidades para
resolver
conflictos y
negociar en el
ámbito escolar,
a partir de la
sensibilización
y el análisis
individual y
colectivo de las
temáticas
equidad de
género y
prevención de la
violencia.
También, de
empoderar a
estos actores
como
multiplicadores
en su estado, y
que puedan
replicar el
taller a más
personas. Este
proyecto
contempla tres
fases:
Fase A.
Curso-taller:
Con una duración
de 20 horas
presenciales,
tiene como
objetivo el
formar a
formadores a
nivel local en
las temáticas de
género, a partir
del libro
Equidad de
género y
prevención de la
violencia como
una herramienta
didáctica
específica para
el trabajo en el
aula para que
éstos a su vez,
sean capaces de
replicarlo en
sus espacios de
trabajo.Se
busca una
apropiación del
tema y del libro
como instrumento
de apoyo.
Fase B. Asesoría
a distancia:
Tiene como
objetivo
monitorear la
planeación, el
desarrollo y los
resultados (en
su caso) de las
acciones
emprendidas.
Durante este
periodo, y como
producto del
trabajo
realizado en los
talleres
presenciales,
las y los
participantes
son convocados
por las
facilitadoras
para realizar un
proyecto de
trabajo bajo las
modalidades:
individual, por
parejas o por
equipos.
La finalidad de
esta fase es
asesorar los
procesos que
comprendieron la
planeación
(implementación
y evaluación, si
fuera el caso)
de acciones de
multiplicación
de
sensibilización
en género, en
las respectivas
zonas escolares.
La Fase B es un
espacio en el
que las y los
participantes
que tengan dudas
teóricas y
metodológicas,
puedan obtener
respuestas, vía
electrónica.
Fase C.
Encuentros
estatales:
Busca compartir
los resultados
de la Fase B e
identificar
áreas de
oportunidad al
desarrollo de
nuevas acciones
y estrategias
que permitan
incorporar la
perspectiva de
género en las
acciones
educativas,
diseñar
estrategias para
promover la
equidad de
género y
prevenir la
violencia en el
nivel
preescolar.
Al concluir este
proceso
educativo (Fases
A, B y C), se
espera que las y
los
participantes
sean capaces de:
·
Reconocer la
estrategia
metodológica
presentada en
los libros
Equidad de
género y
prevención de la
violencia,
para
aplicarla en los
diversos
contextos del
aula preescolar.
·
Desarrollar
acciones de
sensibilización
con personal
docente del
nivel
preescolar, en
sus respectivas
Entidades
Federativas, en
materia de
género y
prevención de la
violencia
utilizando como
herramienta
metodológica los
libros
Equidad de
género y
prevención de la
violencia.
En 2010 se
realizó el
taller
Equidad de
Género y
Prevención de la
Violencia en
Preescolar
en diez estados
del país (Baja
California,
Chiapas, Colima,
Estado de
México, Hidalgo,
Jalisco,
Michoacán,
Sinaloa, Sonora
y Quintana Roo
) y, en 2011 se
llevó a cabo en
nueve (Campeche,
Coahuila,
Distrito
Federal,
Durango,
Morelos,
Nayarit,
Veracruz,
Yucatán y
Zacatecas).
Respecto al
taller
Equidad de
Género y
Prevención de la
Violencia en
Primaria se
instrumenta
en 19
estados de la
república (Baja
California Sur,
Campeche,
Chiapas,
Coahuila,
Colima, Distrito
Federal,
Durango,
Jalisco, México,
Morelos,
Nayarit, Puebla,
Oaxaca, Quintana
Roo, Sinaloa,
Sonora, Tabasco,
Yucatán y
Zacatecas).
Es importante
destacar que
estos talleres
que se
implementan en
2011 fueron
programados a
partir del
trabajo conjunto
con las
Secretarías de
Educación en los
Estados, ya que
a raíz de las
reuniones que se
han realizado
con las y los
responsables de
las áreas de
equidad de
género y no
violencia en las
respectivas
instancias
estatales, éstos
tuvieron la
iniciativa de
solicitar a la
SEP la
instrumentación
del proyecto.
Estas acciones
representan el
compromiso y la
relevancia que
significa, para
la Secretaría de
Educación
Pública, el
brindar
elementos
formativos para
la prevención y
el desarrollo
pleno de las
presentes y
futuras
generaciones del
país.
4.
Conclusiones
y retos:
La escuela
también educa.
Las aulas
representan un
espacio
formativo
privilegiado
para el cambio,
para formar
ciudadanía
responsable y
participativa.
Sin embargo, el
reto no es
menor, para
transformar
positivamente el
currículo oculto
es necesario
un cambio
cultural,
promover la
apertura de las
mentalidades en
la sociedad
mexicana, y esto
no se logra de
un día para
otro.
El profesorado
es un agente de
cambio. Es
necesario
incentivar el
cuestionamiento
personal para
lograr la
transmisión de
ejemplos
positivos. Para
ello es
indispensable
que posean
herramientas
teóricas para
abordar el
problema, además
de desarrollar
competencias de
género, es
decir, para esta
transfromación
hay que echar
mano de otras
lógicas. La
teoría es
necesaria pero
no es
suficiente, las
y los profesores
deben estar
convencidos de
la importancia
del tema, de que
se debe trabajar
con sus propias
subjetividades,
cuestionarse,
repensar en cómo
son sus
relaciones
personales, es
decir, si están
casados/as y/o
viven en pareja,
¿cómo se
comportan con
ellos/as?
¿Tienen
relaciones
equitativas,
basadas en el
respeto y la
empatía?, si
tienen hijos e
hijas ¿cómo son
con ellos/as?
¿Permiten que
sus hijos
colaboren en las
tareas
domésticas o es
una tarea que
sólo asignan a
sus hijas?
La forma de
actuar en el día
a día se ve
reflejado en las
aulas y es
necesario
deconstruir las
barreras
ideológicas que
impiden una
educación basada
en la equidad e
igualdad de
género. Para
lograr los
objetivos hay
que crear
condiciones de
igualdad y
equidad en la
escuela y en el
aula.
La incorporación
de la
perspectiva de
género al ámbito
educativo está
sustentada en
los diversos
instrumentos
internacionales
ratificados por
México. También
es una
responsabilidad
legal del sector
educativo,
claramente
establecida en
la
Ley General de
Acceso de las
Mujeres a una
Vida libre de
Violencia,
en particular en
su artículo 45.
La función
social de la
escuela como
lugar de
aprendizaje y
agente de cambio
no debe
reproducir
nuestras
subjetividades
que en muchas
ocasiones se
traducen en
prejuicios, al
contrario, el
colegio es un
espacio en el
que el cambio
progresivo de
mentalidades en
los temas de
género y
violencia
establezca
relaciones
igualitarias
entre mujeres y
hombres.
5.
Bibliografía:
-
Flores Bernal,
Raquel. (2005):
“Violencia de
género en la
escuela: sus
efectos en la
identidad, en la
autoestima y en
el proyecto de
vida”,
en
Revista
Iberoamericana
de Educación,
núm. 38,
Santiago de
Chile, pp.
67-86.
-
Instituto
Nacional de las
Mujeres. (2007):
ABC de Género en
la
Administración
Pública Federal,
México.
-
México. (2007)
Ley General de
Acceso de las
Mujeres a una
Vida Libre de
Violencia,
Ciudad de
México:
INMUJERES.
-
Moulin,
Jean-Françoise.
(2004): “Le
discours
silencieux du
corps enseignant.
La communication
no verbale du
maître dans les
pratiques de
clase”,
Université de
Picardie Jules
Verne, France.
-
Organización
Panamericana de
la Salud.
(2001):
Enfoque de
habilidades para
la vida para un
desarrollo
saludable de
niños y
adolescentes.
-
Secretaría de
Educación
Pública y Fondo
de las Naciones
Unidas para la
Infancia (2009):
Informe Nacional
sobre Violencia
de Género en la
Educación Básica.
México.
-
Secretaría de
Educación
Pública. (2009):
Equidad de
Género y
Prevención de la
Violencia en
Preescolar,
México.
Secretaría de
Educación
Pública. (2010):
Equidad de
Género y
Prevención de la
Violencia en
Primaria,
México.
[1] En la teoría de género, los estereotipos funcionan como concepciones preconcebidas y modelos sobre cómo son y cómo deben comportarse la mujer y el hombre.
El rol de género son las funciones y papeles sociales que se cumplen cuando se actúa de acuerdo con definiciones de lo que debe ser femenino o masculino. Este deber está definido socioculturalmente de manera jerarquizada, desigual y no equitativa.
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